La última y decisiva carta de Ramón Díaz

Afectado por el nivel del plantel, puso en duda su continuidad en River; busca respaldo dentro y fuera de la cancha
Martín Castilla
(0)
27 de noviembre de 2013  

La decepción de este River comandado por Ramón Díaz ya sabe de muchos partidos, pero hasta la semana pasada el entrenador no daba muestras de entender que estaba en su momento más vulnerable. Hace siete días aceptaba revisar las cifras de su contrato, aunque no negociaba la extensión del vínculo; expresaba: "Vamos a respetar los dos años firmados". Por entonces, la esperanza no estaba dañada y nuevos desafíos se presentaban por delante, pero perdió con Racing y... La vigencia de las ilusiones quedó en discusión. Lo demuestran las últimas horas de Ramón, que instaló la duda sobre su continuidad bajo la sostenida intención de encontrar respuestas, respaldos y lealtades en sus dirigidos, y en otros eslabones del club, como por ejemplo los hinchas y los futuros dirigentes.

"En este club tenés que ser protagonista; si no, no te podés quedar. Es una campaña muy mala, hay una diferencia enorme con el semestre anterior. Todo lo que se planificó, salió mal. Vamos a tener que mejorar, que esto dé un vuelco, si no, nos vamos a tener que ir. Este semestre ocurrieron cosas increíbles, quedamos fuera de todo. No me gusta la situación en la que estoy porque nunca me pasó", fueron las palabras más esclarecedoras del momento que atraviesa Ramón Díaz como entrenador de River. Lejos del "soy riojano, caudillo y tengo huevos" , que declaró después de la eliminación con Lanús por la Copa Sudamericana. "Cuando termine el campeonato voy a tomar una decisión. En ningún momento vine para hacerle daño al club y la decisión va a ser la mejor para todos. Que la gente entienda que lo voy a analizar", manifestó Ramón Díaz en la conferencia de prensa que brindó ayer al mediodía tras el entrenamiento en el predio de Ezeiza.

Después de la caída por 1 a 0 ante Racing, los principios futbolísticos y la fortaleza anímica de Ramón se encontraron con la realidad de un equipo que no le entrega señales positivas en el campo de juego. Los que estaban no fueron impulsados a superarse y los refuerzos, los que pidió más los que aceptó, no funcionaron. El juego es cada vez más preocupante y la caída del rendimiento no encuentra su fin. Se muestra desorientado y los cambios (22 equipos diferentes en 23 partidos) no aportan una solución y producen suspicacias puertas adentro y afuera. Sus hombres de confianza cada vez son menos -salvo los casos de Osmar Ferreyra y Juan Carlos Menseguez- y el entrenador apela a la última carta que le queda para tocar a un plantel en el que cada vez tiene menos fieles.

¿Qué dijo de sus jugadores? "Estoy muy preocupado, principalmente porque el equipo no juega bien. Me gustaría que el equipo sea más protagonista. Tenemos que cambiar, porque así se va a hacer difícil para todos", aseguró el conductor de un equipo que lleva 10 partidos sin ganar (8 locales y dos por la Sudamericana), con 17 puntos en el torneo Inicial (si no gana los seis que le quedan, será el peor del DT en River) y con 10 goles en el ámbito local (el menos efectivo en torneos cortos fue el del Clausura 2011, con 15 tantos). Y agregó: "Entiendo que jugar con esta camiseta es difícil. Yo les decía a los chicos: «Cuando sos protagonista, la pasás bien, y la pasás muy mal en esta situación»".

Hay que decirlo claramente: hace unos meses, Ramón Díaz figuraba en el escenario político como un actor intocable para los candidatos a presidente con vistas a las elecciones del 15 de diciembre. Después, con la seguidilla de malos resultados y una campaña que amenaza convertirse en la peor del riojano en River, otras posiciones apuntaron a poner la mirada en su tarea. Algunos lo hicieron de manera más explicita y otros intentaron ser más contemporizadores. Al fin, ya no quedan tantas manifestaciones de apoyo como aparecían en otros tiempos y el DT lo siente en la intimidad de la vida política que él dice conocer "muy bien".

"La gente apoya porque es nuestro club y es el equipo que tenemos. Uno puede reprobar a un equipo que no juega bien, pero necesitamos apoyo. Sé que lo van a hacer." Ni el propio Ramón Díaz se imagina la respuesta que puede obtener del público el domingo que viene, cuando por la noche reciba a Argentinos en el último partido como local de la gestión de Daniel Passarella, un presidente con marcada ausencia en la agenda final de su ciclo. Lo que significará este partido para su ciclo. El DT hizo una apuesta fuerte, la más arriesgada desde su regreso al club, cuando el Káiser decidió no continuar con Matías Almeyda para apostar por el riojano. Los resultados no fueron los esperados y se vinieron tiempos que pusieron en observación a los ídolos del pasado.

MÁS LEÍDAS DE Deportes

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.