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Todo deporte en el que se utiliza un elemento que separa al jugador de la herramienta que debe manejar exige un aprendizaje añadido. Antes de pensar en otras cuestiones, para ser un buen tenista, golfista o polista primero hay que saber controlar la raqueta, el hierro o el taco. Esto se traduce en mayores esfuerzos y en un conocimiento más profundo del juego en sí mismo. Ocurre también con el hockey.
Ariel Holan se hizo entrenador y estratega en el hockey. Creció diseñando esquemas de juego en un deporte con mayor sofisticación que el fútbol por el simple hecho de que un palo se interpone entre el jugador y la bocha. Por ese lado se explica su obsesión por los detalles y su búsqueda constante de variantes tácticas. Que puedan resultar exitosas o no ya es harina de otro costal: depende de la idea y, obviamente, de la ejecución de quienes salen a la cancha.
"Trato de focalizarme en hacer una revisión profunda de los partidos y analizar la toma de decisiones, antes y durante los 90 minutos. Tenemos que ver qué salió bien y qué no, cuáles de las cosas que se hicieron pudieron haberse hecho de otra manera", explicó con su habitual tono decente el técnico de Independiente en la noche del miércoles. Sin duda que el apasionante 0 a 0 con River, por la ida por los cuartos de final de la Copa LIbertadores, le dará mucho material de estudio.
En la columna del debe podrá apuntar los enormes problemas que tuvo su equipo durante la primera media hora para controlar al Pity Martínez, tapar las subidas de Montiel y Casco por las bandas o evitar que Pratto anticipara a los marcadores centrales y pivoteara para entregar la pelota a quienes llegaban de frente. Y seguramente tendrá anotadas la desconexión absoluta del circuito Domingo-Silva-Hernández, que obligó a los suyos a salir con balones largos para desahogar la presión y casi siempre encontró en desventaja a Gigliotti y Romero, así como el efecto adverso que produjo el ingreso final de Benítez por Domingo.
La columna del haber también estará completa. Los primeros 25 minutos del complemento fueron de lo mejor del Rojo en bastante tiempo. Y tal como ocurrió en San Pablo ante Corinthians y Santos, o en algunos tramos del partido ante Nacional en Asunción (cuartos de final, Sudamericana 2017), se dieron cuando el esquema básico fue un 3-4-3 más flexible. Esta vez, el cambio del Silva uruguayo por el Silva chileno permitió controlar a Pratto, desactivar a Martínez, poner en juego a Hernández y pasar a dominar el partido.
"De esos análisis sacaremos conclusiones muy importantes de cara a la revancha", afirmó enigmático el Profesor Holan cerca de la medianoche. Nadie puede vaticinar qué experimento probará en el Monumental. En su laboratorio secreto, las computadoras prometen echar humo en las próximas dos semanas.
