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Un axioma del ambiente futbolístico dice que el trabajo de un director técnico se nota en la defensa. Ahí donde hay que coordinar automatismos, relevos, cubrir espacios, disponer marcas para anular al rival. La Argentina es un equipo que tiende a descompensarse: cuenta con más hombres de perfil ofensivo que para destruir el juego. Ante Chile lo padeció. Evita inconvenientes cuando recupera la pelota en campo rival gracias a su estilo de salir a ahogar al adversario, de agarrarlo de las solapas en su terreno. Pero sufre cuando el contrario sortea esa línea de presión.
En esas circunstancias se expone mucho. Los defensores se la juegan a suerte y verdad en el mano a mano. Y frente a los trasandinos quedaron desairados.
Ayala es un zaguero rápido, explosivo, considerado uno de los mejores en la Liga de España. Pero en Valencia actúa dentro de un esquema mucho más protegido, como central de una línea de cuatro, con otros cuatro volantes combativos por delante. Con Samuel ocurre algo similar en Roma. Por la 1ª fecha del calcio, el entrenador Capello lo incluyó en una línea de cuatro, pero en la temporada anterior era titular en una de tres, con cuatro mediocampistas combativos por delante. Como en el caso de Ayala, también está mucho más rodeado de fogoneros.
Una manera de obtener más firmeza sería alinear a Ayala y Samuel como centrales en una línea de cuatro, con dos laterales. Es cierto que no abundan laterales derecho con nivel de selección. Bielsa recurrió a Clemente Rodríguez, que si bien es diestro, en Boca va por la izquierda. Garcé se estancó y la opción más clásica, Hugo Ibarra, no es del gusto del técnico. Para el otro sector tiene alternativas más confiables y de rendimiento verificado en Placente y Sorin.
El repaso también incluye al arco, sobre todo porque el segundo gol de Chile fue por el poste que Cavallero debía custodiar, según indican los manuales.
La observación sobre Cavallero se repite: es un guardavallas de tan bajo perfil que nunca entrega la atajada que sirva para salvar un partido. Ortodoxo, correcto, pero sin intervenciones decisivas. ¿Hay otras alternativas? No muchas. Proliferan los arqueros de condiciones aceptables, pero sin fuerte personalidad. Quizá Olave merezca atención.
Puesto neurálgico en cualquier equipo el del volante central. Salvo gol, se le exige de todo un poco: marca, orden, primer pase, panorama, despliegue. En el seleccionado se transformó en un tema capital ante Chile. Marcelo Bielsa le confió la función a Verón porque el rival no alineó de arranque un volante armador, conductor.
En ese contexto, la Brujita se movió cómodo; manejó la pelota y los perfiles, mostró anticipo, le dio ritmo a la salida del equipo. No es un recuperador nato. En realidad, la Brujita no responde a ningún clasicismo; no es un enganche convencional, tampoco un típico carrilero ni un centrocampista tradicional. Por algo lo definieron como un vagacampista, un jugador inclasificable, pero influyente.
Con el ingreso de Mirosevic y una incursión profunda que terminó con el gol del hombre de Racing, Bielsa sacrificó a Verón para buscar más marca y contención con Almeyda, objetivo que no alcanzó porque el volante de Inter no pudo frenar a Mirosevic y cayó en las desprolijidades habituales en él. Mucha energía mal encarrilada.
No es un buen momento el de Almeyda, un futbolista recurrentemente afectado por las lesiones y la falta de continuidad en su club. Por todo esto no resulta razonable que se insista tanto con él ni se le renueven las oportunidades.
Ahora bien, si Verón es un jugador del que el seleccionado no debería prescindir, es necesario encontrarle un lugar, sin tampoco recortar todo lo estimulante que el equipo mostró unos metros más adelante con la asociación entre Aimar, D’Alessandro y Delgado.
Lo más lógico sería que lo haga como volante central, aunque de esa manera se resigna recuperación, porque a sus costados, si bien Zanetti y el Kily González se implican por despliegue y recorrido en tareas para sacarle la pelota al rival, no son especialistas para interrumpir el circuito.
La supervivencia de Verón sería más factible en otro esquema, en un 4-2-2-2. Compartiendo la primera línea del medio campo con otro jugador más sacrificado y tenaz, del tipo de Sebastián Battaglia. El jugador de Boca está en su mejor momento y ya conoce la filosofía de Bielsa por haber participado en la gira de principios de año por Honduras y los Estados Unidos.
En el actual plantel está Cambiasso, a quien si le dan continuidad en Real Madrid le espera una experiencia de tremendo esfuerzo como único volante defensivo, detrás de los galácticos. Parece una misión desmedida para sus características. Demasiados metros para cubrir.
Hernán Crespo ya no había dejado una buena impresión en el último amistoso frente a Uruguay, en Florencia. No sólo porque no había marcado, sino porque tampoco se lo vio bien con la pelota y estuvo disociado del circuito de juego. Los mismos defectos registró anteayer frente a Chile. Casi desconocido. El delantero de Chelsea siempre fue algo más que un goleador y esa virtud le permitió ser una amenaza constante para la titularidad de Batistuta, que siempre vivió exclusivamente del gol.
Ahora que Bati cerró su ciclo con la celeste y blanca, Crespo tiene la posibilidad de consolidarse como nunca antes. Pero no aprovechó debidamente estas primeras oportunidades. Seguramente acusa falta de ritmo y de continuidad, producto de la falta de competencia y de una transferencia a Chelsea que lo tiene en pleno período de adaptación. En tres meses y medio sólo disputó dos partidos oficiales: el 25 de mayo (marcó dos goles para Inter ante Perugia) y el 30 de agosto (15 minutos en su debut en Chelsea).
Así como Crespo le hizo sentir el aliento en la nuca a Batistuta, ahora a él lo persigue el de Javier Saviola. El flojo rendimiento de Crespo frente a los trasandinos hizo previsible su reemplazo por el delantero de Barcelona, que jugó poco menos de media hora sin pesar en el área rival. Luego del empate, el partido quedó a contramano de sus características, ya que la Argentina se desesperó y cayó en la tentación del ollazo.
Saviola, que en Barcelona le pelea la titularidad a Kluivert, hizo una buena pretemporada con los catalanes (marcó 7 goles en los amistosos). Cabe imaginar que escribirá páginas importantes en el seleccionado; incluso debería acoplarse bien en el esquema actual con Aimar y D’Alessandro, indicados para explotar las electrizantes diagonales del Conejito.
En los últimos días se generó un clamor para que Carlos Tevez esté en el seleccionado. ¿En qué puesto jugaría en el esquema de Bielsa? El entrenador lo definió como un delantero que participa en la elaboración y en la definición. El pibe de Fuerte Apache no es un tanque, un 9 de área, ni tampoco un extremo del tipo que pretende Bielsa. Le gusta barrer el frente de ataque, con una clase y agallas que excede el encasillamiento.




