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CARACAS (De un enviado especial).- En Gilberto Angelucci, la sonrisa y la cordialidad desmienten un perfil que bien podría ser intimidante desde su envergadura física. Los que lo conocieron tras su paso de hace algunos años por San Lorenzo dicen que aquél, el de la amabilidad y el buen ánimo, es un atributo natural del arquero; probablemente se haya potenciado cuando se le pidió conversar unos minutos y se le apuntó el origen argentino del cronista.
Es que nuestro país significa un momento importante y entrañable en la vida de Angelucci. Y no sólo por lo deportivo, un plano que no le ofreció demasiado porque atajó sólo de vez en cuando en el Ciclón, pese a permanecer durante algunos años allí. "Hace unos días, cuando San Lorenzo estuvo por aquí -para jugar ante Italchacao, por la Copa Sudamericana-, me llamaron Pipo Gorosito y el vicepresidente, Dafinotti. Me invitaron a ver el partido y pasé un lindo momento. Y otra vez me pasó algo parecido cuando vino el Cabezón Ruggeri. Es que todas esas cosas significan un buen recuerdo para mí. El título del 95, muchos momentos gratos... Como para ponerme la piel de gallina, también, por un motivo personal: mi hijo Gabriel, que nació en la Argentina", comenta el arquero.
Pero esta noche, Angelucci se olvidará de actitudes amistosas ante lo argentino: su misión es ponerles el último obstáculo a los intentos de Aimar, Crespo y compañía. "El empate de la Argentina ante Chile no está dentro de lo que esperaba, claro. De los argentinos todo el mundo espera lo máximo, porque son una potencia. Pero esto es así. En las eliminatorias sudamericana todos son complicados, incluso para los más grandes."
¿Y Venezuela también lo será para la Argentina? "Nosotros los respetamos muchísimo, pero sabemos que en casa nos hacemos fuertes. Por allí pasa la clave de nuestras aspiraciones: tenemos que conseguir buenos resultados como locales. Ante los argentinos deberemos estar muy atentos, porque creo que aquí jugarán más sueltos que como lo hicieron en Buenos Aires. Tienen grandes jugadores y no pensamos que vayan a caerse por un mal resultado", aseguró.
Angelucci y sus compañeros encarnan el despunte de un sueño sin un plazo fijo para el fútbol local. El lo sabe y tiene fe. "A veces no se analizan bien las cosas. De Ecuador y Bolivia, por ejemplo, dicen que su fuerte es que juegan en la altura. Pero las cosas no pasan por ahí: se trata del momento de cada equipo, y nosotros vivimos un gran momento", concluyó.
CARACAS (De un enviado especial).- El fútbol argentino ha probado de cerca el crecimiento de Venezuela. En el Sudamericano Sub 17 de 2001, en Perú, el conjunto vinotinto derrotó al juvenil albiceleste -el de Tevez, Mascherano y Maxi López- por 2 a 1, en Arequipa. Y este año, en enero último, en el Sudamericano Sub 20, en Colonia, Venezuela le ganó por 1 a 0 a aquel conjunto de Tevez y Cavenaghi que luego sería campeón. Pero en mayores la ventaja es inmensa: en el historial general se enfrentaron 12 veces y siempre ganó la Argentina, con 54 goles en favor y sólo seis en contra. El último fue por 5 a 0, en Buenos Aires, en marzo de 2001.



