Leandro Desábato: "Antes no entendía a los técnicos"

Máximo Randrup
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14 de marzo de 2017  

Leandro Desábato
Leandro Desábato Fuente: LA NACION - Crédito: Fernando Massobrio

Un hombre disminuye la marcha de su bicicleta y observa con nostalgia un almacén que permanece ajeno al paso del tiempo. “¿Qué hacés, Catutina? A la noche, asado en casa”, le grita un cuarentón que pasa en auto, pero en dirección inversa. El tipo de la bici sonríe y continúa su camino; lo espera su mamá, con los mejores mates de los últimos seis meses.

Catutina es Leandro Desábato cuando se encuentra en Cafferata, su pequeña ciudad, ubicada en el sur de la provincia de Santa Fe. “Muchos van al psicólogo, yo para estar bien me voy a mi pueblo. Me gusta su tranquilidad y es mi cable a tierra. Además, cuando estoy ahí, la gente no me ve como el futbolista y soy yo mismo”, confiesa el defensor del Pincha, ya en su rol de jugador profesional pero en el marco de una charla sin apuro.

El Chavo, el hombre con más partidos internacionales en la historia de Estudiantes (70), transmite serenidad. Equilibrio. En cada respuesta demuestra su convicción y, al mismo tiempo, expone su capacidad de análisis.

–¿Cómo viviste la pretemporada, con un receso tan largo?

–Todos los que estamos ligados al fútbol la vivimos con mucha incertidumbre, pero bienvenido sea si todo esto sirvió para encontrar una solución definitiva. Ahora bien, si en el futuro vuelve a pasar lo mismo no habrá servido de nada. Las desprolijidades nunca son buenas y ojalá que podamos disfrutar de un fútbol organizado.

–¿Y con respecto al juego, cómo está el fútbol argentino?

–Por un lado, siguen saliendo futbolistas que triunfan en Europa y los que vienen de afuera dicen que jugar acá es muy complicado; pero por el otro, los periodistas opinan que cada vez se juega peor. Yo no creo que el fútbol argentino sea malo. Lo que me parece es que hoy los clubes tienen la necesidad de vender rápido a los chicos que se destacan para subsistir seis meses, y así es complicado que los equipos evolucionen. En cada pretemporada los técnicos tienen que construir un plantel nuevo.

–Estudiantes se desprendió de muchos jugadores en el último tiempo. ¿Cómo llegaron este año a la competencia oficial?

–Nos está costando encontrar el mejor funcionamiento, pero estoy convencido de que nos vamos a reinventar. En este mercado se nos fueron Auzqui y González Pirez, que eran importantes adentro y afuera de la cancha, pero eso no significa que nos vayamos a caer. Desde hace unos años el club busca que los chicos de inferiores tengan un mayor protagonismo y los que fueron subiendo lo han hecho muy bien. Además, muchos de los pibes que están hoy en el plantel son de La Plata y son más fanáticos de Estudiantes que los propios hinchas.

–¿Y con este panorama, cuáles son los objetivos?

–Son tres competencias y el objetivo es siempre dejar bien parado al club. Hoy no podemos elegir porque en el torneo local estamos en el lote de arriba y la Copa Libertadores es muy especial para Estudiantes. Lo que tiene que saber el hincha es que tenemos un equipo con muchos jóvenes y que no tenemos un plantel amplio. Por eso no podemos asegurar que el objetivo es ser protagonistas en todos los frentes. Si el contexto del fútbol argentino nos hubiese permitido mantener más a los chicos, hoy tendríamos un equipazo con Rulli, Jara, Silva, Correa, Carrillo y otros tantos. A esta altura es imposible elegir un torneo porque en el campeonato no estamos tan lejos y la Copa es un certamen muy prestigioso, pero es probable que en el futuro haya que optar.

–¿Si Estudiantes avanza en la Libertadores, hay posibilidades de que sigas hasta diciembre?

–Mi contrato termina en junio y sólo seguiría si al hablar con el técnico me dice que le soy útil. No me gustaría forzar ninguna situación: si sigo será porque me siento bien y realmente puedo aportar. Siempre afirmé que lo más importante es el grupo y el equipo, y no iría en contra de lo que dije; soy el último que quiere perjudicar a Estudiantes. Lo que sí estoy seguro es que me queda poco y lo quiero disfrutar.

–¿A esta altura de tu trayectoria, qué es lo que más placer te da de ser futbolista?

–Una de las cosas que más me gusta es hablar con los más chicos, ayudarlos. A pesar de que yo me crié en otro Estudiantes, en una etapa difícil, tuve la suerte de contar con Azconzábal, el Pepi Zapata, Quatrocchi: ellos siempre nos aconsejaban para bien y hoy trato de hacer lo mismo. Decirles a los jóvenes que no se caigan cuando les toca estar afuera, que se compren un departamento antes que el auto, que los empleados no son sirvientes nuestros y están para darnos una mano. Ese rol me gusta y no porque me las sepa todas, al contrario, es sólo transmitir lo que uno aprendió en tantos años.

–¿Cuáles fueron los momentos más lindos?

–Lo primero que se me viene a la cabeza son los logros con Estudiantes: la Copa de 2009 y el torneo de 2010. Pero en cuanto me pongo a pensar también me acuerdo de los momentos complicados, como por ejemplo de 2012 a 2014 o en mis comienzos. Haber ayudado a salir de las malas también es un orgullo. No me puedo quejar: me di el gusto de jugar en la Selección, de disputar una final contra el mejor Barcelona y de ser campeón con el club que más quiero. Soy un privilegiado y lo sé.

–¿La cuenta pendiente es volver a jugar en 1 y 57?

–Sí, en esa cancha jugué cuando comenzó mi carrera y en la pensión de al lado vivía en la época de inferiores. Por lo que significa Estudiantes, sería la frutilla del postre.

–¿Y qué significa?

–¿Qué significa Estudiantes en mi vida? Es todo. Es difícil decirlo sin quedar como un vende humo que habla para la gente, pero es la realidad: es la institución que me formó y donde pasé la mayor parte de mi vida. Yo la siento como mi familia. Mis hijos van al colegio del club. En la Argentina no hay un club como éste: a los valores que siempre inculcó, de humildad y trabajo, le agregó instalaciones de primer nivel. .

Entre el jugador veterano y el técnico incipiente Desábato se queda paralizado. El libro Creer, de Simeone, lo deja pensando durante varios minutos; ni siquiera se da cuenta de que se sirvió un mate y nunca lo tomó. El concepto de liderazgo lo cautiva y tiene su lógica. El Chavo está atrapado entre el futbolista que se despide y el entrenador que se viene. De hecho, ya está recibido.

“Cuando deje el fútbol, que no falta mucho, me gustaría tomarme dos o tres meses para descansar un poco, pero también para capacitarme: ir a Europa, hablar con directores técnicos, mirar entrenamientos. En el último tiempo leí bastante y la idea es continuar con mi preparación”, cuenta Desábato y agrega: “Tuve la suerte de tener entrenadores muy buenos y ojalá que en el futuro pueda transmitir todo lo que fui aprendiendo”.

El primer paso lo dio. Ya piensa como uno de ellos: “Antes no entendía a los técnicos, ahora los comprendo y trato de ayudarlos con lo que puedo”. Se desconoce la fecha. Sin embargo, tarde o temprano será el DT de su casa: Estudiantes de La Plata.

Una definición de referente a referente

Leandro Desábato también se zambulló en el controvertido regreso de Juan Sebastián Verón, el presidente que juega al fútbol. “Quizá de afuera parece raro, pero para nosotros es lo más normal del mundo. Siempre lo seguimos viendo como un futbolista y como un compañero. En Estudiantes nos conocemos todos y para el grupo es un plus tener a Sebastián en el plantel; sobre todo para los más chicos, que pueden aprender mucho de él. En lo personal es un placer tenerlo de compañero y más en la Copa Libertadores, que para este club es muy especial”, aseguró el marcador central.

Hoy, el debut será ante ?Botafogo, en Brasil. Estudiantes visitará hoy, a las 21 de la Argentina, a Botafogo, en Brasil, con Juan Sebastián Verón entre los convocados. Pese a que viajó con el plantel, todo indica que la Bruja se perderá el partido. No iba a ser titular, pero tampoco integraría el banco de suplentes por una vieja sanción de 2011.

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