Leonardo Ponzio, íntimo con LA NACION: “El jugador es egoísta porque lo obligan a mirar sólo su ombligo”

Leonardo Ponzio, uno de los históricos del River de Gallardo
Leonardo Ponzio, uno de los históricos del River de Gallardo Fuente: LA NACION - Crédito: Diego Haliasz/ prensa River
Pablo Lisotto
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19 de diciembre de 2018  • 23:59

ABU DHABI, Emiratos Árabes.– El semblante no es el mismo. En 120 minutos, la gran ilusión que compartía con todos sus compañeros se escurrió como arena entre las manos. Pero Leonardo Ponzio tiene la frente bien alta. Está seguro de que este mal trago será absorbido rápido. Por la eterna consagración en la Copa Libertadores frente a Boca, pero también porque el proyecto que tiene como punta del iceberg a Marcelo Gallardo es el más exitoso de la historia del club.

En una extensa charla con LA NACION, el emblema de este equipo no solamente habla de lo reciente, sino que también abre la puerta a todo lo que no se ve cuando se saca esa segunda piel roja y blanca con el N° 23 en su dorsal. Y comparte sus ideales, sus puntos de vista, y el contraste que encuentra entre sus sueños de un fútbol y una sociedad mejor en el futuro cercano en contraposición con lo que deja al desnudo la realidad.

–¿Cómo asimilás la derrota ante Al Ain? Fue un impacto inesperado.

– Nos encontramos con una derrota dura en este momento del año porque nosotros queríamos jugar la final del Mundial. Pero no hay excusas. No hay que quitarle mérito al rival. El complemento a todo lo bueno que se dio en este año era llegar a la final del mundo, y no se dio.

–¿Afectó todo lo que se vivió en Madrid?

–Se podría haber vivido antes y no tan cerca de esta fecha, pero no se pudo. Veníamos de una euforia grande por el hecho histórico que se dio ante Boca en la Libertadores. Y mientras sosteníamos esa alegría, tuvimos que volver a encaminar un partido, y no fue nada fácil. Ahora nos queda preparar el partido por el tercer puesto y tratar de ganarlo.

–Más allá del resultado, ¿cuál es la fórmula de este River ganador?

–El resultado termina siendo bastante más de lo que por ahí se ve desde el otro lado. Para buscarlo venimos trabajando mucho con Marcelo (Gallardo). Con un grupo de jugadores que ya llevamos juntos cerca de dos años, en los cuales nunca nos salimos del libreto. Nosotros siempre tenemos en claro que primero que nada está el grupo. Nunca tuvimos un doble discurso. Nunca salimos de esa línea, nos vaya bien o mal. Nos entendieron, tanto los hinchas como el periodismo. Cuando uno hace las cosas bien a la larga se ven los frutos. Pero a la vez el resultado es lo que marca, porque si todo eso no se logra coronar con un título, quizá quede algo en el aire dando vueltas. Por suerte hemos podido coronar en la Libertadores y eso queda para siempre.

Leonardo Ponzio en el partido ante Al Ain
Leonardo Ponzio en el partido ante Al Ain Crédito: Getty Images

–¿Cómo se llevan con la derrota? ¿Qué se aprende?

–Lo que pasó aquí claramente sirve para aprender, como ocurrió en situaciones anteriores. Hemos tenido una derrota grande el año pasado con Lanús. Pero sabíamos que detrás de ese resultado adverso venía algo más grande. Porque futbolísticamente habíamos sido superiores, y se nos escapó porque no nos dimos cuenta de la ventaja que teníamos. Sabíamos que había que corregir algunas cosas, pero habíamos impuesto lo que queríamos. Y lo mismo con Independiente del Valle en 2016. Los proyectos siempre, a la larga, sostienen la base. Y eso nosotros lo tenemos. Porque cuando no se te da el resultado volvés a las bases. Y entonces si llegar hasta ahí fue gracias a entrenarte y a trabajar muy duro, volverás a transitar el mismo camino. Y no meter excusas donde no las hay, como nos pasó hace un año con el tema del VAR.

–¿Para qué sirve ganar y para qué perder?

–Ganar es lo que buscamos dentro de la cancha. Y eso te permite corregir errores con más tranquilidad. Y perder, que creo que es una materia pendiente que tenemos que aprender a todo nivel en nuestro país, sirve para darse cuenta de que esto es día a día, y que todos los días vas a tener algo nuevo por comprender y aprender. Más en un club que demanda resultados. Sí, venimos desde hace mucho tiempo con un proyecto, pero igual siempre es ganar y ganar.

–Pero cuando dejás todo también es una forma de ganar, aunque el resultado no acompañe

–Sí, pero hay que empezar a entenderla esa, ¿eh? No es fácil.

–¿Cuándo sentís que se entiende?

–Cuando la gente te lo manifiesta. Siento que el hincha de River en los últimos años nos ha dado mucho. Como nosotros le hemos dado, ellos reconocen lo que es este grupo.

–¿Han podido tomar dimensión de lo que se logró en Madrid frente a Boca?

–Yo creo que va a costar tomar real dimensión de lo conseguido. Todavía no tomamos conciencia de eso. La historia la marcan los años y cuando uno deja esta actividad es cuando empieza a destacarse y valorarse todo un poco más. Fue una de las Libertadores más difíciles. Y que a lo largo de todo fuimos superiores en casi todos los partidos.

–Hay un póster tuyo que dice "Los hijos de los hijos de tus hijos van a hablar de él", ¿Qué te genera eso?

–Decir eso significa que el título de América va a trascendernos por muchísimo tiempo. Te soy sincero, yo hoy no tomo la dimensión de que el día de mañana, cuando el hincha de hoy sea viejo, le hable de nosotros a sus nietos. Seguramente vendrán varias décadas en las cuales esto siga vigente. Y para mi entrar en la historia grande de este club… ¡Más no puedo pedir! Pero lo único que resalto yo es que además de los resultados obtenidos, lo lindo es que se acuerden de uno por cómo es como persona, que al final es lo que realmente importa y lo que queda fuera de una cancha de fútbol.

Leonardo Ponzio recibe la Copa Libertadores junto a Gallardo, en Madrid
Leonardo Ponzio recibe la Copa Libertadores junto a Gallardo, en Madrid Fuente: AP

–¿Y cómo sos como persona?

–Adentro y afuera de la cancha me muevo de la misma manera. En mi casa, en el barrio, con mis amigos. Lo mismo que hago en esos ámbitos lo hago acá. Seguramente con un poco más de responsabilidad porque estamos representando a un club muy grande, y si te equivocás o te expresás mal, se puede malinterpretar. Entonces, la verdad es que estoy contento por como soy. Tengo mis errores, pero no cambiaría nada de lo que fui construyendo a lo largo de estos años a nivel personal.

–¿Cómo repasás todo lo que pasó con la final postergada y trasladada a Madrid?

–Cuando sucedió todo lo que sucedió, sabíamos que no nos iban a permitir jugar de local. Las opciones eran: a puertas cerradas, en otro estadio o que te saquen del país. Y salió esto último. Porque hay que ser realista: de una forma u otra el partido se iba a jugar. Asimilar cuándo y dónde era todo un proceso. Lo que pasó, repudiable, pasó a 10 cuadras del Monumental y River no tenía que brindar seguridad allí, sino la policía de la Ciudad de Buenos Aires. El contexto, como jugar en el Bernabéu o entrenarse en la casa del Real Madrid, fue todo de primera línea, pero nos faltaba lo nuestro, la gente que fue y llenó el Monumental ese día. Gente de otros clubes y exjugadores nos dijeron que era algo inentendible. Y nuestra postura en un momento terminó siendo jugar. Dónde sea y cuándo sea. Y sucedió.

–¿Cómo viviste ese lapso?

–Las dos semanas previas a la final de América en Madrid fueron las más estresantes de toda mi carrera futbolística. Estábamos en el medio de una situación en las cuales éramos los protagonistas principales del espectáculo y a la vez no sabíamos qué pasaba.

Las dos semanas previas a la final de América en Madrid fueron las más estresantes de toda mi carrera futbolística
Leo Ponzio

–¿Los jugadores no se podrían haber plantado y no salir de la Argentina?

–Me han llamado, escuché periodistas planteando esto. Pero es algo que no viene del 24 de noviembre. Y no se marca porque es River y Boca. Nosotros fuimos a jugar contra Lanús y nos rompieron el vidrio, y en otras canchas también ocurre. ¿Entonces tenemos que poner el cartel de "basta"? Acá hay que ser realista: nosotros estamos en un club, y ellos (por Boca) en otro. Donde son rivales. Donde hay dos presidentes que se juntan, pero a la vez tienen un pensamiento y un modo de conducir muy distintos. No es decir: "Vamos para este lado" cuando después te dicen que no lo quieren jugar. Acá nos conocemos todos, sabemos para qué lado tira cada uno. Y a la vez el jugador de fútbol es bastante egoísta, porque nos hacen ser así y sólo mirar para nuestro ombligo. Como pasa en la vida y en nuestra sociedad. Porque cuando suceden catástrofes naturales, como inundaciones, la gente aparece y dice presente y es solidaria. Ahora, cuando te tocan a tu familia, te rodeás con los tuyos y cuidás a los tuyos. Pensás muy poco en el otro. Y si le robaron al vecino y a vos no, decís "bueno, a mí no me robaron", y ponés más rejas y más cámaras, pero no te acercás a preguntarle a tu vecino cómo está. Acá son muy pocos los que se manejan con gestos solidarios. Salvo, como te decía, ante inundaciones o catástrofes naturales. Ahí la gente es la primera que extiende la mano. Pero lo otro es complicado. No sé si era el día para enarbolar una bandera, plantarse y decir basta. Porque es un boomerang, ¿eh? Cuando hacés una cosa así tenés que esperar la que se viene. ¿Y estás preparado para lo que viene? ¿Te prepararon para lo que viene? ¿Tenés gente atrás que te respalde si vos vas al frente con esa bandera? ¿Qué herramientas te dan a vos para decirte "Andá vos que nosotros te bancamos atrás". Es difícil, ¿eh? Yo no las conozco, ¿eh? No las conozco.

–¿Te referís a la AFA?

–No sé si la AFA, si Agremiados, si la Argentina, o los clubes de toda la Argentina. No es River y Boca nada más. Porque si nosotros nos plantamos en que somos River y Boca y hoy paramos, y el día de mañana, y sin desmerecer a nadie, pasa algo así con otros dos equipos y no pasa nada, ¿qué hacemos? Esto es bastante más complejo que pararse a decir esto de que nosotros como jugadores tendríamos que haber hecho tal o cual cosa. Yo escucho mucho el "Porque yo, porque yo, porque yo". Pero son muy pocos los que actúan.

Leo Ponzio, en la llegada al nuevo hotel en Abu Dhabi para encarar el partido por el tercer puesto
Leo Ponzio, en la llegada al nuevo hotel en Abu Dhabi para encarar el partido por el tercer puesto

–¿Cada cuánto pasa la palabra retiro por tu cabeza?

–Ahora que entramos en la Libertadores 2019 a lo mejor… Tengo contrato hasta junio. Me gustaría jugar la Copa del año próximo y ganar un torneo local. Estaría bueno. Y estoy bien y con ganas.

–¿Y por dónde pasan ahora esas ganas?

–Voy a cumplir 37 años en una institución como esta. Y haber logrado todo lo que logré, si no tuviera ganas a esta altura, ¿cuándo? Igual me quiero retirar de la mejor manera. Pero como el grupo me sostiene para poder estar, me dan ganas de seguir. Hoy te digo esto. Sé perfectamente que no voy a jugar tres años más. Es un año más, en el cual uno ya conoce todo lo que sucede, pero el tiempo finalmente dirá.

-¿Cómo te acompaña la familia en todo este proceso?

-De la mejor manera. Está Silvina, mi señora, y tenemos a Paula, que cumple 11 años ahora en febrero. Ella me conoce del pueblo y me acompaña desde hace 20 años. Y mi nena se está metiendo más ahora en esto de tener a un papá jugador de fútbol y en River. Ahora es más fanática que antes. Eso no nos trae problemas, pero los chicos de esa edad son muy hirientes en muchas cosas. Y entonces hay miles de situaciones que ocurren y que sale del colegio y me pregunta tal o cual cosa. Y hay que explicar todo porque ya se metió en que es hincha de River y que tiene un papá conocido.

-¿Qué aprendizajes tomás de Gallardo?

-Marcelo tiene unas convicciones que no sale de esa y eso nos hace no tener dudas. Siempre me pregunté cómo se ve del otro lado porque siempre dicen "no, pero cuando seas entrenador es todo diferente" Pero ¿por qué, si ya fuiste futbolista’. Entonces me gusta cuando del otro lado entienden algunos momentos del jugador, de la vida privada, que lo pueden llevar a estar mal. Y Marcelo tiene un convencimiento y un compromiso muy grande. Está desde las 7 de la mañana hasta las 8 de la noche en River o pensando en River. (se ríe) Quizás por eso no quiero ser entrenador. Vos lo ves y es una locura. Pero para ser eficaz, tener resultados y estar bien tenés que dedicarle más que cuando sos jugador. Es una vida muy extenuante.

-Igual, cuando te retires, vas a tener que buscarte algo para hacer, para que no te echen de tu casa

-(Se tienta) Creo que a muchos lo terminan echando. Pero es difícil. Es difícil.

-¿Tenés que nacer para ser DT?

-Sí, sí. Tenés que nacer. Por eso yo no quiero ser de un día para el otro entrenador por querer seguir ligado al fútbol y esas cosas. Porque te va mal. Si no estuviste maquinando antes y preparándote, muy pocos son los que tiran la moneda y cae de su lado.

Fuente: Reuters - Crédito: Juan Medina

"El paladar del hincha de River no era Ponzio"

-Por tu entrega, tu despliegue y tu capacidad de liderazgo, ¿podrías haber sido ídolo de Boca?

-El hincha de Boca te lo dice. Pero bueno. No puedo ver algo que no se hizo. A mí River me adoptó muy bien. Y uno fue buscando y conociendo esta casa. Conocer esta casa y estos pasillos, conocer la gente del pulmón te lleva tiempo. Lo asimilé bien. Estuve dos años, me fui a Zaragoza, pero siempre supe que quería volver. Para poder ser alguien. Y después se fue dando todo. Volvés, el Nacional B, ascendés, título local, por ahí no jugás, después sí, y luego todo esto. Lo mismo si me preguntaras si podría haber jugado en un equipo grande de Europa. No lo sé. No tuve la posibilidad. Es algo que te preguntás por qué, pero no la tuve.

-Más allá del dolor, ¿le hizo bien a River descender?

-A nadie le hace bien algo así. Después del descenso, que para esta institución fue lo peor de la historia, muchos integrantes del plantel fueron cuestionados. Pero también de otros se agarraron. Joni (Maidana) estuvo entonces y ahora es campeón de todo. Las cosas pasan por algo para que después venga lo mejor. Y a nivel gente quisiera verlo como que era una espina grande que querían sacarse, acompañar al hincha, al equipo a todos los partidos que pudieran, y ahí fue un contagio mutuo de que en las buenas y en las malas como se dice, están. Porque hay que ser realista: el paladar del hincha de River no era Ponzio. Era un Aimar, un Francescoli, un Alonso, un Pity Martínez. Y con el tiempo se fueron asimilando esta clase de jugadores que creo que por ahí se fueron dejando de lado los otros (porque tampoco salieron) y porque además un jugador con tal vez más sacrificio, resiste estas situaciones.

-El celular y las redes sociales, ¿mataron al mate y a las charlas en el fútbol?

-Mates y charlas hay. Sobreviven. Y el teléfono forma parte de nuestras vidas. Si no lo tenés pensás que te falta una mano. Más que nada porque cuando estamos concentrados vos tenés a tu familia y a los amigos, y es parte de estar en contacto con la gente que por ahí no estás en el día a día. La Play va a seguir existiendo. A veces escucho a jugadores que se retiraron diciendo que en su época no existía. Y bueno, es así. Cuando arranqué tampoco existía y ahora sí. ¿Y qué problema tiene la Play?

-¿Jugás vos a la Play?

-No. No juego. Porque nunca se me dio. Pero no es problema de hoy los chicos que tienen el celular o la Play. Es cuestión de adaptarse a los tiempos. No son el problema las redes sociales. Porque el sistema te lleva a eso. ¿Qué le vas a decir a todos los chicos de 20 años? ¿Que no la usen? Es imposible. Los que dicen que antes no jugaban a la Play, yo les digo que es así porque nacieron en otra época. Como en otra época había jugadores que se pegaban piñas adentro del área y no eran echados. ¡Porque no se veían! Y hoy te ven con 300 cámaras. Hoy si pegás una patada de más sos un asesino, un criminal. Y ahora hablás tapándote la boca con la mano. Y antes no. Antes, más abrías la boca para que te vean, más huevos tenías. Es así. Los sistemas fueron cambiando y hay que aceptarlo.

Fuente: Reuters - Crédito: Javier Barbancho

-¿Y sirve que haya tantas cámaras y se hable tanto de lo periférico al juego?

-Yo qué sé... Creo que es algo inconsciente hablar en la cancha con la mano tapando la boca. Total, lo que se diga queda ahí. Pero bueno, es lo que se vende. Nosotros entramos en esa y la tele es lo que busca.

-¿Cómo ves al periodismo deportivo argentino?

-No soy de consumir programas. Desde que volví en 2012, porque quería estar cerca de mis padres, de mis tíos, de mis abuelas, lo primero que les pedí que a mí no me traigan noticias que yo no quiera consumir. Y fueron aprendiendo. Y yo prendo la tele y lo escucho de fondo, pero no lo consumo. Pasa a ser algo que hay que generar día a día, y el lugar de ustedes es muy duro también. Yo le digo a los que cubren el día a día del club para la TV que no tienen vida. Todo el día atrás de un club y tenés que llenar espacio. ¿Y cómo hacés? Y te pisás de algo que dijiste mal antes porque somos humanos. Sé que cada uno hace su trabajo y su vida, pero hay momentos en los cuales todo tiene un porqué y un doble sentido. Y cuando el doble sentido entra en la maldad humana, en buscar cizaña, me parece que se desmadró.

-El problema es que muchas veces eso es lo que vende

-Tengo entendido que a muchos periodistas que están sentados frente a un micrófono les piden justamente eso: que armen polémica. Igual esta en cada uno.

-¿Qué le dirías al Leo que arrancaba en Newell’s?

-Tuve un inicio en el fútbol en un club que tenía a Eduardo López como presidente, en los cuales aprendimos bastante y tuvimos muchos años en los cuales éramos una moneda de cambio porque nosotros entendíamos que era cuestión de andar bien e irse. A ese chico le diría que disfrute más de lo que hace. De las inferiores en tu propio club. Porque eso te da la posibilidad de verlo desde afuera de otra manera. Lo comparo con los chicos que salen de River. Ellos no tienen la culpa de salir de este club. Pero solo conocen lo que es la Casa Blanca. La ropa para entrenar, los botines desde los 10 años, su viático. Y no tienen la culpa de eso, pero si vos valorás todo eso cuando te vas afuera, te hacés más fuerte. Porque afuera no lo tenés. Cualquier pibe que esté ahora en inferiores valore todo lo que le da ese club, porque cuando te vas de tu lugar donde naciste, si no lo supiste valorar se hace difícil. Y consejo sería decirle que acá te van a suceder cosas que si no las aprovechás, seguramente afuera te van a resultar el doble de difícil sobrellevarlas. Y si estás acá no pierdas la oportunidad. Estás en River. No es "No juego, me quiero ir". Tratá de jugar primero. Si vos te formas para jugar, después se va a dar. Pero si no te esforzás, todo se hace más complicado.

-¿Y cómo te imaginás a Ponzio dentro de 50 años?

-Siempre le dije a mi señora y mi nena que cuando me vean sentado en un canal de televisión hablando de política y diciendo "Porque yo, yo, yo", me vayan a buscar y me digan "Papá volvé a casa que eso no es lo tuyo". Eso es lo peor que me puede pasar, y no lo quiero hacer. Obviamente todo el mundo cae en la tentación.

-¿Te ilusionás con jugar la Copa América 2019?

-(Lanza una carcajada) Noooo. Hace mucho que dejé de pensar en la selección. Si bien es cierto que el campeón arrastra, que arrastre al Pity, a Palacios, a Montiel, a Armani. No me veo para nada. Soy realista y creo que la selección argentina, como todo proyecto que se inicia, tiene que tener una base de jugadores que empiecen a ser ellos los que jueguen el Mundial. Y yo en 2022 no voy a estar jugando el Mundial. ¿Cómo me ves? Entonces no voy a estar por apenas un momento. A mí ya se me pasó el tren. Yo siempre dije que mi punto que me faltó fue tener una consecuencia de partidos en la selección. Porque estuve en muchos ciclos, pero nunca me asenté. Por ahí fue porque no anduve, no lo sé.

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