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SEUL, Corea del Sur (De un enviado especial).- El sol había caído detrás de la pequeña montaña que bordea el Gran Hotel Hilton y el anuncio sobre los partidos que les tocarían dirigir a los árbitros aún no se había conocido en el búnker de los referís.
Sin embargo, más de uno, por algún llamado telefónico que recibió desde el centro de operaciones de la FIFA, por algún periodista amigo o porque ingresó en la página de Internet de la FIFA, tuvo acceso a la información un poco antes.
La hora de comer había llegado y en uno de los pasillos rumbo al restaurante, el árbitro asistente argentino Jorge Rattalino recibió la felicitación de su colega húngaro Ferenc Szekely por haber sido designado para integrar la terna arbitral del partido inaugural de la Copa del Mundo 2002 entre Francia y Senegal, del viernes próximo.
Rattalino, cuyo limitado inglés le provocó más dudas que certezas sobre el mensaje de Szekely, le restó importancia a la felicitación del húngaro. Pero en el restaurante, cuando el italiano Pierluigi Collina le confirmó su designación, sintió tocar el cielo con las manos. Una mezcla de felicidad y nerviosismo recorrió su figura algunos minutos después de la gran noticia.
"Uno siempre quiere jugar lo mejor y, por la trascendencia que tienen, la inauguración y la final son los partidos que todos quieren dirigir. Debo reconocer que siento un cosquilleo especial, pero para mí todos los partidos son iguales. Deberé poner la máxima atención, en este partido, como en cualquier otro. La diferencia de éste es que es el primero, que será visto por millones de personas y que será el debut del último campeón, Francia. Por eso es especial", le comentó Jorge Rattalino a LA NACION.
-Ahora que conocés qué partido te tocará, ¿tu preparación va a ser la misma?
-Claro que sí. Yo me preparo para dirigir un partido. El mío es el que siempre considero el mejor, porque es el que yo dirijo. No puedo pensar de otra manera; sería un error de mi parte y no podría perdonármelo.
-¿Te imaginás a Zidane criticándote por un fuera de juego mal cobrado?
-Puede ser y ahora que está jugando en Real Madrid, seguramente aprendió algunas cositas para decirme en castellano. Pero yo no le doy importancia a quien me dice las cosas. Cuando empecé en esto, me dijeron: "Anotá por el color de la camiseta y no por el nombre" . Acá lo voy a poner en práctica y Zidane será el número 10 del equipo azul, no el mejor jugador del último Mundial. Eso sí, después, con los años, diré: "La pucha, dirigí a Zidane en una Copa del Mundo".
-¿Ya te pusiste en contacto con Alí Bujsaim, de Emiratos Arabes, y Alí Al Traifi, de Kazagistán, que estarán con vos en el estadio de Seúl?
-Sólo nos felicitamos, pero no hablamos nada del partido. Seguramente lo haremos en el estadio. En el arbitraje no es como en el fútbol, en el que el movimiento de un jugador está relacionado con el de los otros. En el mundo de los jueces es todo muy diferente. Entre los árbitros tenemos señales y códigos para comunicarnos dentro de la cancha, los cuales ajustaremos horas antes de entrar.
SEUL.- Más allá de las designaciones que les tocaron en suerte a los argentinos Angel Sánchez y Jorge Rattalino (para las dos primeras fechas de la etapa inaugural), los latinoamericanos tendrán su primer representante en Ubaldo Aquino. El sábado próximo, el paraguayo dirigirá Alemania v. Arabia Saudita, en el único encuentro en el que los cuatro hombres de negro saldrán del continente americano: el primer asistente será su compatriota Miguel Giacomuzzi; el segundo, el triniteño Michael Ragoonath, y el cuarto árbitro, el boliviano René Ortube.
Precisamente Ortube dirigirá el match entre Suecia y Nigeria, un cruce que podría influir sobre las posibilidades de clasificación de la Argentina. Y el colombiano Oscar Ruiz, que en 2000 dirigió la final de la Copa Europeo-Sudamericana entre Boca y Real Madrid (2-1 a favor de los argentinos), será el árbitro de Corea v. Polonia.
Los otros latinoamericanos designados ayer fueron: Carlos Simón (Brasil) estará en Inglaterra v. Suecia; William Mattus (Costa Rica), Japón v. Bélgica; Felipe Ramos Rizo (México), Francia v. Uruguay; Carlos Batres (Guatemala), Dinamarca v. Senegal, y Byron Moreno (Ecuador), Estados Unidos v. Portugal.
En este último encuentro se producirá un hecho curioso: el cuarto árbitro será Saad Mane, oriundo de Kuwait, el país que fue invadido por Irak a principios de la década del 90 y por el que los Estados Unidos iniciaron la operación Tormenta del Desierto, durante la presidencia de George Bush.
Otro hecho llamativo ocurrirá en el debut de España, el domingo próximo, ante Eslovenia: el árbitro será el marroquí Mohamed Guezzaz, ciudadano del país que está enfrente de la Península Ibérica y con el que España mantiene problemas recurrentes por la gran cantidad de inmigrantes que cruzan el Mediterráneo.
Un compatriota suyo, Said Belqola, hace cuatro años, tuvo el privilegio de arbitrar la final del Mundial entre Francia y Brasil.



