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Campeón a la vista de todos. A la luz de los resultados inapelables y de actuaciones que alcanzaron y rozaron la perfección. Independiente, el vencedor del Apertura, tuvo su festejo en la madrugada de ayer. En el hotel Sheraton, de Retiro, el plantel, el cuerpo técnico, dirigentes y allegados compartieron la tradicional celebración por la obtención del campeonato.
Hubo palabras emocionadas, brindis interminables, recuerdo de goles, dedicatorias de todo tipo... Y cumplimiento de promesas. Como la del DT Américo Gallego, que les regaló a sus dirigidos un automóvil BMW de su propiedad. “Yo les dije que les iba a regalar mi auto y cumplí. Son buenos muchachos y ellos se merecen lo que están viviendo. Yo cumplí y ahora espero que cumplan los dirigentes. Porque hay que pagarles”, dijo el Tolo, arriba del escenario, para todo el auditorio. Por el título, los dirigentes se comprometieron a pagarle al plantel 1.200.000 pesos en concepto de premio.
La fiesta contó con la conducción de Gustavo Lutteral, un reconocido fanático del Rojo. Asistieron Las Diablitas y César “Banana” Pueyrredón, que cantó el himno de Independiente. Obviamente, estuvieron el presidente Andrés Ducatenzeiler y Daniel Grinbank, la cabeza visible del grupo inversor que acercó refuerzos al campeón.
El primero en tomar la palabra fue Ducatenzeiler, el presidente más efectivo del fútbol argentino según una humorada de Grinbank. “Asumió un jueves y salió campeón un domingo. Es increíble”, dijo el empresario del espectáculo, volcado ahora el mundo del fútbol. El reconocimiento de Ducatenzeiler para los jugadores fue el siguiente: “Ustedes han escrito una parte importante de la historia de Independiente. Esto no es cosa de todos los días. Y voy a hacer público una hecho que vivimos con Milito y el Tolo. Cuando en el torneo Clausura íbamos camino a la peor campaña del club, Milito y el Tolo me dijeron: «Andrés, el torneo que viene vamos a salir campeones. Y cumplieron para felicidad de todos»”.
La mesa más animada fue la de Gabriel Milito y Daniel Montenegro, que junto con la complicidad de Federico Insúa fueron los abanderados de los cánticos y las cargadas. Cuando por pantalla gigante se repitieron los 48 goles del equipo en el Apertura, el más aplaudido fue el golazo de Leonel Ríos en el 7 a 1 frente a Colón. Otros de los más aclamados fueron el de Lucas Pusineri a Boca y el primero de Insúa a San Lorenzo. Después vino la vuelta olímpica, lo que provocó el agite de las servilletas.
El plantel tuvo una persona-cábala hasta la 16ª fecha: Edgardo Ariel Mirasol, alias Cococho. El mendocino llegó al plantel de la mano de Juan José Serrizuela, que lo conoció en Lanús y que después lo llevó a San Lorenzo. Como en ambos clubes logró títulos, el lateral derecho no dudó y lo llevó por Avellaneda. Antes del partido con Banfield, debido a la falta de apoyo económico por parte de los futbolistas, Cococho dio el portazo. Cuando ya tenía el pasaje en sus manos, lo llamó Raúl Estévez, de Boca, para arrebatarle al hombre-amuleto. Pero la fórmula no funcionó. Por eso, en la fiesta, Cococho estuvo en la boca de todos.
Así festejó Independiente su primera noche de campeón.




