

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.
En el primer impulso, el primario, el sanguíneo, es inevitable caer en la tentación del elogio. Ante tanta mancha, tanta suciedad, los buenos gestos traen un aire renovador para los que creen que todo, o casi todo, está perdido. Entonces, las bondades se ganan el aplauso merecido. Es una caricia en el alma para tantos "indignados" con el sistema del mundo de hoy.
Pero conviene hacer una pausa y pensar un poco antes de evitar los lugares comunes. Y es necesario hacer una división entre los actos buenos y los actos no malos. Se trata de dos cosas totalmente diferentes. Ejemplo: devolver una valija llena de dinero es un buen acto. Pero declararse bueno por no cometer un ilícito, como por ejemplo robar una valija que quedó sola en una mesa de un bar, es criticable.
Aclaración realizada, volvamos a LA NACION Deportiva. Volvamos al fútbol. Y hagamos algunas preguntas de esas que no buscan respuestas inmediatas, sino análisis detallado. Primero: ¿es elogiable la actitud de Independiente por hacer lo que debe hacer, es decir, salir a ganar ante Huracán, aunque su técnico sea un hincha fanático del equipo de Parque Patricios? Segunda: ¿es elogiable el final del campeonato y calificarlo de puro por el hecho de no tener manos extrañas, sólo por el hecho de que a uno de los grandes del fútbol argentino le tocará jugar la Promoción por cuestiones dirimidas en el terreno del campo de juego? Finalmente: ¿es elogiable la actuación de los referís por considerar que no tuvieron fallos groseros que podrían haber generado sospechas y pensamientos sobre acuerdos oscuros?
Una persona (equipo o lo que sea) no es buena por hacer lo que debe hacer. Una persona (equipo o lo que sea) no es buena por cumplir con las reglas. Una persona (equipo o lo que sea) trasciende cuando sus actos van más allá de lo que dicta el manual de las buenas costumbres. Eso es para el elogio.


