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¿Cómo le va, Maestro? -Muy bien. ¿Qué dice, Maestro? El último viernes hubo un encuentro de grandes: se juntaron Roberto De Vicenzo, de 79 años, y Diego Maradona, de 41. En otras palabras, se unieron por primera vez en una manifestación deportiva el mejor golfista y el mejor futbolista argentino del siglo XX.
Ambos formaron pareja en un torneo Four Ball de 9 hoyos que se jugó en el campo público que posee la Asociación Argentina de Golf en Villa Adelina. Fue a beneficio de Caritas Santa Rita y se recaudaron casi 2000 pesos de green fee.
Casi no hizo falta que se sintieran en confianza, porque la química entre los dos astros se produjo enseguida. Lo vivieron como una experiencia única, que no se empañó con el 18° puesto final que ocuparon sobre 54 parejas.
En realidad, a muchas de las doscientas personas les quedó la duda sobre quién es el más fanático por el golf, si De Vicenzo o Maradona. Porque el ex jugador de Boca dio todas las señales del típico aficionado novato, ése que cuando descubre el golf se entrega por completo a este deporte sin reparar en tiempos ni espacio.
Quizá lo de Diego ya sea un poco exagerado; cuando terminó el certamen siguió jugando hasta que no dio la luz. ¿Cantidad total de horas de juego? Siete, si se les suman las sesiones de práctica. "No me gusta cuando llega la noche porque quiero jugar todo el día al golf", confesó Maradona ante unos pocos, vestido con unos pescadores azules y zapatillas negras, muy distintas a los zapatos con clavos que se utilizan normalmente.
En enero último comenzó el idilio del ex futbolista con el golf, y a partir de entonces su fanatismo fue en aumento. El primer día apareció en el Driving Range, de Costanera Norte y tiró pelotas con un swing sorprendentemente natural. Llegó a enviar al cielo 1000 pelotitas, cuando en realidad un golfista profesional en competencia ejecuta no más de 500 golpes de práctica por jornada.
Poco después le ofrecieron un profesor, que le corrigió algunos detalles del swing y de la empuñadura. Pero no hubo que hacer demasiados retoques: al igual que en el fútbol, demostró habilidad innata por el golf. Y luego trasladó su fervor en las canchas de Buenos Aires Golf, Pingüinos, Pacheco, Olivos y Jurado.
No conforme con eso, llevó su nueva pasión hasta Japón, en donde fue invitado para presenciar la final del Mundial entre Brasil y Alemania. Durante todos los días que estuvo en Tokio fue a un driving de alta tecnología que parecía un panal de abejas; allí vio cómo un monitor repetía su golpe tras ocho segundos de haber pegado.
"Cuando me dijeron que iba a jugar con él, pensé que lo haría muy mal. Pero me sorprendió por lo bien que juega. No es para que se gane la vida con esto, pero...", comentó De Vicenzo tras su experiencia con Diego en Villa Adelina.
La imagen de Maradona en una cancha de golf podría asociarse con alguna reacción intempestiva o una situación polémica. Todo lo contrario, según la opinión del ex campeón del Abierto Británico: "Diego se comportó como un señorito. Estuve frente a un muchacho serio y enfocado en lo que estaba haciendo. Entendió perfectamente las tradiciones de este deporte y fue encantador jugar con él".
Concentración al margen, por momentos Maradona se puso a hacer jueguitos con la pelotita y se desataron los aplausos. Y en algún momento del trayecto de los nueve hoyos, cuando su pelota quedó comprometida en una zona del rough, relacionó el golf con el fútbol: "¿Ves? El árbol es como una barrera de jugadores, vamos a ver si saltan los muchachos".
Diego, de handicap 24, se dio el gusto de anotar varios pares, que mejoraron el score de la tarjeta de la pareja. Sobre el final de la jornada firmó los diplomas de los 34 competidores que se ubicaron por encima del dúo famoso en las posiciones finales. "Fue un honor jugar con De Vicenzo", comentó.
No terminarán aquí los desafíos golfísticos para Maradona. El cordobés Eduardo Romero lo invitó a participar de un Pro-Am de la Copa Dunhill, que se jugará el mes próximo y que reunirá a celebridades del todo el mundo.
Y próximamente se viene el desafío Boca-River del golf entre los xeneizes Maradona y Angel Cabrera versus los millonarios Romero-Enzo Francescoli. Un verdadero clásico.


