

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.

La depresión lo arrojó al vacío. Robert Enke, 32 años, guantes de gigante, iba a ser el arquero del seleccionado alemán en el Mundial de Sudáfrica. Voló hacia el cielo, aplastado en las vías de un paso a nivel en Hannover, aún fresco el dolor por la pérdida de su pequeña Lara, de dos años, víctima de una repentina enfermedad. Insensible en otros tiempos, el pueblo alemán lloró su muerte como un asunto de estado en noviembre de 2009. Sin embargo, Joachim Low, el entrenador del equipo nacional, no tuvo tiempo para duelos. El Mundial lo arrinconaba y, en esa aventura de los tres palos ausente, ya sin Oliver Kahn ni Jens Lehmann, escribió en su carpeta dos nombres, dos apellidos. René Adler ya había saltado a la cancha: guantes, canilleras, botines lustrados, cuando lo sorprendió una costilla rota a días de la gran cita. De pronto, la vida le dio una prueba verdadera a Manuel Neuer, flaco, alto, rubio y de ojos azules. El protagonista de esta historia no sólo fue una pieza indispensable en el Mundial. Es ídolo de Schalke 04, que cena en la mesa de los galanes, cuatro actores estelares, uno de reparto, en las semifinales de la Champions League. Representa la tendencia jovial y descontracturada de la moderna Alemania. Adiós a los recios ejemplos de antaño, bienvenida la era de la libertad.
Semanas atrás, una revista de actualidad lo sorprendió con una pregunta. Y el joven arquero, de 25 años, asombró con su respuesta: "Los fanáticos van a acostumbrarse rápidamente, porque lo que a ellos les importa es el rendimiento del jugador, no sus preferencias sexuales. Quien sea homosexual debería decirlo, ya que alivia". Su voz recorrió el mundo: Neuer salió del placard, titularon cientos de periódicos. Pero el joven guardavalla, que tenía como modelo a Lehmann de pequeño, cuando era alcanzapelotas, cuando aún no se decidía entre los drives cruzados y los saques de arco, no quiso profundizar el debate. Tal vez no se refirió a su vida, pero hizo algo más profundo: levantó, al fin, la otra cortina de hierro.
Los medios ensayaron el acoso. Rápido con las piernas y repentino con las manos, se refugió en su ascenso meteórico en Gelsenkirchen, en su club, en su casa, recostado en los brazos de Kathrin? su novia desde hace algunos meses. Poco importa el color de la sexualidad de Manuel, aunque sí lo que su voz representa: hay muros, como fantasmas, por todos lados. El fútbol suele cobijarlos muy bien. Todavía hoy.
Antes, mucho antes, cuando no era requerido por los medios y no era pretendido por Bayern Munich, se tomaba la vida con humor. El seleccionado lo disfrutaba desde la televisión satelital, hasta que las marionetas de la vida -aquel suicidio, aquella lesión- lo sorprendieron en Sudáfrica. Tres goles en cinco encuentros sostuvieron a esa versión jovial y liberal germana. Contra la Argentina, no debió haber cobrado: fue apenas una figura decorativa. Contra Inglaterra, fue protagonista de una de sus ocurrencias de pequeño: el balón enviado por Frank Lampard traspasó la línea de gol, pero Neuer se hizo el distraído. Como el árbitro uruguayo Jorge Larrionda. "Estaba seguro de que había pasado la línea, pero creo que mi reacción al sacar tan rápidamente confundió al árbitro y le hizo pensar que el balón no había entrado. Entró, por supuesto, y debió ser gol para Inglaterra. Buena suerte para nosotros y mala para ellos", contó, irreverente, ese día.
Capitán y emblema de una formación entrometida entre Barcelona, Real Madrid y Manchester United, todavía se recuerda el desquite contra Inter, cuando envió a Raúl hacia adelante. No exactamente en el campo de juego: lo mandó a celebrar entre los hinchas fervorosos, como si fuese uno más. Raúl cantó y bailó en las gradas: la palabra de Neuer cotiza en bolsa. Él mismo se entromete entre los fanáticos y hasta les confiesa sus secretos. Suerte de barrabrava de la sensibilidad y el compromiso. A los cinco años abrió la puerta del club; tiene el carnet de socio el chico que suele ser definido como un estratego del área. "Su saque de arco es como un tiro libre de Beckenbauer", suelen exagerar.
Su cara de niño suele perturbar a los atacantes, empequeñecidos cuando van a disparar. Sucedió en el juego contra Manchester: el 0-2 debió ser goleada si no fuese por sus tentáculos. "Probablemente sea el mejor del mundo". Justo lo endulzó un emblema del club inglés: el ex arquero Peter Schmeichel. Él no afloja. "Estoy preparado para los nuevos desafíos. Me siento un arquero completo", se describe. Su cara es la cara de la nueva Alemania: más pujante, más moderna. Más libre.
Schalke 04 sabe que el precio del arquero ya es otro. ¿Cuánto? Unos 21 millones de euros. Por eso, le ofrecieron un contrato por esa cifra por tres años. Pero Neuer quiere emigrar. Y el acuerdo con Bayern Munich -con el que se enfrentará mañana- es un secreto a voces; será oficial cuando acabe su tarea en la Liga de Campeones.
"En todos los años que llevo en el fútbol, nunca había visto a alguien atajar así. Demostró que es un arquero de clase mundial, de gran futuro. Parece imbatible"


