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Fueron cuatro años de gloria persistente, de éxitos continuos, de vaivenes futbolísticos que apenas significaron el matiz de triunfos brillantes o apretados, empates amargos o laboriosos, derrotas justas o injustas. Cuatro años maravillosos pero desgastantes, ideales para una despedida a lo grande. A los 32 años, Marcelo Barovero ha decidido cerrar un ciclo que lleva 166 partidos oficiales y seis títulos (Torneo Final 2014, Copa Campeonato 2014, Copa Sudamericana 2014, Recopa Sudamericana 2015, Copa Libertadores 2015 y Copa Suruga Bank 2015) en el arco de River. Mañana, contra Gimnasia y Esgrima La Plata, tendrá su último partido con su gente en el estadio Monumental.
Contra todos los pronósticos agoreros por su estilo desangelado y su perfil casi subterráneo, demostró una personalidad avasallante para defender "el arco más grande del mundo", como alguna vez lo definió el gran Amadeo Carrizo. Con actuaciones sobrias, revalidó el mote de arquero "ganapartidos" que le habían puesto en Vélez, su ex club, y se convirtió en el nuevo referente de un lugar que habitaron el propio Amadeo, Ubaldo Fillol y Nery Pumpido.
El 11 de agosto de 2012, Barovero tuvo su primer partido oficial. La victoria 2-0 ante Estudiantes de La Plata, por la segunda fecha del Torneo Inicial, marcó el inicio cuatro años ininterrumpidos como titular en el arco Millonario. Proveniente de Vélez, le sacó la titularidad a Daniel Vega, quien en el primer partido de ese torneo, ante Belgrano, cometió un grave error en el primer tanto del equipo cordobés, que se llevó la victoria por 2-1 en el Monumental. "Estoy muy contento, obviamente. Es el primer partido. Estamos para colaborar y darle alegría a la gente", explicó Trapito tras su debut.

Trapito jugó su primer clásico ante Boca el 28 de octubre de 2012 en la fecha 13 del Torneo Inicial. El empate 2 a 2, en el Monumental, fue el primero de los 13 que disputó, recibiendo sólo nueve goles, todos en torneos locales. A nivel internacional, consiguió mantener la valla invicta en los cuatro partidos que disputó por Sudamericana 2014 y Libertadores 2015. Pero aquella tarde tiene el sinsabor de una mala salida en el segundo gol del Xeneize, que empató el partido sobre la hora a través de Walter Erviti, después de estar dos goles abajo en el marcador.

A fines de 2012, Ramón Díaz volvió a la dirección técnica de River y, en su primer torneo, el Final 2013, el único jugador que disputó los 19 partidos fue Marcelo Barovero, quien comenzó a mostrar un gran nivel y se afianzó en el puesto. El 19 de marzo de 2013, en la fecha 14 de aquel campeonato, el Millonario empató 2-2 con Unión en Santa Fe y Trapito atajó su primer penal en primera división.
Tres el subcampeonato conseguido a principio de año, el Torneo Inicial 2013 no dejó buenas sensaciones para River. Con un rendimiento bajo, finalizó en el puesto 17 con tan sólo cinco partidos ganados. Pero, la fecha 17, disputada el 24 de noviembre, tendrá siempre un sabor especial para Barovero. Aquella noche, ante Racing en Avellaneda, el arquero salió por primera vez al terreno de juego como capitán de River, ante la ausencia de Cristian Ledesma. Luego, con el retorno de Fernando Cavenaghi al año siguiente, iría alternado hasta consolidarse con la llegada de Marcelo Gallardo como DT.
Barovero alzó su primer trofeo con la camiseta del Millonario en el Final 2014. La particularidad se dio en la fecha 13, cuando sufrió un desgarro en el bíceps femoral derecho en la victoria por 2-0 ante Atlético Rafaela en el Monumental. Allí, su reemplazo Leandro Chichizola se convirtió en una pieza fundamental, atajando dos penales claves: uno ante Estudiantes en la igualdad 0-0 de la fecha 14 y otro ante Racing, en el 3-2 de la fecha 17. Cuando regresó, tras cuatro jornadas, Barovero tuvo una intervención fundamental: cuando el partido ante Argentinos Juniors en La Paternal estaba empatado sin goles, el arquero le sacó un remate inesperado a Leonardo Pisculichi, su actual compañero. Luego, el Millonario ganaría 2-0 y se consagraría campeón en la última fecha.

El hito más grande de la historia de Marcelo Barovero en River es, sin lugar a dudas, el penal que le contuvo a Emmanuel Gigliotti en el superclásico de vuelta de las semifinales de la Copa Sudamericana disputado el 28 de noviembre de 2014. En los primeros instantes del partido, el arquero le dio vida al Millonario, que luego ganó 1-0 con el recordado gol de Leonardo Pisculichi, avanzó a la final y se consagró campeón ante Atlético Nacional de Colombia. En el partido de ida de aquella definición, cumplió 100 partidos en el club de Núñez.
"El penal a Gigliotti es el momento individual más fuerte de mi carrera en River. Pero en ese instante quedaban todavía casi 90 minutos de partido y no lo pude disfrutar a pleno. De todas maneras, terminó siendo mucho más importante luego quedarnos con la Sudamericana. Ese triunfo marcó un antes y un después en el plantel", explicó Trapito en una entrevista con LA NACION, el mes pasado.

El segundo título internacional de Barovero en River también tuvo un sabor más que especial. Tras ganarle 1-0 a San Lorenzo en la ida de la Recopa Sudamericana 2015 con gol de Carlos Sánchez, el Millonario debía visitar el Nuevo Gasómetro para definir la serie. Allí, el arquero fue la figura descollante, en una actuación memorable y de las más destacadas en sus cuatro años. LA NACIÓN lo puntuó con un 10. "De todos los mano a mano que jugamos en Copa, es el que más valor tiene. Ahora tenemos que ir por todo, por el campeonato y la Libertadores. Es un año largo y hay que tomarlo con tranquilidad, esto nos da respiro. Cada cosa que se juega, uno lo toma con mucha responsabilidad. Hay que aprovechar cuando estamos acá adentro", explicó Trapito aquella noche.

Tras los dos primeros títulos internacionales, el gran objetivo para River era la Copa Libertadores. Y lo consiguió. Uno de los pilares fue Marcelo Barovero, quien respondió en los momentos claves. Uno de ellos fue en el encuentro de ida de los octavos de final ante Boca, cuando en el comienzo del segundo tiempo le tapó un mano a mano a Jonathan Calleri.
Luego, en la primera final, en México ante Tigres, Trapito fue uno de los jugadores más destacados del Millonario, impidiendo en varias ocasiones que el equipo rival convierta un gol que complicara la definición en el Monumental. LA NACIÓN lo puntuó con un 7, al igual que a Jonatan Maidana, la figura. De los 14 partidos de Copa, sólo se perdió dos: ante Tigres (1-1) y Juan Aurich (1-1), ambos por la fase de grupos y en condición de local. Fue reemplazado por Julio Chiarini.

En uno de los partidos más importantes de su carrera, Barovero tuvo una atajada sensacional frente al mejor jugador del mundo. Ante Barcelona y en la final del Mundial de Clubes, disputada el 20 de diciembre de 2015, River cayó 3-0 pero Trapito se llevará un recuerdo eterno: le sacó el gol a Lionel Messi cuando el partido estaba 0-0.

Mañana, ante Gimnasia y Esgrima La Plata, a las 17.45, será el último encuentro de Barovero en el Monumental, a pesar del continuo pedido de los hinchas, que pidieron partido a partido por su continuidad. Al típico "Trapito es de River, de River no se va" que se escucha en cada previa, en el duelo copero ante San Pablo de la presente edición de la Libertadores, se sumó una iniciativa que organizaron los fanáticos a través de las redes sociales: acudieron en gran número al estadio vestidos de verde para mostrarle su cariño y pedirle que se quedara.
"Es inexplicable y es muy díficil todo lo que estoy viviendo en este semestre. Es emocionante y único, que te lo reconozcan mientras estás jugando... no hay palabras para explicarlo. Estoy totalmente agradecido", declaró Trapito. Un momento especial para un arquero especial, que quedará para siempre en la historia grande de River.
avz/jpb
