Barras, goleada y acuerdo político: Independiente está más tranquilo, pero no curado

Miembros de la barra de Independiente, con Bebote Alvárez, en el banderazo
Miembros de la barra de Independiente, con Bebote Alvárez, en el banderazo Fuente: LA NACION - Crédito: Soledad Aznarez
Aunque el clima se suavizó con el arreglo con Moyano y con el 3-0 con Talleres, el club sigue agitado: la barra brava estuvo en el hotel de los jugadores y renunció el vicepresidente Rubén Vázquez
Francisco Schiavo
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30 de marzo de 2014  • 00:08

Bronca. Se ganó , pero hubo bronca. A eso llegó Independiente , que volvió al triunfo después de mucho tiempo: el calendario marcó ocho partidos. A los aplausos, algunos forzados para un plantel con heridas y complejos, les siguió un canto seco y duro. Le pedía a Javier Cantero, el presidente que lentamente empieza a despojarse de su investidura, que se diera cuenta que no lo quería nadie. Si cuando se gana se mantiene esa actitud... Si aún en los puestos de ascenso manda el resquemor… Si en la presunta buena, la primera y ansiada después de un aguacero, le sigue el reproche, es que la sal aún no llegó a lo profundo de la lastimadura. Y eso que los ánimos se aplacaron con el 3-0 ante Talleres y con el acuerdo entre Cantero y la lista Agrupación Independiente, que respalda Hugo Moyano, que se hará cargo de la deuda salarial y de los temas futbolísticos hasta junio.

La pelota se movió a la par de las novedades políticas, de la búsqueda de certezas y otra renuncia, la del vicepresidente Rubén Vázquez, en desacuerdo con la puerta que se la abrió a los Moyano. Rebotó de acá para allá con las especulaciones sobre el futuro y con la mirada feroz de la barra brava, que deambuló de un lado para el otro; que fue a la concentración del conjunto de Avellaneda y que merodeó por el estadio Libertadores de América. Pocas veces descansó en un costado. Casi nunca.

El día, húmedo, pegajoso y futbolero, trajo novedades en todos los sentidos. De las buenas y de las malas, como el asedio que sufrió el plantel y los dirigentes, entre ellos Cantero, en el hotel Feir’s. Allí, en Suipacha y Avenida Del Libertador, poco después del mediodía, bajo la excusa de un banderazo, se juntaron los hinchas. Se vio a varios integrantes de la barra brava, incluido a Pablo Álvarez, que por poco, por las vallas y la policía, no quedaron cara con los jugadores. Insultaron a casi todos. Apenas si se salvaron Federico Mancuello y el arquero Diego Rodríguez. Los jugadores no sufrieron agresiones, pero sí los que pasaban por allí. Varios peatones fueron robados y algunos autos terminaron con daños.

Cantero, como pocas veces, acompañó a los jugadores en el ómnibus. Antes, con custodia, claro, siempre llegaba por sus propios medios. Cuentan que, un rato antes, les habló a los jugadores sobre la situación del club: el acuerdo con la agrupación de Moyano y la promesa de pago, un tema que tenía nerviosos a varios, sobre todo, a los de mayor experiencia. También les dijo que se adelantarán las elecciones y que, probablemente, la fecha será en julio próximo, una terminado el campeonato, logrado el ascenso o no. Varios, según trascendió, le pusieron mala cara por haberlos expuesto y haber sugerido que el plantel le hacía "una cama. El presidente, como le confirmó a LA NACION, estuvo en la cancha, cuando muchos dudaban de su presencia.

Un rato antes se había confirmado lo que todos presumían: la renuncia de palabra de Vázquez, que hace tiempo no se llevaba bien con Cantero. El vicepresidente no quiso saber nada con el desembarco del sindicalista en Independiente. Es más, por estas horas no se descartan más pasos al costado. La mayoría tomó como un respiro la inyección económica que, al menos hasta mitad de año, enderezará al club y que le permitirá sólo concentrarse en la campaña deportiva, pero también sobrevuelan las miradas de desconfianza.

Entre mañana y pasado mañana se conocerán más precisiones sobre el tema. Podría firmarse el acuerdo y hasta se comenzaría con el proceso electoral. Una cosa es segura: Hugo Moyano no participará en ningún cargo protagónico. Ahí estará su gente de confianza. El líder de la CGT opositora se mantendrá en una segunda línea, aunque, por supuesto, con todo el peso específico. Se especula con que otro de los candidatos de músculos pesados sería el empresario Daniel Grinbank, que por estas horas analiza la candidatura. Habrá que esperar si otra vez se anima el ex intendente de Avellaneda, Cacho Álvarez, que en las elecciones de 2011 había estado del lado del ex presidente Julio Comparada.

En la cancha, al principio, conocida la situación, se descomprimió el clima. Aunque la gente sigue con sus resquemores. Se plegaron rápido, pero hubo banderas que trataron a los jugadores de mercenarios. Los cánticos tampoco se demoraron: ni se había movido la pelota que ya les pedían que se dieran cuenta de que esto "era Independiente". Los goles de Parra tuvieron un efecto protector para todos, menos para Cantero.

La mirada siguió celosa por los cuatro costados. El bálsamo del triunfo calmó la sed reproches. Independiente sabe, al menos, que hará mañana. Pero ni se les ocurra preguntar por la agenda de pasado… Sería demasiado.

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