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Las marchas y contramarchas habituales en el final de una negociación aumentaron la ansiedad de Ezequiel Medrán. Pero el arquero, figura durante la campaña que le permitió a Atlético Rafaela ascender a primera división, ya se siente jugador de Boca, aunque resta resolver detalles vinculados con su contrato con la entidad xeneize para que la operación quede cerrada.
El acuerdo entre ambas entidades ya se concretó; Boca compraría la mitad del pase del guardavalla y el resto le seguirá perteneciendo al club santafecino. Las ajustes en el vínculo -no se llegó al último acuerdo con el representante del jugador, Juan Berros- postergaron para mañana la revisión médica.
"Estoy esperando una llamada de los dirigentes de Rafaela para viajar a Buenos Aires. Tengo muchísima alegría. Es muy importante que una institución como Boca se fije en un arquero del interior. Es un gran orgullo para mí", dijo ayer Medrán, de 23 años, a ESPN Radio Rivadavia.
Ezequiel es hijo de Roberto Medrán, que atajó por más de una década en Deportivo Mandiyú, de Corrientes. "Mi papá vive este momento con mucha más felicidad que yo, todavía. Está loco de contento de que su hijo pase a Boca. Ojalá que se haga el pase, porque estoy muy ilusionado", agregó el arquero.
El DT Miguel Brindisi pidió otro arquero porque no lo conformó la actuación de Wilfredo Caballero durante la gira del equipo, actualmente en Manchester; Medrán sería el suplente de Roberto Abbondanzieri y Gustavo Eberto continuaría como tercer guardavalla. Si todo se resuelve mañana, Medrán no viajará a Inglaterra: trabajará en Casa Amarilla con el resto del plantel. Caballero sería cedido a préstamo; tras la Copa Libertadores, Mauricio Macri confirmó su cesión a Elche, de España, pero la gestión no prosperó.


