

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.

En los picados del barrio jugaban en equipos distintos porque si lo hacían juntos sólo se repartían insultos y reproches. Cuando se trataba de un desafío familiar, Gabriel se iba con papá Jorge y Diego se quedaba con el abuelo Antonio. Tampoco se cruzaron en el fútbol infantil del club Viejo Bueno, de Quilmes, porque Gabriel es categoría 80 y Diego, 79. Y por último, sus carreras profesionales terminaron de ubicarlos en veredas opuestas: Independiente y Racing. Parece que la selección se encargará de poner las cosas en su lugar. “En la familia siempre decíamos que iba a ser muy difícil que los dos llegásemos a primera, pero se dio. Después, pensamos en la selección, pero también creíamos que, con suerte, a lo sumo uno podría llegar. Pero nunca los dos... y menos al mismo tiempo. Y con un plus especial para nosotros: al fin vamos a jugar juntos. Parece increíble, pero la selección nos tenía que juntar y nos va a permitir saldar esta vieja deuda que nos mantenemos como hermanos”, explicó Gabriel Milito.
–Volviste a la selección...
Gabriel : –Tengo una inmensa felicidad por haber vuelto y comenzar a dar mis primeros pasos, porque así lo siento, más allá de que ya haya debutado y haya jugado varios años en las juveniles. Mi lesión fue inoportuna (N. de la R.: rotura de ligamentos de la rodilla derecha), aquél era un buen momento de mi carrera, quizá hubiese seguido o quizás no en la selección si la operación no me paraba, pero eso nunca lo sabremos. Esas son cosas del fútbol y ya pasaron. Ahora miro para adelante.
–Para vos fue tu bautismo...
Diego : – Siento que llegué a lo máximo, al sueño de cualquier jugador que es algún día representar a su país. Estoy muy contento y ahora espero saber aprovechar esta oportunidad que se me presenta.
–¿Te gusta jugar en el sistema táctico que propone Bielsa?
Gabriel : –No puedo olvidarme de José Pekerman para contestar esto. Con él variamos tantos esquemas y nos enseñó tantas cosas, a jugar con línea de tres o de cuatro, sobrando o en zona, en cualquier sistema me siento muy cómodo. En el partido que ya jugué con Bielsa me sentí a gusto. Y como Independiente últimamente jugó con dos laterales que subían muchísimo, por momentos casi que también defendíamos con tres jugadores. A lo sumo, en la selección es una línea de tres bien definida, pero mis movimientos en la cancha no varían demasiado, al contrario, me gusta, me siento muy bien.
–¿Te condiciona pensar que es Walter Samuel el habitual titular en tu puesto?
Gabriel : –Todos sabemos que Walter es uno de los mejores del mundo en ese puesto... si no el mejor... No pienso ahora si tendré que disputarle el lugar a él. Ahora disfruto de estar en la selección y disfruto de cada entrenamiento. Quiero luchar por ganarme un lugar en el equipo que jugará estos tres amistosos y convencer al técnico de que lo que yo hago le sirve al equipo.
–¿En qué puesto preferís jugar?
Diego : –Estoy dispuesto a adaptarme a cualquier posición que me pida el técnico. No tengo ningún problema. En Racing me caracterizo por jugar por todo el frente de ataque, moviéndome a lo ancho de la cancha, entonces siento que no tendré problemas en ubicarme en el lugar que Bielsa me pida, sea por afuera o como número 9 bien de área. No tengo problemas y no lo digo de compromiso, lo siento así.
–¿Cómo te lo definió Gabriel a Marcelo Bielsa?
Diego : –Me dijo que es un técnico muy exigente y muy trabajador. Llegué a la selección con la ambición y el desafío de aprender muchísimo de él. Y también sumar experiencia, porque tal vez la falta de roce sea el rasgo que caracteriza a este nuevo plantel.
–Después del fracaso en el Mundial, ¿se imaginan una etapa más difícil para la selección?
Gabriel : –Pero más allá del último Mundial, que no fue bueno, la selección argentina tiene que ganar siempre. Siempre. Le fue mal, es cierto, pero si hubiese salido campeona del mundo ahora también se le exigiría que siga ganando. Por ser argentina, tiene la obligación de ganar todo, sean amistosos, eliminatorias, Copa América o un Mundial. Obviamente puede haber mucha gente con la sangre en el ojo, como tampoco dudo de que varios de los jugadores que estuvieron en Japón también querrán su revancha. Esto es la selección argentina, uno de los equipos más respetados del mundo cualquiera que sea su presente, por eso acá hay que ganar siempre.
Diego : –Las demandas para con la selección van más allá de los nombres a los que les haya tocado jugar y cómo les haya ido. A la Argentina siempre se le van a reclamar estilo y resultados. Y está bien. Tal vez había un reclamo desde los hinchas de ver un equipo con jugadores locales y ese deseo lo intentará satisfacer esta selección.
–Es posible que ambos pasen en poco tiempo al fútbol europeo, ¿cómo puede repercutir eso para su futuro en la selección?
Gabriel : –Me imagino que la situación debe ser idéntica estés aquí o en el exterior: tenés que rendir en tu club para convencer al técnico de que debe convocarte. Hoy los dos estamos en el país y queremos disfrutar de este momento. Y estar allá o acá no creo que cambie en la consideración de Bielsa, me parece que no es tan significativo dónde te destaques, sino que lo hagas.
Varios hermanos pasaron por la selección argentina. Es más, en el primer partido de su historia, el 20 de julio de 1902, ya hubo dos: Ernesto y Jorge Brown. Claro que la lista de coincidencias se reduce si se apunta a aquellos que incluso compartieron la cancha en un mismo partido. Además de los apuntados Brown –llegaron a jugar cuatro, Alfredo, Eliseo, Ernesto y Jorge, en 1908–, también hay que recordar a los Evaristo (nueve partidos juntos, con la particularidad de que Mario jugó sólo esa cantidad de partidos), Ennis y Juan Hayes (cinco), Adolfo y Ernesto Celli (cuatro), Daniel y Mario Killer, y Daniel y Ermindo Onega (dos) y Eugenio y Juan Moore, Juan José y Pedro Rithner y José y Maximiliano Susán, con un encuentro.
