No hay equipo: los números de una realidad gobernada por presiones

Vélez, el campeón, es el diferente del fútbol argentino; el peor año de la historia de Independiente, en la otra punta, refleja la fugacidad de los proyectos.
Eduardo Ahmar Dakno
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31 de diciembre de 2012  • 00:01

Si mandan las urgencias, jugar bien es, por lo menos, complicado. Si la falta de triunfos es un drama, enseguida se deshacen proyectos y la continuidad pasa a ser un valor sin valor. Es la ley que gobierna el fútbol. Pero hay excepciones. En ambos extremos se puede apelar a los números del último certamen de primera como testimonio elocuente.

No por casualidad Independiente registra uno de los tres peores promedios (1,127) para afrontar la segunda parte de la temporada. Está entre los nueve equipos que cambiaron DT en el Inicial. Américo Gallego, que dirigió 14 encuentros, reemplazó a Christian Díaz (4). Ninguno de los dos entrenadores consiguió repetir una formación. El fenómeno lleva 135 partidos.

¿Qué otro equipo lo iguala? Unión, último en los promedios (1,000). River también compartió la marca en el Inicial, pero tuvo las increíbles bajas por rotura de ligamentos cruzados de rodilla de Jonhatan Maidana, Ramiro Funes Mori, Martín Aguirre y Germán Pezzella, además de Gabriel Mercado por rotura de ligamento lateral de rodilla.

Está claro, la continuidad por si sola no garantiza nada. Pero es fundamental para robustecer la confianza, aceitar el funcionamiento, jugar bien... Y conseguir resultados.

Salvo, Tigre, que llegó a la final de la Copa Sudamericana, y San Lorenzo (30), los Rojos fueron los que más jugadores usaron: 29. Ninguno, ni el arquero Hilario Navarro, fue titular todo el certamen. En fútbol, más suele ser menos. No contar con "el equipo de memoria" sumó para que no pasaran de tres las victorias. Unión, que no logró triunfos, y Tigre, que se impuso en uno y tiene pendiente dos encuentros, uno con Independiente, son los únicos que están por debajo.

Detrás de Godoy Cruz (13), es con Tigre el que menos goles hizo (15). Si se toma en cuenta todo 2012, Independiente, que arrancó el año con Ramón Díaz como DT, tuvo la peor campaña de su historia: apenas consiguió ocho victorias en 37 partidos. Debajo en los 365 días quedaron nada más que Godoy Cruz (7) y Unión (5). Sobre 111 puntos en juego sólo logró el 32.43 %.

"El fútbol está muy parejo. Cualquiera le gana a cualquiera", es la explicación que simplifica todo y oculta las razones de fondo. Se claudica ante la impaciencia. La voz de los hinchas altera el escenario, derrumba decisiones, doblega las convicciones. Ganan las presiones.

Los nervios impulsan cambios que aseguran la convivencia pacífica por un tiempo. Si los resultados no aparecen, la ruleta vuelve a girar. No importa cuál es la búsqueda. Los extremos tienden a acercarse.

Y se asiste a una gran paradoja: para ser campeón alcanza con ser menos malo que los demás. Y perder la categoría se transforma en un riesgo del que muy pocos escapan. Triunfa el equilibrio de la mediocridad.

La contracara se encarna en Vélez: acaba de completar los 20 años más exitosos de su historia. Tampoco es casual. Como todos, vive con la necesidad de vender para nivelar sus finanzas. Pero afrontó una transición ordenada. Invirtió bien. Apuntó a refuerzos que rindieron. Respaldó la base de los juveniles. Mantuvo una línea, en definitiva.

Fue el equipo que más veces repitió la formación en el Inicial. Lo hizo en seis ocasiones, casi un tercio del torneo. Sosa; Cubero, Tobio, Domínguez y Papa; Bella, Cerro, Cabral e Insúa; Pratto y Ferreyra salieron a la cancha en la 11a, 12a, 14a, 15a, 17a y 18a fecha.

Salvo Racing, con 22 y quinto en las posiciones finales, el campeón fue el que menos jugadores utilizó: 23. Compartió esa cifra con Belgrano, que concluyó 3°; Lanús, que fue 4°, y All Boys (12°). Newell's, el segundo, con 24, sigue en la lista de los que menos apellidos cambiaron. ¿Será simplemente producto de un ranking azaroso?

Vélez fue el que tuvo mayor cantidad de futbolistas con asistencia perfecta: cuatro, Tobio, Cabral, Insúa y Pratto. Del último campeón del Clausura 2011 a éste, conservó casi la misma defensa. Siguieron Tobio, Domínguez y Papa. Sólo se fue Ortiz.

Su DT es el de mayor antiguedad al frente de un equipo de primera. Campeón del Clausura 2009 y 2011, y del Inicial 2012, Ricardo Gareca asumió el 16 de diciembre de 2008. Acaba de renovar el contrato por un año más. En el mismo lapso, por Independiente pasaron Miguel Ángel Santoro, Américo Gallego, Daniel Garnero, Ricardo Pavoni y Francisco Sá, Antonio Mohamed, Ramón Díaz, Christian Díaz y nuevamente Gallego.

No hay fórmulas infalibles. Nadie, ni el mejor, ni el que acaba de dar la vuelta olímpica o lograr un ascenso, tiene asegurada la continuidad, mucho menos el triunfo eterno. Así de inestable es el fútbol.

Campeón siempre será uno solo y al descenso se irán los últimos. Los objetivos se pueden alcanzar en más o menos tiempo. No hay demasiados misterios. Eso no significa desatender el recorrido. Para llegar a un título o para evitar la pérdida de la categoría, el camino más corto? sigue siendo el más largo.

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