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La salida de River de la cancha de Boca fue tan confusa como las ideas del equipo durante el empate en el superclásico 2 a 2. Imposible fue que alguien organizara algo para que los protagonistas pudieran dar su versión de los hechos, lo que igualmente, aunque a duras penas, se logró.
Mucho de esto pasó con el entrenador de River, Manuel Pellegrini. Hasta varios medios chilenos, país donde nació el técnico millonario, fueron a la Bombonera para seguir el desempeño de su equipo. Pues bien, Pellegrini habló primero dentro del vestuario visitante, donde unos pocos medios habían sorteado los controles. Luego, cuando salió hacia el gimnasio, camino al ómnibus, se encontró con la mayor parte de la prensa, que lógicamente lo rodeó. Entonces, luego de un par de frases, Pellegrini se despidió: "Acá hay mucha gente".
Entre las dos veces que el técnico habló, se pudo rescatar una frase que deja en claro la sensación general: "No pudimos aguantar a Boca en su cancha. El empate no nos dejó contentos porque el partido estaba para ganarlo".
El entrenador chileno fue claro en cuanto a que el primer tiempo, cuando su equipo ganaba 2 a 0, fue lo mejor de River frente a Boca. "En ese período River fue mucho mejor que Boca, por momentos mostramos una superioridad abrumadora, tuvimos buen juego. El 2 a 0 en el resultado reflejó una actuación muy importante. La bronca es porque no pudimos estructurar un resultado más amplio en ese período".
Para Pellegrini, el hecho de que su equipo se quedara con un hombre menos en el primer tiempo (por la expulsión de Martín Demichelis), fue determinante en el score definitivo. Por eso dijo: "Creo que en el segundo tiempo se sintió el cansancio físico y mental de una semana muy difícil. Estoy seguro de que si hubiéramos estado once contra once ganábamos este encuentro".
Más allá de las circunstancias, el entrenador reconoció lo merecido en el resultado, dijo que "después de la injusta expulsión de Demichelis, Boca empató bien" y habló de la calidad individual de los xeneizes: "Boca tiene jugadores como Tevez, Barros Schelotto, Delgado, en el segundo tiempo entró Ezequiel González... Son futbolistas muy importantes, de gran jerarquía".
Pero estaba con mucha bronca por las expulsiones (también vio la tarjeta roja Claudio Husain). "Hubo un tiempo para cada uno. La diferencia estuvo en que en el segundo tiempo, que fue favorable a Boca, ellos se enfrentaron con un rival con diez hombres, primero, y nueve, después. Cuando estuvimos iguales hicimos una muy buena demostración", remarcó el ingeniero.
"Se nos escapó una oportunidad, pero todavía no hay nada perdido". Esta frase no fue la última, pero bien pudo serla. River y Pellegrini saben que el camino se puso más complicado para ambos. Había tres objetivos. La Copa Libertadores y el superclásico pasaron sin alegrías. De hecho, Pellegrini aún no le pudo ganar oficialmente a Boca como técnico millonario. A River le queda la única posibilidad de salir campeón del Clausura, en el que ahora quedó a tres puntos de Vélez. Y ni aún así estará garantizada la alegría de los hinchas y la continuidad del entrenador que sigue intentando timonear el barco en este momento difícil.
El encuentro, al menos para River, tuvo un hecho significativo. Justo después del segundo tanto millonario, Manuel Pellegrini no dudó. River estaba con un jugador menos por la expulsión de Martín Demichelis y, entonces, hizo ingresar a Víctor Zapata por Fernando Cavenaghi, que justamente había anotado el reciente gol, de penal.
"Creo que el cambio de Zapata por Cavenaghi fue una decisión correcta", respondió inicialmente el ingeniero, quien dio enseguida una breve explicación sobre su determinación: "Pienso que Fuertes es más contragolpeador que Fernando (Cavenaghi)".

