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Se ofrece el producto Fútbol de Verano y cada partida anual viene con nuevas fallas y deformaciones, pero no hay margen para reclamos. ¿El consumidor? En las tribunas o desde la pantalla de TV, acepta sin más lo que le llega a sus manos, aún consciente de la merma en la calidad. Se entrega a una propuesta amarreta en atractivos y, lo peor de todo, paga de su bolsillo lo mismo que antes, o tal vez más por los efectos de la devaluación. Sólo el entusiasmo y las ganas de ver rodar la pelota detienen el manotazo al libro de quejas. Así, con organizadores aferrados a rigurosos contratos televisivos, todo pasa, el show continúa, mientras que el espectáculo se deteriora con el paso de los años.
Independiente v. Racing, en el estadio José María Minella, de Mar del Plata, será hoy el puntapié inicial de una serie de torneos de pretemporada -hace rato que ya no son amistosos- que presentará varias particularidades en detrimento del buen juego. La ausencia de los convocados al seleccionado nacional de Bielsa y los que participan en el Sudamericano Sub 20 de Uruguay constituye el primer gran impacto en contra de los índices de lucimiento . Si cada entrenador utilizara los partidos del verano sólo como un banco de pruebas para los jugadores que les quedan disponibles, enhorabuena; pero las urgencias por resultados inmediatos obligan a que aquellos jóvenes futbolistas que hacen sus debuts jueguen demasiado condicionados.
Ganar, sí o sí; ése es uno de los impactos negativos de los certámenes estivales. "Son una locura, una consecuencia lógica de la desorganización del fútbol argentino. Uno vuelve a practicar luego de un mes de vacaciones, tiene que hacer un trabajo intenso de pretemporada y resulta que hay que cumplir los compromisos de verano. No es lo ideal, pero nada va a cambiar", apuntó Alberto Acosta desde su experiencia.
El operativo de 600 efectivos policiales destinado para el clásico de Avellaneda, el match inaugural, parecería excesivo en condiciones normales. Significa, en realidad, el primer paraguas para no revivir situaciones que, tan sólo un año atrás, incluyeron heridos de bala, gases lacrimógenos y una suspensión. Y la televisión también jugará su parte, aunque en este caso con otra cara: por primera vez en el verano, todos los encuentros serán transmitidos por señales de cable, excepto los superclásicos en Mar del Plata.


