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El tema de la barra brava surgió de una misma anécdota que contó el presidente Julio Comparada. "Una vez la barra me rompió el palco durante un partido. Todavía no había llegado a la presidencia. Era candidato para las elecciones. Tuvo que sacarme la policía del estadio".
–¿Y hoy cómo está el tema con la barra brava?
–Es una dificultad que tratamos de administrar de la mejor manera. Me encantaría que no existiera, pero es una realidad social. Las cosas que pasamos y que no se ven en el día a día son terribles. Te esperan en el auto, se te meten en lugares… cuando te ponés exigente en los controles, hay presiones. Pero acá los barras no tienen parte del pase de los jugadores, no tienen negocios, no tienen estacionamiento, no tienen puesto de panchos, no tienen nada. Ocupan un lugar dentro de la cancha porque es así. Muchos son socios. Y los dirigentes también tenemos miedo como cualquier persona. Independiente no tuvo hechos de violencia durante cinco años, salvo la agresión al arquero uruguayo Silva.
–¿Por control o por acuerdo con ellos?
–Todo se basa sobre el control conjunto con la policía. Le brindamos toda la información para que no actúen.
–Pero, ¿no fue contradictorio ponerlos como controles en un partido?
–Reconocimos que fue un error incorporarlos para un determinado partido y en un punto de acceso de la popular. Ahora, de allí a decir que son empleados del club hay una distancia enorme. En forma permanente lidiamos con los controles de Utedyc por la gente que entra. Siempre tenemos diferencias. Hay un círculo que no pudimos romper. No fue lo más aconsejable, pero muchas veces es difícil encontrar soluciones. Es un problema que les cabe a la policía, a la Justicia, al Estado. A veces dicen: "los dirigentes los usan". No usamos a los barras: son un lastre social.
–¿Tenés trato con Bebote?
–Otra de las cosas que nos suceden es que tenemos un barra caracterizado mediático. Le encanta. Eso hace que parezca un asesino serial y, la verdad, es que dentro del club se comporta correctamente. Como socio, paga sus cuotas puntualmente. Muchos barras viven en el anonimato.
–¿El club les da entradas?
–No, no les da. De hecho, llegué a la presidencia del club con ellos en contra. En forma conjunta con el jefe del comité de seguridad y nuestro jefe de seguridad se establecieron normas de convivencia y, medianamente, se respetan.



