Oliver Kahn: el guardián del arco

El arquero fue la gran figura en la victoria de Alemania. “Debo reconocer que la suerte también nos ayudó en este partido”, opinó
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22 de junio de 2002  

ULSAN, Corea del Sur.– Suena casi increíble tener que decir que el arquero alemán fue la figura en un partido ante los Estados Unidos. Pero es así, nomás. A Alemania la llevaron a las semifinales su oficio para resolver partidos en los que no juega bien, quizás algo de lo que impone su camiseta, el oportunismo para aprovechar una de las situaciones de que dispuso y.... Oliver Kahn.

En las manos del arquero de Bayern Munich murieron los mejores intentos de los norteamericanos, y hubo varios. King Kahn, como lo llama la prensa alemana, fue el pilar de la victoria. En parte por la tensión, en parte por el esfuerzo, cuando el árbitro escocés Hugh Dallas indicó el final ya no le quedaban energías. “Es cierto. Cuando terminó el partido caí de espaldas. Realmente estaba exhausto. No sólo el cansancio físico tiene que ver: la carga mental y el estrés de jugar partidos como éste, a uno lo dejan extenuado. Esto no es nuevo en el Mundial: yo pude ver el segundo tiempo del partido entre Inglaterra y Brasil, y noté cómo los ingleses casi no podían moverse en el final”, señaló.

El tema parece tenerlo verdaderamente inquieto. “Estoy contento –agregó– porque el partido se resolvió en los noventa minutos. La cuestión física es más que importante en un Mundial; esto nos ahorra desgaste y ahora tendremos tres días para recuperarnos antes de la semifinal”.

En la zona mixta, las cámaras y los micrófonos lo buscaron a él. Cuando alguien le apuntó que había sido la figura de la noche, prefirió disolver su perfil en lo que había dado el equipo. “Estoy feliz de haber colaborado con lo mío para que el equipo ganara. Seguiré haciendo todo lo que pueda para que sigamos adelante. Pero aquí no sólo estoy yo; lo mío es sólo un pequeño aporte. Junto conmigo juega un grupo de jugadores de gran espíritu combativo”.

Kahn se mostró impactado por la producción del conjunto de Bruce Arena. A tal punto que el arquero admitió que en el triunfo hubo bastante de viento a favor. “Debo reconocer que Estados Unidos casi nos empata. Tuvimos que poner lo mejor de nosotros para conseguir la victoria. Realmente fue increíble el poderío físico que demostraron tener los americanos y la excelente preparación. Más, teniendo en cuenta que ellos tuvieron dos días menos que nosotros para descansar. Aun cuando nosotros hicimos las cosas lo mejor que pudimos, hay que admitir que la suerte también nos ayudó a ganar el partido”, comentó.

Para Alemania, lo hecho en el Mundial sirve para dejar atrás un tiempo reciente de malos resultados, para empezar a reconstruir un prestigio que en los últimos torneos internacionales se estaba resquebrajando. Kahn lo sabe. “Después de la desastrosa Eurocopa del 2000, esto le viene muy bien al fútbol alemán. Ahora, aquello ya quedó en la historia. Podemos estar orgullosos de este equipo, que tiene jugadores muy jóvenes”, señaló el arquero.

Ya es hora de pensar en lo que viene; la Copa del Mundo convierte rápidamente en historia el pasado inmediato. “Cuando uno llega a la semifinal –finalizó Kahn–, ya nadie se pregunta cómo lo hizo o qué ocurrió antes. Lo más importante es que conseguimos pasar, y cualquiera que está en esa etapa se colocó en el grupo de los cuatro mejores equipos del mundo”.

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