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La lista es larga. Germán Lux, arquero de River y ex jugador del seleccionado argentino, sigue entrenándose con los juveniles, en Núñez. Aún desconoce cuál será su futuro. Lo mismo sucede con su compañero Federico Domínguez, campeón con Vélez, Independiente y la selección juvenil. Juan Manuel Torres, referente de Racing y campeón mundial Sub 20, está marginado del plantel profesional por un problema contractual. Su futuro también es una incógnita, aunque es casi seguro que no jugará hasta junio próximo, cuando quedará libre. Sergio Orteman, caudillo de Independiente, abandonó la pretemporada en Salta por un entredicho con el DT Jorge Burruchaga y con el presidente Julio Comparada. Se iría a Turquía o, a lo sumo, practicará con la sexta división, en Wilde, durante seis meses. Algo parecido le pasó al temperamental Sebastián Carrizo, también en los Rojos, que terminó yéndose a Vecindario, un club que marcha último en la segunda división española.
Los casos de los colgados no se terminan. Con más o menos renombre, en primera, en el ascenso y hasta en el exterior. Cada uno tiene sus motivos: preferencias futbolísticas, discusiones, diferencias económicas. Las causas varían según las conveniencias. Todos los motivos parecen atendibles. Los discursos suenan convincentes. Pero, ¿quién convence a los socios por esas decisiones? ¿Quién recupera el capital que los clubes invirtieron en esos jugadores? Nadie.
Las instituciones, en medio de un panorama económico poco alentador, siguen perdiendo plata. Los jugadores resignan la condición física ideal en pos de que sólo transcurra el tiempo hasta conseguir la libertad de acción. Si deciden irse al exterior, algún equipo con pocos quilates quizá los recibirá, con suerte, por... cuatro o cinco meses hasta que el regreso se imponga.
Los entrenadores ganaron cada vez más espacio y se transformaron en una especie de "gerentes de personal". Ya no sólo los afectan las cuestiones de la pelota. Ahora, incluso, tienen la facultad para decidir por tal o cual jugador con el lastre financiero que la decisión le acarreará al club. Sí, y con el visto bueno de los dirigentes. Luego, con la situación agravada por muchos más inconvenientes, se buscará en el salvavidas más oportuno. Pero para eso ya se verá...
Mientras juegan Sevilla y Villarreal, Juan Román Riquelme está en la platea. En West Ham, de Inglaterra, Javier Mascherano no sabe qué será de él. Con algo más de continuidad, las dudas se plantean sobre Carlos Tevez. Como se menciona líneas arriba, pasa en todos lados. Quizá sirva de consuelo.



