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En el playón del hipermercado Carrefour ubicado en la Avenida del Libertador al 200 de Vicente López, entre la gente y los vehículos estacionados se escuchó un grito que paralizó todo. Comenzó la ejecución de los planes de guerra de los que se encolumnan detrás de Adrián Rousseau: "Cuando aparezcan las motos, todos encima, rápido, a morir. Por Gonzalo". Siguió la avanzada de "unas 200 manos" sobre los del Grupo de Palermo, emparentados con los hermanos Schlenker. Hubo caídas, golpes y se escuchó el ruido de vidrios rotos. En un punto los minutos se hicieron interminables para los consumidores y los empleados de seguridad. En el medio de niños, madres, padres y abuelos, el accionar mafioso. Algunos lastimados pasaron bien cerca, se subieron a vehículos que aparecían de la nada, pero como saldo final la policía no constató la existencia de heridos ni encontró pruebas para mantener detenidos a los ocho sospechosos que estuvieron demorados por otro enfrentamiento entre Los Borrachos del Tablón.
Cerca del hipermercado se escuchó el relato de un testigo que vio la situación en la Avenida del Libertador, a pocos metros de la General Paz -punto de encuentro de la Banda de Palermo los día de partido-: "Un grupo de muchas personas salió corriendo para cruzar a la Capital. Unos minutos antes escuchamos gritos y ruidos de vidrios rotos. Lo que sí puedo decir es que muchos de ellos corrían con las armas de fuego en la mano".
Poco antes de un mediodía soleado, la necesidad de hacer las compras para consumo personal se interrumpió por un ataque con intención de venganza. De pronto, todo se transformó. Y de una escena de la vida cotidiana se pasó al relato de otra salvaje disputa interna entre los grupos más representativos de los Borrachos del Tablón. En el lapso de 15 minutos se dio una sucesión de imágenes de pequeñas batallas en las que un bando descargó su furia contra otro por vengar la muerte de Gonzalo Acro, la mano derecha de Adrián Rousseau, que falleció el 9 del actual como consecuencia de un disparo cuando salía de un gimnasio en la zona de Villa Urquiza.
Iba a pasar. Sólo faltaba saber cuándo, dónde y cómo. Desde la batalla de los quinchos del 11 de febrero último quedaron muchas cosas pendientes. Pero mucho más desde la muerte de "Gonzalito". Como adelantó Adrián Rousseau en declaraciones periodísticas, la "justicia divina" iba a poner las cosas en su lugar. Las peleas y las corridas de ayer, que comenzaron en el playón del Carrefour de Vicente López y continuaron en la calle, fueron una prueba de ello.
-"¿Usted sabe lo qué pasó en Vicente López?", le preguntó un policía a Adrián Rousseau en la esquina de Campos Salles y Libertador.
-No sé, como todos los días de partido, vengo acá a comer con mis amigos.
-¿Usted sabe que no puede ir a la cancha?
-¿Y quien le dijo a usted que yo voy a ir a la cancha?
Poco después de los incidentes en el hipermercado se dio el diálogo mencionado entre Adrián Rousseau y un efectivo de la comisaría 51. Faltaba poco para que comenzara en el Monumental el partido entre River y Estudiantes. La policía, informada del enfrentamiento del mediodía por un llamado anónimo al 911, comenzaba la búsqueda de los cabecillas. En lugares diferentes, se detuvo a dos pesos pesados de los grupos antagónicos. Por un lado, Pablo Alfredo Girón, alias Cuca, uno de los líderes de la Banda de Palermo vinculada con Alan Schlenker, fue demorado por encontrarle media docena de cuchillos Tramontina; pero finalmente fue liberado por aducir que los había comprado en un local de Vicente López, vaya casualidad, para un asado que tenía previsto hacer ayer. Por el otro, Alexis "Neurona" Decoste y David Esteban Moreno, ligados directamente a Adrián Rousseau, fueron demorados por unas horas. Al fin y al cabo, a las 19 de ayer ya no quedaba ningún detenido.
En el partido del regreso de River al Monumental después de 101 días, un grupo de 300 personas que responde a Adrián Rousseau copó la popular a los cinco minutos de comenzado el encuentro. En el medio de un operativo con 870 policías, ingresaron sin banderas. La gente acompañó sus cánticos cuando se trató de alentar al conjunto millonario, pero los dejó solos cuando hubo referencias a la pelea interna de la barra. Se cantó mucho en memoria de Gonzalo Acro. "Se siente, se siente, Gonzalo está presente"; "...a Gonzalito nunca lo vamos a olvidar"; "...a todos los cobardes los vamos a matar", y "...no tiramos tiros, nosotros matamos con las manos", fueron los mensajes que ordenaron el Gallego Chofitol (referente de la barra en la década del 90) y otro reconocido como el Uruguayo.
La investigación por los incidentes en Carrefour quedó a cargo del fiscal John Broyad, titular de la Unidad Funcional de Instrucción N° 2 de Vicente López, que se hizo presente en el lugar para recolectar testimonios. "Pensamos que hay un lesionado porque en el lugar de los hechos encontramos manchas de sangre", dijeron a LA NACION una fuente judicial y una policial, pero descartaron que haya habido disparos de armas de fuego. Además, indicaron que no se pudieron obtener imágenes de video porque las cámaras del estacionamiento no funcionan.
Como se dijo, iba a pasar. Adentro o afuera del Monumental. Lejos o cerca. Como se dijo, el encarnizado enfrentamiento que mantienen los líderes de la barra brava de River no da tregua. Se insiste, la sed de venganza no fue saciada y la lucha por el poder promete más capítulos. Una triste realidad.
El Grupo Carrefour Argentina informó que por el enfrentamiento entre algunos individuos en su sucursal de Vicente López, el personal de seguridad se puso en contacto inmediatamente con las autoridades correspondientes y que, afortunadamente, no se produjeron daños a los clientes y colaboradores de la compañía.
Según informó la agencia DyN, la investigación por el asesinato de Gonzalo Acro cambiará de juez. El magistrado Luis Rodríguez aceptó la recusación que había presentado en su contra el fiscal José María Campagnoli. Tras el sorteo realizado por la Cámara, la causa recayó en el juzgado de Mauricio Zamudio, quien ahora debe considerar si corresponde que su colega se excuse.
Entre los investigadores policiales existe la sospecha de que los grupos enfrentados de Los Borrachos del Tablón están reclutando fuerzas de choque en las hinchadas del ascenso, a cambio de puestos de poder dentro de la barra.

