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El destino se empecina con seguir regalándole distinciones a Martín Palermo. Con seguir acrecentando su imagen inoxidable, su leyenda. Con continuar agregando capítulos para esa película que varias productoras ya planifican filmar cuando el delantero le ponga fin a su carrera, atiborrada de condimentos. Una vez más, el artillero no pasó inadvertido en el campo de juego, pese a que su actuación en el superclásico de ayer no fue de las más lucidas y entró muy poco en juego (sumó diez pases correctos y seis incorrectos). Pero se las ingenió para igualar el partido, de zurda, en su único remate en el choque del Monumental.
Claro que tampoco habrá que ignorar el festejo, muy efusivo [incluyó palmada en la nalga], del Loco junto con Juan Román Riquelme. Divididos futbolística y conceptualmente, los líderes opuestos del grupo boquense decidieron, desde hace algún tiempo, dejar al margen las diferencias para unificar sus energías en pos del objetivo de salir del pozo. Previamente, la tarde de ayer representaba una jornada ideal para empezar a consolidar ese acuerdo fundado en la intimidad del vestuario. Y las sonrisas genuinas de ambos dejaron su marca.
También quedó una imagen insólita que, sin dudas, se agregará al álbum fotográfico. Por una pequeña fractura en el tabique nasal, la presencia de Palermo estuvo en duda durante la semana. Pero, junto con el cuerpo médico, decidió utilizar una máscara plástica en el rostro para intentar cubrirse de un nuevo golpe. Fue así como en el primer tiempo pareció que por el césped riverplatense corría el Fantasma de la ópera... Luego, en la segunda parte, Palermo decidió quitarse la máscara porque le incomodaba. Y la fortuna cambió. "No puede escribir el capítulo de la máscara, pero la foto está", sonrió Martín.
Nuevamente fue el Monumental el escenario en el que Palermo derrumbó el esfuerzo de un arquero rival. Esta vez, Daniel Vega fue el vencido. Pero en el mismo estadio, aunque en el otro arco (el que le da la espalda a la tribuna Centenario), Palermo vivió a principios de mes una de sus mayores alegrías: el agónico gol para que la selección argentina derrotara 2-1 a Perú, en la penúltima fecha de las eliminatorias para Sudáfrica 2010. "Este estadio me trae buena suerte. Pero fue un empate al que no le termino de encontrar el sabor, pudo ser para cualquiera. Pero no me imagino a Boca jugando como lo hizo River, defendiéndose", lanzó el Titán.
Partido tras partido, Palermo consigue marcas, bate récords impensados. El gol de Palermo lo convirtió en el artillero en actividad con más gritos en superclásicos. Porque con 14 tantos (ver el detalle aparte) es el segundo de la historia, detrás de Angel Labruna, que ostentó 22. Una vez más, Palermo dejó su huella.
500 goles se marcaron en los superclásicos por torneos de la AFA; a esa cifra se llegó con el tanto de ayer de Palermo


