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VALENCIA (Especial).- Una insólita situación le provocó la fractura de la tibia y el peroné derechos a Martín Palermo , que durante el festejo de su gol frente a Levante, por la 16avos de final de la Copa del Rey, su pierna fue aplastada por la muralla de un metro de alto y 15 centímetros de ancho que separaba a la tribuna visitante del campo de juego.
La muralla cedió ante la fuerza que ejerció la avalancha de los no más de 20 fanáticos que acompañaron a Villarreal en el derby y que se lanzaron sobre Palermo para felicitarlo.
La desgracia se produjo a los ocho minutos del primer tiempo suplementario, luego de que Palermo, de 28 años, pusiera en ventaja a Villarreal por 1 a 0 con un violento remate de zurda tras aprovechar un rebote del arquero Veiga. El festejo del ex delantero de Boca y de Estudiantes comenzó en la propia área de Levante y siguió detrás del arco, donde los seguidores de Villarreal empezaban a disfrutar del triunfo sobre su clásico rival. Fue entonces allí cuando Palermo, en compañía de Diego Cagna (resultó ileso) y Víctor (sufrió algunas heridas leves), fue víctima del fervor de los hinchas.
Una vez que se calmaron los hinchas y que se pusiera en control la situación, los médicos de Villarreal trasladaron al delantero al hopital Nueve de Octubre, donde fue intervenido quirúrgicamente a la 1.05 por Enrique Gastaldi, el mismo profesional que operó a Cagna cuando el volante sufrió la fractura y luxación del tobillo derecho durante en un entrenamiento realizado el 4 de abril último.
La gravedad de la lesión del goleador podría ser peor , pues minutos antes de ingresar en el quirófano, los médicos especulaban que el golpe podía haber afectado también a los ligamentos de la pierna derecha.
"Fue una desgracia con suerte, porque sólo había unas veinte personas en la tribuna. No quiero imaginarme lo que hubiese sido si allí hubiese habido 500 hinchas", le comentó José Manuel Lianesa, gerente general y consejero delegado de Villarreal, a LA NACION, mientras que algunos de sus colegas se animaron a adelantar que "la temporada se terminó para Martín".
Palermo permanecerá unos cinco meses alejado de la práctica profesional de fútbol y una vez más volverá a sufrir el dolor de la inactividad, tal como ocurrió a fines de 1999, cuando el 13 de noviembre sufrió la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha tras chocar con Pablo Richetti, de Colón.
Aquella noche, en Santa Fe, Boca derrotó a Colón por 2 a 1 y Palermo marcó su gol número 100 como profesional. Pero su festejo no fue como él esperaba. Seis meses y 11 días demoró su regreso a la cancha: fue el 24 de mayo de 2000, frente a River, en la Bombonera, y allí el goleador volvió como todos esperaban, le marcó el tercer tanto a River, que le permitió a Boca avanzar a la semifinal de la Copa Libertadores.
Pese a la consternación que provocó entre los hinchas de Villarreal y entre los simpatizantes locales la lesión del delantero, el encuentro entre Levante y Villarreal continuó. Palermo fue reemplazado por Galván y el equipo local empató el partido a dos minutos del final con un gol de penal convertido por Lima. Con el 1 a 1, la definición llegó por intermedio de los penales y allí ganó por 5 a 4 Villarreal, que no tuvo ánimo para festejar, pues la preocupación por el estado de Palermo había superado todo.
