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Basta un pequeño movimiento en la utilería para que el hombre, de 58 años, empiece a conocer cada rincón del nuevo vestuario, de su flamante lugar de trabajo y, en definitiva, el escenario para su particular estilo. El movimiento es exclusividad de los utileros mientras, de a poco, se completa el plantel. Puertas afuera, los hinchas funebreros que se acercaron temprano para conocerlo lucen semidormidos para el recibimiento. Cerca de las 9.30 todo Chacarita le da la bienvenida a José Omar Pastoriza, que ocupará el cargo del renunciante Osvaldo Sosa.
La charla de presentación fue de 15 minutos. "Señores, ustedes me conocen muy bien. Mi estilo todos lo saben y espero que con trabajo y con ganas todos saquemos adelante a Chacarita", fueron las primeras palabras de Pastoriza, un personaje del fútbol. Luego de darle la mano a cada uno de los futbolistas del conjunto de San Martín ordenó la salida al campo de juego. En ese momento puso al equipo en manos del preparador físico, Ricardo Soma, e intercaló diálogos entre los jugadores más representativos, entre ellos Carlos Moreno y Jorge Vivaldo.
"Estoy enterado de la realidad del fútbol argentino porque en el exterior se puede ver todo. Sé que Chacarita tiene un plantel con bastantes juveniles, pero asimismo cuenta con buenos valores. Quizá sufra por no tener gente grande, pero existe el deseo de lograr cosas importantes", explicó Pastoriza, una vez concluida la práctica y con los aplausos de los hinchas a su espalda.
El técnico con estilo propio, alejado de las tácticas, pero con un discurso llano y directo no dirige en el fútbol argentino desde 1995, cuando conducía a Argentinos. Anteayer regresó al país proveniente de Venezuela, donde trabajó por última vez al frente de ese seleccionado (fue despedido en noviembre de 2000), y en cuestión de horas se convirtió en el nuevo entrenador de Chacarita. Muchos candidatos se barajaron para reemplazar a Chiche Sosa, que se alejó por desavenencias con algunos dirigentes y por los problemas económicos por los que atraviesa el club (por ejemplo los jugadores no cobran desde hace cinco meses). Entre los elegidos estaban Carlos García Cambón, Carlos Ischia, Héctor Veira y Francisco Ferraro. Pero desde hace tiempo que el presidente del club, Luis Barrionuevo, tenía en la mira al Pato y ahora se dio el gusto.
Junto con su eterno amigo y ayudante de campo, Horacio Cirrincione, dispusieron un partido de fútbol, que se extendió por espacio de 50 minutos. Cuando las acciones de sus dirigidos no lo convencieron no dudó en hacer público el reproche. "Vamos, muévanse. ¿Qué? ¿Están dormidos" , gritó con ese tono de caudillo que lo caracteriza. "Esperemos que se den las cosas como uno quiere. Chacarita debe jugar bien para dar el salto. Para tocar el equipo habrá tiempo, todavía es muy temprano", dijo antes de partir rumbo a la concentración en el hotel Buenos Aires, donde Chacarita se concentró con vistas al partido de hoy frente a Estudiantes, en San Martín.
Desde aquellos años de gloria con Independiente, a comienzos de la década del 80, su imagen de formar planteles quedó asociada a los tradicionales asados. ¿Cómo anda con los asados?, se le consulta y enseguida da la respuesta: "Un asado lo hace cualquiera, pero armar equipos de fútbol no. Para eso hay que saber y tener varios años sobre el lomo". Un trotamundos desembarcó en Chacarita para sacarlo de la irregularidad. No firmará contrato hasta tanto el club salga de la asfixia financiera, pero ya acordó que durante un año entregará su experimentado mensaje al equipo de San Martín: "Si no fue aquí, fue en el exterior. Uno anduvo por muchos lugares del mundo y lo importante es que se pueda mantener la idea. Espero que los jugadores entiendan que el fútbol es un juego y que con buenas intenciones todo resulta mejor". Chacarita espera a Estudiantes y, desde ayer, con las ideas de Pastoriza, que enarbolan un nuevo estilo.



