Pecado juvenil: una refundación pendiente para salvar el semillero

Las selecciones menores están olvidadas, arrastradas por el desinterés dirigencial y el rojo económico de la AFA; chicos de las inferiores de Lanús serán sparring de la mayor
Cristian Grosso
Fernando Czyz
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19 de marzo de 2016  • 22:52

Lo urgente atropella los temas importantes en la AFA , ese territorio minado que todos los días amenaza con explosiones incendiarias. Entre acefalías encubiertas e intereses personales, la refundación de los seleccionados juveniles quedó rezagada. Gerardo Martino contará a partir de pasado mañana con chicos de las inferiores de Lanús como sparring de la selección, retrato de un tema que se hundió en el furgón de las prioridades. El fondo solidario para rescatar a los clubes del ascenso, el plan de saneamiento, la renegociación de los contratos con la TV y los sponsors, la relación con el Gobierno... Tantos temas envueltos en la rosca política rumbo a las elecciones de finales de junio, le devuelven validez a una temeraria frase que dejó la herencia de Julio Grondona : "Eso de los proyectos es un verso, me parece que el proyecto son los resultados".

En los últimos años, las selecciones juveniles dieron sucesivos pasos hacia el fondo de una ciénaga. Los dirigentes argentinos hace tiempo que no toman dimensión de la trascendencia que tienen las decisiones respecto de las selecciones juveniles. Se trata de pensar el futuro, nada menos. ¿Qué la AFA atraviesa serios apremios? Es cierto. Pero los juveniles también están en crisis. Entre tanto vacío de gobernabilidad, Luis Segura ha tomado contacto con el tema de manera espasmódica. Insuficiente y evasivo. Lo dejaron solo en la reestructuración, al menos hasta hace algunos días, cuando la figura de Víctor Blanco como flamante secretario de selecciones prometió reactivar el tema. Está por verse. ¿Y Martino que piensa? Como lo había anticipado al ser contratado ("Los juveniles es un ámbito en el que me gustaría opinar y decidir"), el entrenador asumió el tema. Describió su proyecto, acercó nombres y pidió definiciones. Desde que el 25 de enero volvió de las vacaciones, los juveniles aparecen subrayados en rojo en la agenda del técnico rosarino. Comprensivo con los apremios y desórdenes de la AFA, aceptó las dilaciones. Pero se superaron todos los límites: el 1° de marzo el nuevo proyecto debía ponerse en marcha.

Desde 2007, casi una década, el derrumbe no encontró freno. Un par de títulos sudamericanos ( Sub 17 en 2013 y Sub 20 en 2015) no pudieron maquillar un retroceso estructural que incluyó papelones deportivos y, mucho más grave aún, un sistema que consagró la ventaja y la picardía. Coronado por una frase que jamás convendrá olvidar: "Lo único que falta es tener que ganar y encima jugar limpio. Dejame ir al Mundial y que el juego limpio se lo den a Ecuador". Lo dijo Humberto Grondona , primero secretario de selecciones juveniles y luego entrenador de la Sub 20. Ante ese escenario, ¿por que se demora el relanzamiento? Porque la AFA está aturdida entre el desconcierto y la anarquía. Con la gobernabilidad de Segura ajada, a casi nadie pareció importarle el tema. Atrapados en los auxilios económicos, ninguno se ocupó del debate de fondo sobre las futuras selecciones juveniles. Nunca el comité ejecutivo rozó la cuestión.

Subyace una cronología que vale detallar para entender el grado de abandono que sufre el tema. Entre los últimos días de diciembre de 2015 y los primeros de enero, la AFA les comunicó a los anteriores integrantes de los seleccionados juveniles (desde Lemme hasta Coyette , pasando por Gerardo Salorio ) que no se les renovaría el contrato. Con todos quedaron deudas que aún la AFA arrastra. Por ejemplo, hace algunos días se saldaron sueldos correspondientes a octubre/noviembre 2015. Aquí vale apuntar que el rojo económico de Viamonte está muy presente en el predio de Ezeiza: las moras incluyen desde empleados hasta proveedores, pasando por Martino y su cuerpo técnico, quienes también tienen sueldos pendientes desde el año pasado.

Sólo a Humberto Grondona no se le envió la notificación. Segura sentía que debía decírselo personalmente, pero dilató demasiado la comunicación. Recién lo hizo el viernes 12 de febrero; las reuniones para diagramar el nuevo proyecto ya estaban en marcha. Por entonces se aseguraba que la primera semana de marzo estaría en funciones el nuevo equipo de trabajo. El plan avanzaba en una dirección que reunía mucho consenso: Hugo Tocalli tenía una idea y todos parecían alineados: él como coordinador general, Gabriel Milito como entrenador de la Sub 20, Jorge Theiler al frente de la Sub 17 y Walter Coyette (antes que lo contratara Chacarita), Fernando Batista o Adrián Domenech , a cargo de la Sub 15.

Martino nunca se reunió con Tocalli, pero alentaba esta nueva organización. Sí Tocalli y Theiler, al menos dos veces, conversaron. Entre ellos hay una muy buena relación, incluso trabajaron juntos en el Mundial Sub 20 que la Argentina obtuvo en Canadá 2007.

Pero aparecieron contratiempos. Si Milito al principio se había mostrado interesado, finalmente desistió. Y mientras con Theiler el aspecto económico nunca fue una traba, la AFA deficitaria descubrió que el proyecto integral de Tocalli era muy costoso. Serio y ambicioso, con cerca de 40 integrantes abocados a diferentes áreas -médicos, kinesiólogos, asistentes sociales, etc-, el diagrama de Tocalli escapaba largamente al presupuesto de la AFA. La debacle económica de Viamonte condicionaba el proyecto. La auténtica refundación empezaba a alejarse y, a lo sumo, le dejaba lugar a posibles parches.

Hasta aquí, desde la AFA las únicas voces eran las de Segura y Chiqui Tapia . Las gestiones pasaban exclusivamente por ellos; la oposición, por lo bajo, se quejaba por un desempeño unilateral, pero tampoco se involucraba. No les importaba. Con Lammens / Angelici ocupados por socorrer las finanzas de AFA, Segura monopolizó el asunto. Con titubeos, tantos que el tema se meció entre una aparente prioridad y un más realista olvido. Además, por la presencia de Martino en los Estados Unidos para conocer las instalaciones de la Copa América y presenciar el sorteo del torneo, y el viaje de Segura a Zurich por las elecciones en la FIFA, todo se paralizó.

¿Por qué dejar la elección del proyecto en manos de un hombre que en un par de meses ya no presidirá la AFA? ¿Y si luego desembarca alguien con una idea totalmente distinta y las selecciones juveniles vuelven a volar por el aire? Martino no le temía a las elecciones de finales de junio en la AFA. No se adelantaba a lo que aún no había sucedido. El entrenador creía que la voz de Segura era la de todos. Se equivocaba. Entonces, por primera vez apareció la idea de postergar la elección del nuevo proyecto a la asunción del próximo presidente: una insensatez que incomoda a Martino. Aunque este año no haya sudamericanos ni mundiales, la tarea con los juveniles no debe detenerse nunca. Porque justamente no sólo se trata de competir, la formación tiene infinidad de tareas más importantes.

Ya en marzo, vencidos los plazos prometidos, se ingresó en una espiral peligrosa. Creció la sensación de descuido. Se sugirió que para achicar costos no hubiera ni coordinador general ni entrenador de la Sub 15. Theiler sí permanece firme, quizá como un coordinador sin cartera y como DT de la Sub 17, pero falta definir quién estará a cargo de la Sub 20. Apareció el apellido de Roberto Sensini , pero no habría convencido en la AFA, que en realidad no parece dispuesta a concederle a Martino todos los gustos. Entonces, la danza de nombres que ventilan desde Viamonte rozó a Daniel Oldrá , Luis Zubeldía , la posibilidad de que un asistente de Martino ( Adrián Coria o Raúl Marcovich) tome la Sub 20 y, hasta en el reino de los despropósitos, dado que está desocupado, alguien mencionó a Pedro Troglio . Como si sólo se tratase de llenar un hueco. Al menos en las últimas horas, la figura de Víctor Blanco abrió una ventana esperanzadora. Conversó con Martino, asumió la ruinosa actualidad y prometió acelerar definiciones luego de la serie eliminatoria ante Chile y Bolivia.

Hoy las selecciones juveniles no existen. Si llegase una invitación para participar del torneo Esperanzas, de Toulón, habría que rechazarla... por falta de equipo. Que los chicos de Lanús sean los sparring de la mayor no es grave en sí mismo, lo inquietante es el síntoma que reflejan. La AFA, atrapada en su derrumbe económico, sigue devaluando a los juveniles. Las elecciones para ocupar cargos relacionados con la formación de los futbolistas no pueden depender de ningún interés más que el bien común. Son cargos técnicos, no políticos. La AFA cruje. Cuando se trata de sobrevivir, poco importa el futuro.

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