Pese a la escasez de sus recursos, Banfield se ilusiona y Falcioni no se va

Con cinco triunfos en las últimas cinco fechas da pelea en la tabla, aunque los jugadores están molestos; sigue Falcioni
Juan Manuel Raimundo
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21 de diciembre de 2016  

Julio César Falcioni
Julio César Falcioni Fuente: LA NACION

Los números dan muestra de una racha positiva y proporcionan respiro desde lo deportivo, pero no alcanzan para esconder bajo la alfombra los malabares económicos de un club que sufre el cierre del grifo del dinero de la televisión. En la antesala del receso veraniego, Banfield se ilusiona de la mano de Julio César Falcioni, la figurita repetida en los momentos de glorio del Taladro, pero sufre por el poco dinero en caja. Situación que puso contra las cuerdas la continuidad del entrenador y sumó reproches del ídolo Walter Erviti.

Notoria recuperación mostró el equipo en las últimas cinco jornadas del torneo, antes del receso. Fueron cinco victorias consecutivas que lo llevaron a encaramarse en lo alto de la tabla, ubicándose quinto, con 27 unidades, a cuatro puntos del puntero Boca Juniors. Una racha positiva (la mejor del campeonato, junto a Talleres) que comenzó en la novena fecha con el empate ante Rafaela, de local (1-1), luego de la derrota de visitante frente a Patronato (2-0). Hasta allí el equipo que conduce Falcioni había sido muy irregular, alternando triunfos con empates y derrotas, por lo que en nueve presentaciones había cosechado sólo 12 puntos. Pero la igualdad con el conjunto rafaelino resultó el detonante para que se produzca el clic.

En la primera semana de noviembre se instaló la versión de una posible salida del técnico. Lo que coincidió con largas charlas de Falcioni con los jugadores y a trabajar la mayor cantidad de días a puertas cerradas. “Nos encerramos y hablamos mucho hasta el convencimiento de los jugadores que podían rendir mucho más”, reconoció el DT . En esas últimas exitosas presentaciones, Banfield exhibió su mayor potencial frente al Pincharrata y en el primer tiempo ante el Globo de Parque Patricios, donde pudo desarrollar lo que predica el entrenador: “Ser sólidos en defensa, ejercer presión alta del medio hacia adelante para quitarle la posesión de la pelota al adversario y generar espacios cerca del área para atacar o contraatacar”, explica el Emperador, ya más distendido, en diálogo con la nacion.

–Se había puesto en duda tu continuidad...

–Siempre dije que mi intención era seguir. Había algunas cuestiones que hablar pensando a futuro. Ya charlé con el presidente [Eduardo Spinosa] y en las próximas horas nos volveremos a reunir, pero no habrá problema. Lo que me interesa es que se mantenga el plantel. Entendemos que por la situación presupuestaria por la que hoy pasan los clubes es muy difícil incorporar refuerzos, pero quiero que, al menos, no se reduzca el grupo, salvo que alguien se vaya.

–¿Cuánta importancia tiene el trabajo físico en el sprint final de Banfield?

–Muchísima. El profe Gustavo Otero está entre los mejores del país y siempre trabajó conmigo, caracterizando a los equipos que dirigí por la muy buena preparación física. Tanto es así que se le hizo bajar cinco kilos a (Eric) Remedi y seis a (Emanuel) Cecchini –la pareja central de medio campistas–; cinco a Hilario (Navarro) y siete a (Brian) Sarmiento, los que ahora muestran mejor rendimiento.

–En cuanto al estilo, el equipo se está asemejando a aquel que fue campeón, ¿lo sentís así?

–Es cierto, aunque con distintos ejecutantes –de aquellos sólo Santiago Silva y Walter Erviti lo integran hoy-, buscando el equilibrio con experimentados que sirven de contención a los jóvenes.

–¿Te sorprendió la posible salida de Erviti?

–No creo que tome esa determinación, sólo está molesto, como otros jugadores, por algunas cuestiones administrativas internas que padecemos todos a consecuencia del poco dinero que llega a los clubes desde la televisión.

Mientras el club capea la tormenta económica, el equipo va por el buen sendero. Banfield no ganaba cinco partidos consecutivos en Primera desde el Apertura 2009, cuando salió campeón de la mano de Falcioni, con seis victorias entre la 10ma y 15ta fecha. “Con objetivos cortos, por etapas, esperamos confirmar todo lo bueno en 2017”, el deseo del DT para el nuevo año.

El regalo de fin de año

“Les pedí que se pusieran como objetivo sumar los 15 puntos que restaban hasta el receso o al menos la mayor cantidad posible”, dijo Falcioni a falta de cinco fechas. Casualidad o causalidad, lo cierto que a partir de ese momento Banfield inició una racha positiva de cinco triunfos en fila. Primero 3-1 a Arsenal, en Sarandí; luego, el 3-2 a Estudiantes de La Plata, en el Florencio Sola, despojándolo del invicto al puntero del torneo en aquel momento; le siguió el 2-0 a Newell’s, en Rosario, el escolta del líder; cerrando con dos 1-0 frente a Huracán, de local, e Independiente, de visitante. Objetivo cumplido.

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