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Chacarita sintió el golpe por el descontrol en la última jugada. ¡Y cómo! Porque el equipo de San Martín perdió la posibilidad de quedarse con el gran choque ante Platense y ampliar su ventaja en la punta. En los minutos finales del partido, el árbitro Javier Ruiz expulsó al arquero Martín Barnacchia por un golpe a Osvaldo Barsottini. El técnico Héctor Rivoira había agotado los cambios y entonces el delantero Facundo Parra debió ponerse los guantes frente a un tiro libre. Quedó el suspenso planteado hasta el mismo final. Y así fue. Platense, con un remate bajo de Ribolzi, selló el 1-1 definitivo.
Quedó también el interrogante de cómo el árbitro no observó el patadón de Barsottini a Bernacchia que provocó la reacción del arquero. Las cosas empeoraron con una gresca general entre los jugadores, por la que fueron expulsados Héctor Banegas, de Platense, y Luciano Precone, de Chacarita. Creció el nerviosismo del juez, que se vio desbordado por la situación en un partido que era lo más atractivo de la sexta fecha del Apertura de la B Nacional.
La tarde en Vicente López fue pura sorpresa. Porque el destino quiso que Chacarita se quedara con el sabor amargo a pesar a haber hecho los mayores merecimientos. Los jugadores de visitantes desplegaron en la cancha el mismo esfuerzo que mostraron en lo que va del Apertura. Fue pura emoción, porque enfrente, un decidido Platense, que pelea por ser protagonista y mantener su invicto, buscó hasta el final quedarse con la fiesta que parecía de Chacarita.
Detrás de la maquinaria a veces arbitraria del resultado, la imagen más firme la entregó Chacarita. Por un par de razones concretas: se nota que de mitad de cancha hacia adelante juega con confianza, está afilado como equipo y tiene jugadores -Leone, Pablo López, Parra, Alustiza, por ejemplo- que atraviesan momentos positivos. Si alguno de estos nombres no llegaron antes al gol fue por las atajadas de Pablo Campodónico, que sólo fue vencido por un remate de sobrepique de Pablo López.
Platense, aun con sus limitaciones, salió a hacerle frente al partido. Armó un bloque en su campo y por momentos cortó el circuito de juego en el medio campo rival. Tampoco se entendió mucho la posición de Diego Bucci, que se movió cerca de Juan Casado, pero demasiado pendiente de una función defensiva que no siente ni va con sus características.
En el segundo tiempo, el partido estaba encerrado entre la falta de virtudes técnicas, pero con ritmo intenso. Con ese panorama, cobró importancia un par de arremetidas de Platense en el área de Chacarita que impactaron fuerte. Por eso en el final del partido, creó una sensación de peligro que no se adivinaba por otras vías. Mediante el juego aéreo, el equipo calamar generó el escenario propicio para igualar el partido en una acción controvertida.
Fue pura emoción, porque en la tarde de Vicente López se pasó de la seguridad de Chacarita a la arremetida de Platense sin escalas. El 1-1 dejó con los dientes apretados a los visitantes y felices a los dueños de casa.

