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Oscar Poltronieri es un héroe civil que se pasea en la miseria y en el anonimato. Es el soldado argentino, vivo, con más condecoraciones por su valor en la guerra de Malvinas. Un hombre analfabeto, de 40 años, que con muy poco ayer pudo cumplir el sueño de sus cuatro hijos: conocer la Bombonera.
Mauricio Macri, presidente de Boca, le robó una sonrisa a Poltronieri, cuando por intermedio de un empleado del club logró ubicarlo en la casa de chapa, abarrotada con alambres y piso de tierra, que habita en General Rodríguez. Allí, en la pobreza más extrema, recibió una invitación: presenciar el partido entre Boca y Unión con su familia y desde la platea.
"Primero pensé que era una broma, pero después reaccioné. Mis hijos ponen dos bancos de madera en la cocina y juegan a que están en la Bombonera, porque son fanáticos de Boca, cuenta Poltronieri, casado con Viviana Carrizo y padre de cuatro chicos: Jonathan (11 años), Melina (9), Lucas Hernán (7) y Matías (4).
Ayer, la familia Poltronieri pudo entrar en ese mundo de fantasías: la Bombonera. Llegaron media hora antes del partido en una combi que los retiró de su domicilio. "Nos pusimos la mejor pilcha que teníamos, ¿viste?", muestra el hombre, con manos curtidas por las armas y el trabajo duro.
Macri conoció a Poltronieri en el palco presidencial de la Bombonera. "Que tal Oscar, lo felicito por su valor", fue el saludo para este soldado que salvó la vida de 150 compañeros en los combates del monte Dos Hermanas y Tumbledown, allá por 1982, en Malvinas. Pero claro, como miles de veteranos de guerra, quedaron en el olvido.
"Gracias señor, y mire: le traje unos calcos de las Malvinas para que le reparta a los muchachos..., a los jugadores", apenas le dijo Poltronieri y a cambio tomó un regalo: la camiseta de Boca firmada por todo el plantel.
"Vení, Jonathan, saludá al presidente de Boca y mirá lo que te dio", le dice el padre a su hijo; y más tarde toma otro camino: se acomoda en la platea media.
"Si no vengo a la cancha con los chicos es porque me resulta imposible pagar una entrada. Con esa guita comemos dos semanas. Y acá no puedo ni comprarme un pancho", asegura Oscar, que después de dos años de sufrir el hambre y la desocupación consiguió trabajo el martes último -fecha en que se conmemoró los 20 años de la guerra de Malvinas, en el Hospital Militar de Campo de Mayo. "Por suerte tengo algo que hacer junto con otros ex combatientes; pero aún no sé cuánto me van a pagar. Para colmo, la Municipalidad de General Rodríguez me reclama una deuda de 3800 pesos por la casa. Y ya le pedí ayuda a uno de los abogados de Boca. Todos se olvidaron de nosotros", dice.
Poltronieri nació en Mercedes, provincia de Buenos Aires. Habla pausado evitando mirar a los ojos. Pasa inadvertido entre la multitud, hasta que un hincha de Boca se le acerca. "Perdón, señor, ¿usted es el soldado de las Malvinas? Le agradezco por pelear en nombre de la patria... lo felicito", le dice. Y logra emocionarlo. También el escenario de la Bombonera, con cientos de banderas, hinchas y cánticos. Sus hijos fuerzan los ojos a posiciones insólitas para ver a los jugadores en cada detalle. "¡Goooool!", grita la multitud y ellos se pierden en el festejo. "Lo único que no me gusta son los petardos, la explosiones; me traen muchos recuerdos de la guerra que a veces uno quiere olvidar, ¿vio?", confiesa Oscar.
Se va la noche en la Boca y con el sueño cumplido. "Voy a volver, porque hablé con Macri y le dije que tengo un sobrino que puede jugar acá", asegura Poltronieri, que en pocos segundos volverá al olvido. Allá, en la pobreza; en esa casa de chapa en General Rodríguez.



