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De repente, una mancha de sangre de considerable proporción apareció en el pantalón de Leonardo Ponzio, en la victoria ante Boca Unidos. Muchos se preguntaron en qué jugada sufrió alguna lesión y de dónde provenía esa sangre. Cuando Maglio lo vio, obligó al volante de River a cambiarse la prenda. El jugador así lo hizo y volvió a la cancha, pero sin suerte: la hemorragia no se detuvo y debió volver a la zona del banco de suplente a cambiarse el pantalón. Y así lo hizo, luego, en una tercera ocasión. La sangre volvía a aparecer.
El propio jugador de River explicó hoy la situación en el programa "Un buen momento", por radio La Red: "Puede pasar cuando uno tiene hemorroides y llega un momento de nerviosismo, de stress, o que come mal".
"Uno no toma café porque sabe lo que puede producir y además había comido bien toda la semana", relató. "En el segundo tiempo sentí algo caliente que era la sangre. Pensé que se iba a cortar, pero con el esfuerzo fue peor", declaró el volante.
Más tarde, entre risas, aseguró: "Si empatábamos, la foto de mi pantalón sangrado iba a estar en los afiches de Boca"
Ponzio nunca se planteó pedir el cambio: "En el momento no pensaba en salir, sentí que sangraba, pero no había perdido fuerza ni nada, sentía que me caía por el esfuerzo pero después pasaba. Algo así le había pasado a un compañero del Zaragoza. Estaba bien y después el médico me dijo que la sangre se recupera".
"Sangró mucho y es para valorar, porque otros jugadores dejan la cancha por otras cosas menores. Igual, no voy a decir dónde le sangró (risas)", explicó Matías Almeyda tras el partido.

