Falleció su padre, pero Pulga Rodríguez jugó y marcó un gol: la historia de una noche emotiva en Santa Fe

El recuerdo del Pulga Rodríguez para su padre, cuando anotó el gol para Colón
El recuerdo del Pulga Rodríguez para su padre, cuando anotó el gol para Colón Fuente: FotoBAIRES
Fernando Vergara
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20 de septiembre de 2019  • 13:00

Elevó sus brazos al cielo y le dedicó el gol a su padre, que falleció el último domingo. Mil sensaciones dieron vueltas por la cabeza de Luis Miguel Rodríguez cuando convirtió el tanto que le dio el triunfo a Colón sobre Atlético Mineiro (2-1), en la semifinal de ida por la Copa Sudamericana. Una de las tantas historias de un futbolista con una cualidad particular y difícil de encontrar en el fútbol argentino: el tucumano es de esos jugadores que siempre cae simpático, sin distinción de camiseta.

La de Pulga es una vida cargada de esfuerzos y amor. Una camino marcado por la superación. El futbolista de 34 años, que sueña con jugar en Boca, cuando era chico trabajó de albañil, pintor o lo que saliera en el momento para tenderle una mano a los padres y a la familia numerosa de 9 hermanos. Pocholo, como identificaba a su papá, pudo regalarle un par de botines a los 10 años para que no siguiera jugando descalzo. "Me los compró en una feria y costaban 30 pesos. Fue impresionante el sacrificio que hizo para darme eso", confesó alguna vez. Anoche, tras el 2-1 y el duro momento familiar, Pulga volvió a recordar a su papá. "Estoy muy contento porque ganamos, estaba en un momento muy complicado de mi vida, y decidí jugar este partido porque marcaba la historia del club y uno quiere estar presente. Fueron días muy incómodos, ya que el domingo perdí a mi padre, alguien que nos dejó muchas enseñanzas. Gracias a Dios, desde arriba, el viejo nos ayudó a ganar este cruce. Seguramente nos va a acompañar hasta el final", dijo.

Atrás quedan los recuerdos de aquel delantero menudo, que a los 13 años ya deslumbraba en la primera de la liga tucumana: una vez, de hecho, marcó 12 goles en un partido oficial para el equipo de su pueblo, Unión Simoca. Ese chiquilín que un año después pasó por varias pruebas en el Inter de Italia y disputó un torneo de divisiones inferiores en el que enfrentó a Parma, Udinese y Perugia. Entabló relación con Javier Zanetti. Lo marcó Real Madrid, que llegó a hacerle una oferta, pero el representante que lo llevó de viaje junto a otros tres chicos en aquella lejana excursión los engañó. El dolor fue tan grande que Rodríguez dejó de jugar al fútbol por un tiempo. Despuntaba el vicio en torneos por plata: 70 pesos por 3 partidos en un fin de semana. Canchas con alambre de púa en los costados y mil patadas por esquivar sin canilleras. Su hermano Walter lo convenció de volver a intentar en el profesionalismo.

Luego de su paso por Atlético Tucumán, Luis Rodríguez ya se convirtió en un símbolo de Colón
Luego de su paso por Atlético Tucumán, Luis Rodríguez ya se convirtió en un símbolo de Colón Crédito: @ColonOficial

Pulga Rodríguez siempre trata de tener una sonrisa dibujada en el rostro. Se sonroja cuando cuenta que suele usar zapatillas de mujer, porque calza 38 y medio y le divierten los colores llamativos. Confiesa que no tiene palabras para describir el amor que siente por Paula, su esposa, y sus dos hijos. Hace un tiempo se propuso aprender a jugar a la Play Station, para compartir algunos partidos con los más pequeños de la casa.

En enero de este año, el mayor ídolo en la historia de Atlético Tucumán dejó el club en el que jugó durante doce años, en el que consiguió los ascensos del Federal A a la B Nacional y a la primera A. Sus conquistas llevaron al Decano a jugar las copas Libertadores y Sudamericana. Un recorrido espectacular que incluyó 325 partidos y 130 goles. Así, muchos especulaban con que lo que quedara de su carrera sería con la camiseta de Atlético. Sin embargo, el jugador oriundo de Simoca decidió cambiar de aire. En el medio se habló de una cuestión política: el último 26 de diciembre, Rodríguez se afilió al Partido Justicialista de Tucumán y se mostró cerca del actual gobernador, Juan Luis Manzur. Este último fue vicegobernador de José Alperovich, con quien ahora está enfrentado. Y la familia Alperovich siempre estuvo cerca e influye en la vida institucional de Atlético.

Lo cierto es que en apenas seis meses, Pulga pasó a ser una de las principales cartas de Colón, que atraviesa uno de los momentos más provechosos de su historia. Ya se convirtió en el capitán del equipo y se ganó el cariño del pueblo sabalero. En los 23 compromisos que disputó en esta entidad marcó 8 goles, 3 de ellos en la presente Sudamericana. Vale destacar que además el Negro figura en los cuartos de final de la Copa Argentina, donde todavía aguardan rival. Van en busca de nuevos capítulos memorables.

Apenas terminado el partido frente a Atlético Mineiro, César Andrés Carignano, ex delantero de Colón, le dedicó unas palabras a Rodríguez en una red social: "Nadie merecía adueñarse de ese gol más que él ni nadie sintió ajeno ese beso al viejo, ese reencuentro fugaz y eterno, mirando el cielo rojinegro lleno de felicidad histórica. En su pase a la red, la emoción de miles que no precisan dormir para seguir soñando. En sus índice al cielo, una lágrima que es dolor y alivio en el rostro de todos los que precisamos, alguna vez, abrazar fuerte al que ya no está, para traerlo y hacerlo parte de la fiesta, con la boca atragantada de gol".

Fue apenas uno de los testimonios cargados de elogios para el tucumano. En su larga carrera en Atlético, Pulga tuvo un intervalo de un año (2010-2011) en Newell's, donde sólo disputó 18 partidos y tres goles. Una vez que terminó el préstamo volvió al Decano. Queda en el recuerdo la citación de Diego Maradona a la selección argentina en septiembre de 2009, para un amistoso contra Ghana. "Se parece a mí en picardía", dijo Diego. Justamente 10 años después, Luis Miguel Rodríguez es el encargado de poner a soñar en grande a la mitad roja y negra de Santa Fe.

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