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Leandro Depetris, que a los 11 años fue transferido a Milan, ahora, a los 15, tiene su primer llamado al Sub 17; en él se resumen las emociones que vive un futbolista cuando da sus primeros pasos en el seleccionado
Leandro Depetris, que a los 11 años fue transferido a Milan, ahora, a los 15, tiene su primer llamado al Sub 17; en él se resumen las emociones que vive un futbolista cuando da sus primeros pasos en el seleccionado
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18 de septiembre de 2003  

Como el resto de los convocados para el Sub 17, está con la mirada sorprendida ante cada movimiento que se le presenta en un día distinto. En la puerta de la AFA, Viamonte 1366, espera, junto con el resto de los citados, el ómnibus que lo llevará hacia el primer entrenamiento en el seleccionado. En su pequeña contextura física se resume lo que vivieron, en diferentes épocas, jugadores como Sorin, Cambiasso, Saviola y Tevez, entre otros. Con 15 años, Leandro Depetris, que a los 11 fue comprado por Milan, en definitiva es el punto que une el pasado con el futuro.

Tal como sucedió con los seleccionados Sub 17 que representaron a la Argentina en los últimos mundiales, con dos años de anticipación se puso en marcha el proceso de selección de los juveniles con vistas a la Copa del Mundo que se disputará en Perú, en 2005. "Todo es nuevo para un jugador como yo. Tengo que estar atento a los consejos que me den. Sé que muchos jugadores que están en el seleccionado mayor pasaron por las manos de este cuerpo técnico", explica, poco después de ese primer apretón de manos que tuvo con Hugo Tocalli, el responsable de los equipos juveniles.

En 1999, cuando tenía apenas 11 años, Depetris emigró a Milan, donde jugó dos años en las categorías infantiles. En ese momento se comentó que fue adquirido por 1.500.000 dólares. Dos años después, el club italiano decidió que regresara a nuestro país y lo cedió a River para que creciera cerca de su familia y completara los estudios. "Fue una grata experiencia -expresó Depetris- en lo personal y para mi familia. Dejé muchos amigos, pero estando en la Argentina todo es más sencillo. Vivo en la pensión de River y también estudio en la escuela del club. Muchos de mis compañeros son como hermanos para mí."

Depetris nació el 24 de enero de 1988 en San Vicente, Santa Fe. Su primer club fue Almirante Brown, de esa ciudad. Después, a los nueve años, pasó a Newell’s, donde estuvo hasta los once. Admira a Diego Armando Maradona; es hincha de River, con el que salió campeón el año último en un Mundial de la categoría Sub 15. Su sueño es jugar en la primera división de los millonarios para luego, cuando tenga 18 años, volver a Milan. "Quiero ser profesional con River y llegar a la selección mayor. Son mis metas principales. Quiero respetar los tiempos que necesite para crecer en el fútbol. Todavía no llegué a nada", expresó Depetris.

"Lea", como le dicen sus compañeros de River, generó repercusión en la prensa italiana apenas Milan puso sus ojos en él. Le da vergüenza decirlo, pero con la camiseta número 10 de Milan vistiendo su baja estatura, los medios gráficos italianos ilustraron la transferencia récord del fútbol argentino en cuanto a la edad de un jugador.

Depetris se destaca por su buena pegada y notoria habilidad con la pierna izquierda. Se nota apenas toca el primer balón de la tarde en el césped del predio de la AFA. Lea es el conductor de la octava división de River y está entre los primeros 25 nombres citados por Tocalli para el Mundial de 2005. "No me creo más que los demás. Soy respetuoso de mis compañeros y de mis plazos. Todo se dará a su debido tiempo", dijo, con esos 15 años desbordantes de felicidad.

Tocalli pide paciencia

Como técnico de juveniles, Hugo Tocalli siempre da un consejo a sus dirigidos: no emigrar antes de los 21 años. Por eso, el caso Depetris siempre lo siguió de cerca. "Hace cuatro años -dijo Tocalli-, con José (Pekerman), en una de las búsquedas de jugadores que hicimos por el interior nos acercaron un video con un chiquito que nos dejó sorprendidos. Preguntamos su edad y nos dijeron que tenía 11 años. Entonces decidimos no traerlo a Buenos Aires para no alterar su proceso de crecimiento. Al poco tiempo se lo llevó Milan y nos sentimos muy mal. Por suerte fue cedido a River y espero que no lo transformen en un fenómeno antes de tiempo."

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