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Cada vez que un equipo pelea un campeonato, sus hinchas se ilusionan. De la mano de los buenos resultados deportivos, los estadios lucen repletos. Como lógica consecuencia, la barra brava se entusiasma porque los negocios parafutbolísticos florecen: la reventa de entradas tiene su pico de rating, los trapitos coleccionan billetes cuando el equipo juega de local y el expendio de bebidas y alimentos en el estadio consigue récords de facturación. Ocurre en casi todos los clubes; ocurre también en Huracán.
Con un botín tan suculento, bastó que dos facciones de la barra brava del Globo confluyeran en la tribuna para que se derramara sangre. Se dio el último domingo, en el entretiempo del partido que Huracán jugaba con Arsenal en el Ducó. Pero la chispa que encendió las iras se había generado hace dos años, en San Juan. Cuando el Globo perdió un ascenso contra San Martín, los integrantes de la facción más brava entre los bravos buscaron más poder y provocaron incidentes. El grupo se hace llamar La Zavaleta , por la villa cercana al Palacio Ducó. Es una de las zonas más peligrosas de toda la Capital, fértil en cocinas de paco y venta de drogas. Los hinchas que la villa exporta al paraavalanchas del Globo suelen ser violentos y jóvenes. Muy difíciles de gobernar para los reyes de la tribuna.
Eso les pasó a las dos facciones que hasta ayer dominaban la popular: El Pueblito y La José C. Paz . Al primer grupo pertenecía Rodrigo "Cafú" Silvera, el hincha del líder del Clausura que murió luego de un tiroteo con hinchas de San Lorenzo en noviembre del año pasado. Los compinches de Silvera formaron con La José C. Paz -bautizada de ese modo por el lugar de encuentro de los hinchas, la plaza homónima ubicada entre las calles José C. Paz, Pepirí y Cortejarena, en Parque Patricios- una alianza de gobierno que lideró la tribuna. Hasta ahora, que Huracán pelea el campeonato.
Eso hizo que las acciones de la barra del Globo subieran notablemente. Fecha a fecha, dominar la tribuna cabecera se hizo más codiciado. Y los de La Zavaleta lo intentaron en Rosario, cuando Huracán visitó a Central. Como no había entradas para todos, les cerraron la puerta en la cara: "Ustedes son los primeros que van a quedar afuera", les dijeron los jefes de La José C. Paz y El Pueblito .
A pesar de la derrota, volvieron a intentarlo en la Bombonera, donde se jugó el clásico frente a San Lorenzo. En los accesos a la cancha, los hinchas comunes vieron cómo de un lado y del otro repartían golpes y agresiones.
En medio de ese clima de tensión llegó el partido del último domingo frente a Arsenal. En el entretiempo, los de La Zavaleta quisieron quedarse con la recaudación por la venta de gaseosas en el estadio. Los de El Pueblito y La José C. Paz lo impidieron a golpe limpio. Como eran abrumadora minoría, los de La Zavaleta tuvieron que deponer las armas.
"Estaban en llamas. A la salida rompieron autos y amenazaron con incendiarles el coche a algunos hinchas comunes que no querían pagar la contribución de veinte pesos", contó a LA NACION un hincha que estuvo en la cancha. Repletos de ira, los de La Zavaleta fueron por más. El código de barras -jamás escrito- indica que nunca hay que ir por los jefes. Pero no dice nada acerca de sus hermanos o familiares más directos.
Fernando de Respiris era el hermano menor del "Cone", apodo con el que se conoce al líder de la alianza que gobierna el Ducó. Tenía 32 años y, según todas las fuentes consultadas, no era habitué de la cancha. De Respiris se transformó en otra víctima de la lucha interna que desangra a los clubes argentinos. Un par de horas más tarde, uno de los cinco capos de La Zavaleta -que se maneja como un cuerpo colegiado-, Orlando Sosa (de 30 años), engrosaría la lista luego de quedar en medio de una balacera frente al hospital Penna.
Como pertenecer a la barra de un club tiene sus privilegios, los líderes de la tribuna tendrían aseguradas las entradas para todos los partidos (juegue donde juegue Huracán), parte de la recaudación de los trapitos (cobran entre 15 y 20 pesos por auto) y, como quedó demostrado, el dinero ingresado por la venta de bebidas en el estadio. "Ser líder de la barra de Huracán puede reportar hasta 40.000 pesos por mes", graficó un allegado al club que pidió anonimato.
Más vale prevenir
Mañana, el titular de la Subsef, Pablo Paladino, se reunirá con los dirigentes de Vélez y Huracán para delinear el operativo de seguridad del partido que decidirá el Clausura, del domingo 5, a las 17.10. Todavía no se decidió cuántas entradas recibirá el Globo, pero sí que en Liniers habrá derecho de admisión.


