Qué hay detrás de la vigencia de Javier Pinola a los 36 años: el nuevo desafío para un profesional con espíritu amateur

Pinola, improvisado lateral izquierdo ayer en River, fue ovacionado por los hinchas.
Pinola, improvisado lateral izquierdo ayer en River, fue ovacionado por los hinchas. Crédito: River Plate
Juan Patricio Balbi Vignolo
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25 de febrero de 2019  • 10:56

No busca ser referente ni líder, pero suele hablar lo justo y necesario con sus compañeros. Sabe que cargarles la cabeza a los jóvenes no es lo ideal. Escucha las opiniones de los demás, haciéndose cargo de la responsabilidad que tiene en su espalda. Es autocrítico y profundo cuando habla ante los micrófonos, siendo una voz diferente en un mundo lleno de cassettes. Le gustaría seguir vinculado al fútbol y está haciendo el curso de técnico, pero tiene en su cabeza emigrar hacia Alemania con su familia. No entiende la falta de respeto que abunda en la sociedad argentina. Fuera de la cancha, deja de ser el jugador de River: es el padre de sus hijos. Disfruta de ver televisión y pasa un buen tiempo mirando fútbol. Es demasiado autoexigente, al punto tal que ha sufrido los momentos donde su rendimiento no fue el esperado, por eso trabaja constantemente para no sobrepresionarse.

Javier Pinola es un futbolista más que particular. Tiene 36 años (los cumplió ayer), pero se entrena, disfruta, sueña y corre los 90 minutos como uno de 18. Se transformó en el gran referente de la defensa millonaria tras la partida de Jonatan Maidana al fútbol mexicano, pero también es una de las voces de mando dentro del vestuario y un ejemplo a seguir para sus compañeros: juega al fútbol profesional desde hace casi dos décadas y se mantiene pleno, sorprendiendo a propios y extraños por su solidez y resistencia. Ahora, se le abre un nuevo desafío inesperado: ante la fractura de clavícula que sufrió Milton Casco , podría tener la responsabilidad de ocupar el lateral izquierdo de un River golpeado por las lesiones.

"Yo desde que llegué dije que venía a aportar desde donde me toque. Y sé que mis compañeros piensan de igual manera: todos estamos para ayudar donde el técnico crea que sea necesario. Si juego o no de lateral, va a ser una decisión de él. Me siento bien, aunque hay que seguir entrenándolo porque la última vez que lo hice fue en Rosario Central hace más de dos años", señala Pinola, quien en el triunfo 2-1 frente a San Martín de Tucumán celebró sus 36 años y pasó al lateral izquierdo por la salida de Casco (el esquema mutó de un 3-4-1-2 a un 4-3-1-2).

Pinola cumplió ayer 36 años y jugó el octavo partido de los nueve que disputó River en el año: siempre fue titular
Pinola cumplió ayer 36 años y jugó el octavo partido de los nueve que disputó River en el año: siempre fue titular Fuente: FotoBAIRES

"Sería un desafío afrontarlo, más por cómo quiere el técnico que juegue River, con dos laterales que se proyectan mucho. Uno cuando se pone grande trata de jugar leyendo la jugada para saber cuándo pasar. En un momento del primer tiempo, Gallardo me dijo que manejara los momentos para ver cuándo era mejor o no proyectarme. Pero cuando uno tiene ganas de pasar... pasa (risas). Me gusta jugar ahí, hace mucho no lo hacía, gracias a Dios me siento bien físicamente y por ese lado lo puedo complementar", agrega el defensor millonario.

Ya es una costumbre en los partidos de River: no importa qué minuto marque el cronómetro, Pinola es capaz de aparecer como delantero en un contragolpe a toda velocidad. Sin ir más lejos, tras 120 minutos de alta intensidad en la final de la pasada Copa Libertadores ante Boca en Madrid, llegó casi a la par de Gonzalo "Pity" Martínez en el gol que decretó el 3-1.

Pinola lleva 67 partidos y cinco goles en River: siempre fue titular. Este año, disputó ocho de los nueve encuentros, ya que se ausentó ante Patronato por el recambio que dispuso el DT.

¿Cómo hace para mantener la intensidad todos los fines de semana? El técnico Marcelo Gallardo lo definió como un futbolista con espíritu amateur: "Más allá de la edad, a mí me importa el espíritu de los futbolistas y el gran profesionalismo que tienen para entrenarse. Eso hace que se sientan bien y con un espíritu casi amateur. Solamente los futbolistas que tienen ese respeto por la profesión tienen la posibilidad de jugar a esta edad al nivel que nosotros lo hacemos. Eso es mérito de su profesionalismo y vigencia. Nosotros ganamos la Libertadores con jugadores de mucha experiencia, muchos por encima de los 30 años, y eso también es un mérito: que puedan estar vigentes y sentirse frescos. Y también que los chicos aprendan y se puedan sostener de ellos. La edad no es tan importante, sino el espíritu".

Son contados los ejemplos que definen la personalidad y el profesionalismo de Pinola desde su llegada a River en julio de 2017. Su debut fue un presagio: tan solo una semana después de firmar su contrato, hizo su presentación ante Guaraní en Paraguay en el empate 1-1 de los octavos de final de la Copa Libertadores. Lejos de pesarle aquel encuentro, fue uno de los puntos más altos de los millonarios y, aunque luego tuvo un semestre irregular, mantuvo ese nivel durante 2018 y lo sostiene en el inicio de 2019: participó en 67 juegos de los 82 que jugó el equipo de Núñez desde que llegó al club. Y siempre fue titular.

Pero más allá de aquella noche en Asunción, el defensor que ayer cumplió 36 años siempre ha ido más allá durante todo este tiempo, buscando siempre una mejor versión de su juego. Así, no es casual que suela quedarse corriendo entre 15 y 20 minutos después del final de cada entrenamiento: es una costumbre que adquirió durante sus diez años en Núremberg de Alemania como tarea regenerativa para potenciar su físico. Y hasta se lo ha visto observando un partido de la reserva con una bicicleta fija al costado de la cancha o también corriendo en sus recientes vacaciones bajo una tormenta torrencial, en un video que se hizo viral en las redes sociales.

Claro que no le fue fácil, porque él más que nadie supo en su momento que el nivel de su primer semestre no fue bueno, más allá de la conquista de la Copa Argentina 2017. Así, arrancó como suplente durante el 2018 y aunque se ausentó en el debut de la Libertadores en Brasil ante Flamengo –jugaron Martínez Quarta y Maidana–, luego terminó jugando desde el arranque en los 13 encuentros restantes. ¿La actuación que lo consolidó? Ante Boca en Mendoza para conquistar la Supercopa Argentina en marzo pasado.

Hoy, ya sin Maidana, es la voz de la experiencia entre dos centrales jóvenes –Martínez Quarta y Robert Rojas tienen 22 años– e intenta apoyarlos en su recorrido: "Hablo lo justo y necesario con ellos. No les lleno la cabeza con información, solo seguir reforzándoles lo que los hizo fuertes y los hizo llegar hasta acá, por algo están en la primera de River. Intento hablar en los entrenamientos, pero son personas inteligentes y que escuchan. Hay que darles confianza dentro de la cancha y no hablar tanto", explica Pinola, y elogia al paraguayo Rojas.

"Me gusta y me pone orgulloso que se haya adaptado rápido. Como a algunos nos cuesta, a otros no (risas). Está buenísimo que ya esté incluido dentro del grupo y no me sorprendió si nivel, por algo lo trajo Gallardo. Me decían que era de mi escuela, de irse para adelante... pero 22 años no es lo mismo que 36 (risas). Es importante que sea fuerte en la marca y si tiene energía y claridad para sorprender en ataque, yo lo voy a apoyar", comenta el marcador central que podría empezar a jugar como lateral.

¿Deberá cuidarse más de lo debido a partir de ahora? "No voy a tener que entrenarme más porque requiere otro tipo de desgaste. Hay que manejar las cargas. Y en cuanto a las comidas, hace dos o tres semanas que me cuido más, pero generalmente un chocolate o un caramelito no faltaba a la noche. Trato de cuidarme y darme algún gusto obviamente porque no podés vivir preso de eso. Después te termina jugando en contra en la cabeza. Hay que darse los gustos en tiempo y forma, porque hace bien", cuenta Pinola. Un profesional de 36 años que se reinventa año tras año para seguir cada vez más vigente.

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