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"Creo que se tomó la decisión correcta. Tengo una sensación encontrada: estoy satisfecho por el orden que tuvo la asamblea y porque yo creía que debíamos rescindir el contrato en estas condiciones. Pero hace 14 meses, cuando empezamos la relación con el Exxel, imaginábamos una historia muy diferente."
Con estas palabras, Daniel Razzetto, presidente de Quilmes, explicaba a LA NACION la decisión tomada por la asamblea de socios del club de terminar el vínculo con el Exxel Group. En una reunión realizada anteanoche en la sede del club con la presencia de 396 socios, el 74% (274 personas) votó en favor de rescindir el contrato con la empresa que había gerenciado el club desde el 1° de abril de 2000, contra 89 sufragios por el no y 6 abstenciones.
A partir de esta decisión, Quilmes evitó entrar en una disputa legal con el Exxel, y a cambio le cedió a diez jugadores por un total de 1.700.000 pesos, entre ellos los conocidos Lautaro Trullet y Rodrigo Braña, y el resto juveniles y hasta chicos de 16 y 15 años.
De esta forma, el Exxel buscó obtener algún tipo de compensación por los casi 11 millones de dólares que invirtió durante 17 meses con el fin de cancelar el pasivo del club, afrontar el déficit de la temporada 2000-20001 y construir distinas obras en la entidad cervecera. Ahora, según el presidente de la institución, a Quilmes le queda un pasivo algo inferior al millón de dólares.
"Desde el punto de vista objetivo, el de Quilmes resultó un excelente negocio. Pero no creo que exista motivo alguno para exhibir un estado triunfalista por este resultado", concluyó Razzetto.



