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Conocedor como pocos de lo que es jugar partidos con condimentos especiales, Racing llegó a Parque Patricios buscando más que un bautismo auspicioso para su nueva etapa con Osvaldo Ardiles como técnico. Necesitaba una fuente de sosiego para una semana tempestuosa, traumática como no las vivía desde hace mucho tiempo. Puede decirse que la encontró, en una tarde rara que contrapuso sentimientos y que ahora quiere utilizar como nuevo y refrescante punto de despegue.
Este Racing en formación, mezcla de caras nuevas y caras conocidas que entraban con las dudas lógicas del desconocimiento mutuo, se apoyó en un espíritu de lucha que se mantiene, en algunos valiosos rendimientos individuales y en las facilidades que le dio un rival flojísimo. La suma de esas circunstancias arrojó un 3 a 1 lógico para la Academia, que una vez que se encontró a sí misma, que proyectó un par de líneas sobre las que moverse y que advirtió las limitaciones que un Huracán sin ideas, manejó todo con solvencia.
La imagen ambiciosa del Globo en los primeros minutos resultó una ilusión, porque es difícil sostener el protagonismo cuando los recursos humanos ofrecen poca respuesta. Hay que decirlo rápidamente: ya sin Lucho González ni Daniel Montenegro, a Miguel Brindisi le será complicadísimo encontrarle la vuelta a su equipo y enderezarlo hacia una campaña razonablemente buena. Ese espejismo del comienzo se quebró para siempre en el momento en el que Claudio Ubeda desvió un cabezazo de Julián Maidana y puso en ventaja a Racing. El 1 a 0 les permitió a los visitantes acomodarse para esperar y replicar, y utilizar el margen de tranquilidad para que cada una de sus nuevas piezas buscara con más lucidez su lugar en la cancha.
Pese a que la debilidad mostrada por el Globo vuelve relativo todo lo visto, Racing reconoció sus señas de siempre en algunos puntos concretos. La actitud combativa, la concentración y la solidez que fueron un sello permanente durante el ciclo de Reinaldo Merlo parecen no haberse evaporado con los nombres que ya no están. Y de los que permanecen, varios sirvieron como punto de referencia para que el esquema Links: Guardar Enviar a Redacción Eliminar colectivo volviera a salir a flote. En particular, el segurísimo Campagnuolo –una atajada suya ante un cabezazo a quemarropa de Avalos fue realmente asombrosa–, el aguerrido Bastía y, especialmente, Milito, un delantero que crece partido tras partido.
Es demasiado prematuro hablar de estilos cuando sólo hubo una práctica con el nuevo DT. Ayer, un atisbo de intención de prolijar el trato de pelota convivió con un esquema que funcionó mejor desde la espera del rival y la respuesta rápida en contraataque. Pero para Racing sólo es el comienzo, por más que haya encendido otra vez el entusiasmo de su gente. Eso sí, aun tratándose de un partido, en Huracán fue suficiente para encender bien fuerte la alarma.
Racing utilizó ayer a seis de sus refuerzos; desde la platea hubo otros tres que observaron juntos el triunfo ante Huracán: Sixto Peralta, Claudio Paris y Nicolás Pavlovich. Peralta, cuyo pase pertenece a Internazionale, de Italia, ya tiene todo formalizado con la Academia. "Estoy bien físicamente, listo para jugar cuando el técnico lo disponga. Sólo me falta adquirir ritmo de fútbol", dijo el Mumo, que ya actuó en la Academia en 1999.

