En Perú, Racing logró un triunfo clave que lo deja a un paso de los octavos

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La Academia venció 2-0 a Sporting Cristal, con goles de Diego Milito (de penal) y de Videla; el equipo de Cocca quedó como líder del Grupo 8, con 9 puntos
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18 de marzo de 2015  • 07:17

El capitán volvió y Racing ganó otra vez
El capitán volvió y Racing ganó otra vez Fuente: AP

LIMA.- Tenía la espina incorporada. Debía sacársela. Sporting Cristal le ganó en su casa, frente a su gente, en un 2-1 engañoso, apenas días atrás. Racing debía poner el asunto en su lugar. Describir, con valentía, de qué está hecho, también en el campo internacional. En esta ciudad futbolera, contra un adversario serio. La Academia exhibió dos atributos esenciales para creer en ilusiones posibles: tiene fútbol, le sobra carácter. Y en otra demostración de su jerarquía, el equipo que dirige Diego Cocca se impuso por 2 a 0, con un penal de Milito y una obra imposible de imaginar de Videla . Con este resultado, Racing alcanzó nueve puntos y está cada día más cerca de la clasificación, en el Grupo 8 de la Copa Libertadores. Si hubo fantasmas, duraron un suspiro. Si hubo dudas, se acabaron demasiado rápido. Racing está vigente. Mejor que nunca.

Para sostener el cartel de candidato, hay que tener una idea clara. Figuras decisivas. Personalidad ganadora. Racing lo tiene. El camino es largo, es cierto. Pero la Academia suma todos los atributos para creer a lo grande.

El desarrollo tuvo matices. El dominio territorial y psicológico del elenco peruano, en algunos momentos, y la valentía y la convicción del conjunto de Avellaneda, en otros pasajes. En esos lapsos, Bou fue el artífice fundamental de las posibilidades de la Academia. Punzante, incisivo, peligroso, el potente delantero lideró las réplicas con el optimismo como bandera.

Tuvo dos situaciones claras durante la primera parte. Contó otras dos, en la segunda mitad. En todo momento, surgió la figura de Penny, el destacado arquero peruano, con sobriedad y reacción. Cristal inquietó de vez en cuando, es cierto: pero su fortaleza mayor surgió con el ingreso del Picante Pereyra . Un cabezazo de pique al piso provocó un temblor en la Academia, justo segundos después de una increíble posibilidad no capitalizada por Milito, luego de un centro bajo de Bou .

El desarrollo siempre fue interesante. Racing nunca se refugió en el fondo, porque no es su estilo y porque un resultado positivo lo mantendría en la primera ubicación. Sporting Cristal estaba motivado. Primero, por el triunfo logrado en Avellaneda, y segundo, porque la suma de a tres se presentaba como una alternativa extraordinaria, para quedar como líder.

No hubo especulación: los dos equipos, cada uno con su estilo (más pensante el Cristal, más vertiginoso Racing), buscaron la victoria, un espectáculo digno de esta competición. El tiempo de la precaución tal vez llegue en los hipotéticos octavos de final, cuando el fútbol se convierte, de a ratos, en un tablero gigantesco de ajedrez.

El juego, de pronto, tuvo una transformación mayúscula con el ingreso de Discoteca Núñez, que ingresó por Bou para martillar, con habilidad y picardía, a la última línea local. Y así fue: una salida en falso de Revoredo derivó en el penal contra el delantero uruguayo. Milito, frío y cerebral, abrió el marcador con un disparo preciso.

Lo que siguió resultó la exacta medida entre la desesperación de los peruanos y la confianza de los argentinos. La pelota voló de un arco hacia otro: la zona media fue apenas un tránsito veloz. En ese juego de opuestos, Racing tuvo otra ocasión influyente, pero Milito la terminó con un remate desviado, luego de un enganche ejemplar.

Parecía que no había ni tiempo ni espacio para nada más. Ni Cristal tenía carácter suficiente para aspirar a la igualdad ni Racing mantenía el físico necesario para estirar la diferencia. Hasta que el equipo peruano se desordenó. Más de lo normal. Quedó partido al medio. La pelota voló de una punta hacia la otra, justo en donde andaba Videla. Tomó el balón y lo envió, con un zurdazo, por encima de Penny. Un golazo sorpresivo, para certificar la lógica victoria de Racing.

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