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El escándalo del partido Nueva Chicago vs. River del sábado último tuvo ayer un nuevo capítulo en la AFA, con dos actores principales. Uno, Carlos Ramacciotti, el DT del equipo de Mataderos, que declaró en el Tribunal de Disciplina. El otro, el árbitro Rafael Furchi, que fue parado.
Ramacciotti dividió su estrategia en dos partes. "Si Nueva Chicago desciende, la culpa será de (Rafael Furchi) y su asistente (Carlos Qualizza)", insistió el entrenador en el ataque al referí, aunque se disculpó nuevamente con Paulo Ferrari, el defensor de River que anotó el gol del empate de penal, por decirle: "No hagás cag..., que no salen vivos de acá".
Ferrari expresó ayer: "Creo que fue una desubicación. Me parece que están tratando de tapar sus errores echándole la culpa a los demás". Ramacciotti afirmó: "Me arrepiento de lo que dije, pero no de lo que hice". Junto al entrenador también declararon ante el Tribunal de Disciplina su hijo Marcos y Damián Basílico (ambos, ayudantes de campo), Ramón Fernández (utilero) y Cosme Pagano (médico).
Con respecto a Furchi, también declaró ante el Tribunal junto con sus asistentes, Qualizza y Ricardo Casas. El árbitro se reunió más de una hora con Abel Gnecco, director de la Escuela de Arbitros, y luego no fue incluido en el sorteo realizado ayer, porque no informó a ningún jugador de Chicago y demoró más de 20 minutos en permitir que se ejecutara el penal de River. "Aclaramos algunos puntos con la Escuela. Lo dicho en el informe es todo lo que tengo para decir", sostuvo escuetamente Furchi cuando se retiraba.



