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"Todos los jugadores argentinos se encuentran en excelente estado. Espero que lo de la altura no resulte más que un mito." Palabras como ésas podrían leerse y escucharse hoy y se repitieron cada vez que algún equipo de nuestro país viajó a La Paz para competir. Aquéllas, sin embargo, no son recientes: las pronunció Guillermo Stábile el 2 de octubre de 1957, cuatro días antes de que el equipo nacional, que él dirigía, jugara con Bolivia.
En eliminatorias mundialistas, ésa fue la primera experiencia en la nutrida bibliografía que en el transcurso de las décadas la selección fue elaborando sobre cómo prepararse para jugar en los 3650 metros de la capital boliviana. Stábile y los suyos eligieron uno de sus dos estantes: llegar a La Paz con bastante antelación para adaptarse. La estadía del plantel allí no fue tan prolongada como en ocasiones posteriores, pero los seis días previos se creyeron suficientes. El resultado hizo lo suyo por desmentirlo: la Argentina perdió 2 a 0 y algunas crónicas de aquel día dijeron que fue "notoria" la diferencia de rendimiento físico de uno y otro equipo. Así lo admitió Angel Labruna, que integró el grupo: "La altura es mucha ventaja".
Con José María Minella como DT, el seleccionado ya estaba clasificado para Inglaterra 66 cuando le tocó enfrentar a Bolivia como visitante. La preparación no fue improvisada; hubo exámenes físicos variados y un "tratamiento especial" para los jugadores. El 26 de agosto de 1965, tres días antes del encuentro, el equipo viajó a Lima y allí esperó hasta la víspera del partido con los bolivianos, día en que finalmente se movió a La Paz. El operativo tuvo éxito: se logró la primera victoria allí, por 2-1 con goles de Artime.
Quince días de aclimatación en La Paz eligió la selección que jugó en las eliminatorias para México 70. Así lo prefirió el técnico, Adolfo Pedernera. La misión terminó mal. La derrota por 3-1 se decoró con serios incidentes sobre el final, a partir de un codazo de Pachamé.
El capítulo siguiente se hizo un lugar pintoresco en la historia de la selección. En el camino a Alemania 74, Enrique Omar Sívori, el técnico, trazó un plan innovador. Trabajó con su equipo titular en Buenos Aires y para el partido en la altura envió a su ayudante Miguel Ignomiriello a Tilcara para que aclimatara a un grupo de jugadores jóvenes. Entre ellos estaban Trobbiani, Poy, Fornari, Bochini y Kempes. Las disidencias entre ambos DT sobre la formación fueron tales que hasta último momento no se sabía quiénes jugarían. Así y todo, ese equipo, la famosa "selección fantasma", ganó 1-0, con gol de Fornari.
Tal vez inspirado en aquella experiencia, Daniel Passarella instaló a su selección durante 21 días en la Puna jujeña antes del choque por las eliminatorias para Francia 98. No sirvió de mucho: la Argentina, con una tarea flojísima, perdió 2-1 (el único gol, de Gorosito, de penal) en el día oscuro del famoso corte en la cara de Cruz tras una riña en la cancha.
Ya los calendarios empezaban a hacer imposible una preparación prolongada. Marcelo Bielsa encabezó la delegación que llegó al estadio Hernando Siles directamente desde el aeropuerto de La Paz, previo paso por Santa Cruz de la Sierra. Mala o buena, esa estrategia desembocó en el vibrante 3-3 conseguido con los goles de Crespo (2) y Sorin sobre el final, tras ir en desventaja 3-1. En 2005, José Pekerman preparó una selección alternativa que también pasó por Santa Cruz y llegó a La Paz en el día del partido. Tenía otra razón: cuatro días más tarde había que jugar con Colombia, en el Monumental. Aquel equipo cortó 32 años sin victorias en el altiplano, con los goles de Figueroa y Galletti.

