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BARRANQUILLA, Colombia.- Pisadita por aquí, gambeta por allá... Juan Román Riquelme elude su futuro . Su postura es definida: sonrisa de mil dientes para sacarse una foto o firmar un autógrafo con cada colombiano que se le cruza, y no importa si tiene la camiseta de Junior. Cara de malo y vil para hablar de su posible transferencia a Barcelona, de España.
"De eso no hablo... Voy y juego al fútbol", le dice a Rafa, un hincha rojiblanco, de 32 años, que sólo mide 1,17 metro. Eso sí: ¡cómo juega el 10 xeneize! Por alguna razón el club catalán se comprometió a desembolsar US$ 26.000.000 -22.000.000 netos para las arcas de Boca- para tenerlo. Por algo los colombianos lo llaman "el nuevo Maradona".
Pisadita por aquí, gambeta por allá... El futbolista del barrio San Jorge, de Don Torcuato, no puede birlar la marca personal de sus fans. Los flashes de las cámaras de fotos lo acribillan a cada paso. Es un ídolo aquí. Casi o más que la figura local, El Chico Restrepo. Una clase de Dios venerado, con absoluta inmunidad a la hora en que los hinchas rojiblancos comienzan a descargar su artillería de insultos.
El frenesí por él es tan marcado que por las calles se venden remeras con su rostro, a un precio de 20.000 colombianos (10 dólares). No es todo: Benjamín Juárez, estudiante, de 21 años, eludió la seguridad del lujoso hotel El Prado y se tiró vestido a la pileta para abrazar a Riquelme, que trataba de vivir un rato de ocio con Marcelo Delgado. Carlos Bianchi, sentado junto a su esposa, Margarita, en una de las mesas que rodea a la piscina, no podía entender tanto fanatismo.
Pisadita por aquí, gambeta por allá... "¿Se cae tu pase?", le vuelven a preguntar. Al parecer, la montaña de billetes todavía no basta para seducirlo. Permanece inmutable, sin gestos de alegría, por más que el club que lo quiere contratar es uno de los más importantes del mundo. Sigue terco con su indecisión, porque Boca no le hizo un reajuste en su contrato -percibe US$ 160.800 netos de prima- y no le pagó un resarcimiento económico por la manera brillante que rindió en los campos de juego. Y los españoles se están cansando y creen que la entidad de la Ribera y el futbolista juegan a la cenicienta. Y no va más...
Es por eso que mañana Mauricio Macri saldrá del letargo de su licencia y se reuniría con Riquelme y su representante, Marcos Franchi, para definir el pase y evitar un papelón con Joan Gaspart, titular de Barcelona. Por más que la relación sea más dura y fría que un iceberg, todos creen que el titular xeneize es el único capaz de cerrar esta operación, que corre peligro de ser concretada.
Pisadita por aquí, gambeta por allá... Parece difícil que Riquelme deje pasar este tren tan fácil: si se va a Barcelona ganaría US$ 2.500.000 por año. Parece de locos que Boca se pierda tanto dinero. Pero ésta es la realidad. La relación entre el club y el jugador es pésima. Tanto es así que los dirigentes xeneizes se enteraron de que los representantes de Riquelme le propusieron a Barcelona aguantar hasta que el futbolista quedara libre, en junio de 2004, y lo compren por mucho menos dinero. A los catalanes no les gustó esta actitud ni su indiferencia . Y tampoco que el N° 10 pidiera cientos de pasajes libres para trasladar a sus familiares.
Pisadita por aquí, gambeta para allá... Así juega, vive y es Juan Román Riquelme.



