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ROSARIO (De un enviado especial).- Pasaron varios meses de aquella Copa Libertadores conseguida en 2007 con él como figura determinante. Entre la inactividad y los partidos con el seleccionado argentino, su sueño seguía intacto: volver para ponerse la camiseta de Boca. Disfrutó de un clásico ganado a River en Mar del Plata, pero el verdadero regreso fue ayer, por los puntos oficiales y ante Central. El Gigante de Arroyito estaba expectante, aunque vio poco de lo que Juan Román Riquelme es capaz de producir.
Apenas un destello le alcanzó al N° 10 para decir presente: un muy buen pase a Rodrigo Palacio a los 28 minutos del segundo tiempo que puso a Boca en ventaja. Sin embargo, no tuvo un buen partido. Estuvo impreciso, algo lento y sin cambio de ritmo para los finales de las jugadas. Incluso jugó libre, porque Leonardo Madelón, DT de Rosario Central, cumplió con su promesa y no le hizo marca personal. El que lo siguió más de cerca fue Leonardo Borzani, pero apenas eso. Hasta llamó la atención que no pateó los córneres, responsabilidad que estuvo en los pies de Morel Rodríguez (desde la izquierda) y Neri Cardozo (desde la derecha).
Riquelme tiene varios frentes para 2008: el torneo Clausura, la Copa Libertadores y la Recopa Sudamericana (primer semestre), el torneo Apertura y la Copa Sudamericana (en el segundo semestre) con Boca; las eliminatorias con el seleccionado mayor y los Juegos Olímpicos de Pekín con el Sub 23. Fue por eso que, luego de jugar los 90 minutos del amistoso con Guatemala en Los Angeles en la madrugada del jueves con el Sub 23, regresó a Boca 48 horas antes del choque de ayer ante Central junto con Jonatan Maidana, el otro futbolista xeneize convocado por Sergio Checho Batista.
Se lo vio algo cansado, estático y frente a Rosario Central tuvo discusiones con varios compañeros, como Alvaro González, Jonatan Maidana y Neri Cardozo. Encima, fue el único futbolista de Boca silbado por los simpatizantes canallas .
Kily González, autor del gol de Central, lo destacó: "Quizá Riquelme no tuvo con nosotros un nivel como el que viene demostrando últimamente, pero siempre es importante. Se vio que en la jugada del gol apareció libre una vez y le alcanzó para asistir a Palacio. Igual, Boca es uno de los mejores y Riquelme suele manejar los tiempos del equipo. Va a andar muy bien".
Riquelme es mucho más que el N° 10 de Boca. Es el líder del equipo y trata de ayudar a sus compañeros, de potenciar sus rendimientos. Ayer no pudo con Neri Cardozo o Alvaro González o Palermo, pero sí con Palacio en la jugada del gol. El es el primero en reconocer puertas adentro cuando no juega bien, pero hace tiempo que toma las riendas del equipo dentro y fuera del vestuario. Como cuando viajó a Japón para ser parte del plantel en el Mundial de Clubes. Pese a que no podía actuar porque no fue habilitado por la FIFA, viajó, se entrenó y compartió las concentraciones de Tokio y Yokohama con sus compañeros. Hasta arengó a sus compañeros antes de cada partido y estuvo con ellos luego de la dolorosa derrota ante Milan.
Por eso, Ischia no teme que la figura de Riquelme quede por encima de él, ya que el entrenador lo definió como un "líder positivo", alguien que le da gusto dirigir y un "jugador exquisito, distinto".
Ayer no pudo desplegar todo su potencial ante Central, pero nadie mejor que él sabe que es sólo el comienzo.
235 días pasaron de la última vez que Riquelme se había puesto oficialmente la camiseta de Boca: fue el 20 de junio de 2007, en la final de la Copa Libertadores ante Gremio, en Brasil.
Boca terminó jugando el partido con tres enganches: Juan Román Riquelme, Christian Chávez y Jesús Dátolo. Ischia lo hizo con Boca ganando 1-0 y será un recurso que el DT tendrá en cuenta. Lo curioso fue que la última modificación fue a los 38 del ST y el empate de Central llegó un minuto después.
Le dio una muy buena asistencia a Palacio, pero apareció discontinuo y lejos del nivel que él puede mostrar.
El paraguayo fue el mejor en una defensa xeneize con varios puntos flojos. Se las arregló para controlar a los delanteros Arzuaga y Vizcarra. También estuvo rápido en los cruces sobre los laterales.
Controló bien a Palermo en el juego aéreo y achicó con seguridad los espacios de Palacio cuando se corrió hacia los laterales. Una particularidad es que debió marcar al N° 9 en dos partidos seguidos: ayer y en la última fecha del Apertura 2007 con Lanús, el día de la vuelta olímpica granate.
Tuvo mala suerte en su primer partido como titular: apenas jugó 14 minutos porque debió irse, lesionado, con una molestia en la pierna derecha. Hasta ese momento se había desempeñado bien como lateral derecho. Fue reemplazado por Abel Espinosa.
La de ayer fue la tercera igualdad consecutiva entre xeneizes y canallas: las anteriores fueron en el Apertura 2007 (0-0) y Clausura 2007 (1-1).
Si bien anotó de cabeza ante Milan, en Japón, en diciembre de 2007, el último gol de Rodrigo Palacio (foto) por torneos locales había sido en la goleada ante Vélez (4-0) por la 16a. fecha del Apertura 07. También fue el goleador de Boca en el 1 a 1 ante Central, en la Bombonera, por el Clausura 07.
Jonatan Maidana vivió sensaciones distintas en la última semana. Anotó un golazo con el seleccionado Sub 23 ante Guatemala, pero ayer tuvo un flojo desempeño como lateral derecho.
