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BARCELONA (Especial).- Volvía Louis van Gaal al Camp Nou, el técnico que en su anterior gestión (1997/2000) le dio dos títulos de Liga al Barcelona, pese a lo cual no tiene un lugar reservado en el corazón de la afición catalana. En materia de sentimientos y simpatías, los 67.000 espectadores que asistieron ayer al primer partido oficial de la temporada estuvieron pendientes de su nueva debilidad: Juan Román Riquelme, el refuerzo que llegó más por la presión de la gente que por pedido del técnico, que en un primer momento había pensado en cederlo en préstamo a otro club.
"En el Barca debe cambiar el chip, adaptarse a la banda izquierda, trabajar y robar pelotas", había sido la justificación del entrenador para no incluir a Riquelme y colocar a Luis Enrique entre los titulares que enfrentaron a Legia Varsovia, en el partido de ida de la última rueda clasificatoria para la Liga de Campeones. El público nunca se dejó convencer por el estilo rígido y el estricto sistema táctico del DT que no pudo clasificar a Holanda para el último Mundial.
Ya el lunes último, en la página oficial de Internet del Barcelona, había quedado un veredicto contundente: de 3000 votos recibidos, el 73 por ciento opinó que Riquelme era la contratación que más expectativas despertaba y que estaba de acuerdo con que llevara el N° 10 que dejó Rivaldo.
Ayer, cuando Barcelona vencía 1 a 0 (tiro libre de Frank de Boer) al limitado equipo polaco y Román seguía en el banco con el segundo tiempo ya en marcha, desde las tribunas empezó a bajar un clamor pidiendo la entrada del nuevo niño mimado, privilegio que comparte con Javier Saviola.
Van Gaal cedió en su pragmatismo: a los 13 minutos, una ovación saludó el ingreso de Riquelme, en reemplazo de Luis Enrique. Se acomodó en el espacio que Van Gaal le delimita sobre la izquierda, sin ser un extremo; tocó de primera y se fue soltando de a poco, hasta que a los 22 minutos de su debut oficial desplegó su clase con un golazo desde afuera del área; un derechazo rasante que rebotó en un poste y se metió pese a la estirada del arquero.
Su festejo también fue auténtico; hizo el gesto del Topo Gigio, que en la Argentina adoptó por primera vez en abril de 2001, como símbolo de reclamo a Mauricio Macri por las diferencias económicas que mantenía para renovar el contrato. Si bien luego lo incorporó como una celebración habitual, no cuesta imaginar que ahora el Topo Gigio pudo tener como destinatario a Van Gaal, que en la conferencia de prensa dejó un elogio ("hizo un gol maravilloso") y una opinión sugestiva: "Todos disfrutaremos mucho de él en el futuro". Entrelíneas se podría leer que Riquelme no es indispensable para este momento. Por eso, el público trata de disfrutarlo al máximo, como cuando en el último minuto le dio una asistencia a Kluivert, que definió con un remate débil. El tercer gol lo marcó el holandés Cocu.
Esta vez, Saviola, que actuó el partido completo, ocupó un plano más secundario. Tuvo un par de ocasiones que no pudo resolver. En cambio, Roberto Bonano ni siquiera fue citado, una exclusión que hay que relacionarla con los cuatro goles que recibió en un amistoso ante Ajax y con unas declaraciones suyas que causaron malestar entre los dirigentes, en las que criticaba al ex técnico Carles Rexach.
Para acentuar el romance con la gente, Riquelme está afilado para el arco. En un amistoso frente a Parma ya había señalado dos tantos. El desquite con los polacos se disputará el 27 del actual, cinco días antes del comienzo de la Liga de España. Mientras, Riquelme acelera su adaptación con su calidad reconocida y goles espectaculares. La gente lo adora y quiere verlo en continuado, en la cancha, y no cerca de Van Gaal, que lo retiene a su lado en el banco.
Preocupante actuación tuvo Manchester en su intento de ingresar en el cuadro grande de la Liga de Campeones. En el encuentro de ida de la última rueda clasificatoria, con Sebastián Verón entre los titulares, el conjunto inglés cayó 1 a 0 en Hungría ante el desconocido Zalaegerszegi, club de donde proviene Robert Waltner, el refuerzo que llegó a Boca esta temporada.
Milan, con gol de Filippo Inzaghi, venció 1 a 0 a Slovan Liberec (República Checa). En Portugal, Sporting (con Quiroga) empató 0-0 ante Inter de Cúper (Zanetti, titular; Almeyda, en el segundo tiempo). Otros partidos: Partizan Belgrado 0-Bayern Munich 3 y Celtic 3-Basilea 1. Los desquites se jugarán el 27 y 28 del actual.



