A River no le sobró nada, pero le ganó 1 a 0 a Banfield y mantiene su ventaja en la cima de la Superliga

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River Plate

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Banfield

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Juan Patricio Balbi Vignolo
(0)
16 de febrero de 2020  • 21:38

Lluvia bendita. Lluvia aliviadora. Lluvia reconfortante. El pitazo final fue un desahogo absoluto en el Monumental. Un grito colectivo estremecedor que mezcló alegría, efusión y deseo. River se sacó de encima un difícil partido ante un Banfield que llegaba con siete partidos invicto y sin recibir goles en condición de visitante. Así, el equipo de Marcelo Gallardo volvió a romper una racha que se presentaba adversa en la previa, sumó su quinto triunfo consecutivo, recuperó la confianza en condición de local y mantiene el liderazgo en soledad en la Superliga. Pero la tarde noche fue tan redonda como sufrida.

River había hecho todos los méritos para conseguir los ansiados tres puntos ante Banfield, pero su falta de efectividad tras el gol inicial de Matías Suárez y la sensacional tarea del arquero Iván Arboleda le impidieron conseguir una ventaja tranquilizadora. Y el partido estuvo muy cerca de tener un giro digno de una película hollywoodense.

Cuando quedaban cuatro minutos, Daniel Osvaldo , quien regresó al fútbol profesional después de su retiro en mayo de 2016, dejó parado con un movimiento al riguroso Robert Rojas y pinchó la pelota por encima de Franco Armani. Lo que era un 1-1 agónico e increíble, terminó en el lamento del delantero, que vistió la camiseta número 12, cuando vio que su disparo se fue apenas por encima del travesaño en medio de una silbatina generalizada. Hasta eso le sale bien a River en medio de un presente que le sigue sonriendo.

Aunque estuvo lejos de mostrar su mejor versión, la diferencia entre el equipo de Gallardo y el de Julio César Falcioni fue muy notoria. La posesión se repartió (57,6% a 42,4%), pero hubo una marcada superioridad en la producción ofensiva del puntero de la Superliga ante un rival que merodea la mitad de la tabla: hubo 17 remates (nueve al arco) del Millonario sobre 9 del Taladro, que en ninguno de ellos acertó al arco.

El golazo de Suárez

Pero la falta de efectividad volvió a decir presente en Núñez. En la primera mitad, Rafael Borré falló el cuarto penal seguido en el torneo (River logró sólo tres de los ocho que tuvo) y en el segundo tiempo hubo siete claras situaciones de gol que agigantaron la figura de Arboleda y mantuvieron el resultado en vilo hasta el último minuto de juego.

Sin exponer todas sus virtudes futbolísticas, River superó las condiciones iniciales que impuso Banfield con su cerrojo. Y luego supo cómo aprovechar los espacios que comenzaron a aparecer cuando el partido se rompió a los 16 minutos con el gol de Suárez, tras una gran jugada de Gonzalo Montiel, quien jugó uno de sus mejores partidos con la camiseta millonaria.

Enfrente, el Taladro salió a jugar con un sólido 4-1-4-1 con el que le tapó la salida a River a partir del único delantero, Junior Arias, presionando a Enzo Pérez sobre el eje, se sostuvo en la gran categoría de Jesús Dátolo para distribuir y manejar los tiempos del equipo y generó cierto peligro a partir de contragolpes a pura velocidad.

El penal que malogró Borré

Pero el rápido gol de Suárez fue un baldazo de agua fría para el conjunto de Falcioni, que no había recibido goles en sus últimos siete juegos fuera de casa: frente a Defensa y Justicia (0-0), Godoy Cruz (2-0), Newell’s (0-0), Racing (0-0), Lanús (1-0), Independiente (1-0) y Colón (1-0). Con el plan inicial roto, a Banfield le costó recuperarse del mazazo y con el correr de los minutos se sostuvo únicamente en la sensacional tarea de Arboleda, ante distintas deficiencias defensivas que quedaron muy expuestas.

El arquero colombiano le sacó dos remates a Borré, dos a Suárez, uno a Pratto y uno a Scocco, y además contó con una cuota de fortuna importante: Borré estrelló su penal –marcado por una clara mano de Lollo– en el travesaño y luego el palo le negó el 2-0 en el complemento, mientras que Scocco también desperdició otra clara ocasión abajo del arco.

Terrible patada de Suárez a Maldonado

Así, los minutos finales se vivieron a pura tensión y nerviosismo. Banfield comenzó a tener más protagonismo a puro entusiasmo con los ingresos de Agustín Urzi y Daniel Osvaldo, y River no supo cómo ponerle paños fríos a un intenso encuentro que se vivió como una final. Es más, terminó entrando por momentos dentro del barullo que más le favorecía a su rival para intentar el empate sobre el final.

Sin poder definir la historia, los últimos minutos fueron millonarios: bajo una intensa lluvia que le dio un marco épico, el público sacó al equipo del trance con su aliento y empujó a pura energía para sostenerlo en un momento crucial. "Para ser campeón, hoy hay que ganar", explotó el Monumental cuando le quedaban segundos al partido. Y el equipo volvió a cumplir con su misión.

Festejó River. Se sacó un peso de encima al ganar un partido clave. Restan únicamente tres fechas para la definición del torneo, después de un soñado inicio de 2020 con cinco éxitos en fila. Estudiantes, Defensa y Justicia y Atlético Tucumán serán los rivales que tendrá que sortear para poder quedarse con la corona. Tres finales en la búsqueda del ansiado trofeo que falta en el amplio palmarés de un ciclo histórico que quiere seguir escribiendo capítulos

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