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River está en proceso de evolución. Es un equipo que se muestra más seguro, más firme, más serio con respecto a las últimas imágenes que dejó en un delicado 2025. Pero los dos partidos amistosos y las tres primeras fechas del Torneo Apertura 2026 han expuesto que todavía no logra ser incisivo y potente en materia ofensiva. Controla, domina y sostiene su búsqueda, pero carece de precisión y profundidad. Y ahora, sumado a los 124 días de la sequía que arrastran los tres delanteros principales, se sumó un nuevo inconveniente que trastoca los planes de Marcelo Gallardo en el inicio de la temporada: Sebastián Driussi sufrió un desgarro grado uno en el isquiotibial izquierdo y tendrá unas tres semanas sin actividad oficial.
Driussi es la gran apuesta de la temporada del entrenador y por eso su ausencia pesa y potencia los interrogantes. Porque ante las dificultades para conseguir un atacante central convincente en el mercado, lo preparó durante la pretemporada para ser el centrodelantero del equipo, le dio la camiseta número 9 y apostó por su titularidad en estos primeros tres duelos oficiales. No pudo convertir, en una mala racha que ya lleva 13 partidos desde agosto, pero su nivel y su rol en el equipo estaba en alza. Y nuevamente una lesión le corta el camino, reviviendo los viejos problemas que dejó una primera temporada inconsistente.

“No es que no queremos traer un delantero… Es que no hay en el mercado para nuestro funcionamiento. Es facilista decir que River necesita un número 9. Pero no es fácil buscar un jugador de esas características al que le digas: tomá, jugá. Seguimos en el mercado evaluando posibilidades, pero es difícil encontrar jugadores para River. Y así y todo, cuando son probados, tienen que ponerse la camiseta. Yo entiendo la cosa de ‘hay que traer, hay que traer’. Pero no es traer por traer. Por eso intento ser cauto y ver evoluciones en los chicos para tener recambio con frescura. Tengo plantel para este semestre”, dijo Gallardo el domingo en Rosario, antes de conocer la lesión de Driussi.
A comienzos de enero de 2025, River desembolsó 10 millones de dólares para comprarle a Austin el pase del nacido en San Justo. Y pese a que su año estuvo marcado por las lesiones, fue el goleador del plantel: 10 tantos y 2 asistencias en 36 partidos, con 2115 minutos y un promedio de 60’ por juego. En total, se perdió el 33% de los encuentros, ya que en 18 de 54 no pudo decir presente. En el primer semestre sufrió un desgarro en el isquiotibial izquierdo a comienzos de marzo, en la Supercopa Internacional frente a Talleres; luego padeció un esguince severo del ligamento lateral interno del tobillo izquierdo en el primer duelo del Mundial de Clubes frente a Urawa Red Diamonds, justo cuando anotaba para estirar su buena racha de siete goles en diez encuentros.
Lo curioso es que había comenzado su regreso al club con el pie izquierdo, acumulando más de 600 minutos sin festejar en sus primeros 13 encuentros. Luego, al regresar en agosto, anotó tres goles en siete partidos. Pero en septiembre, ante Palmeiras, en el Monumental, volvió a tener un desgarro en el bíceps femoral izquierdo. Más tarde, en octubre, en Copa Argentina frente a Independiente Rivadavia, su físico volvió a jugarle una mala pasada con una distensión, nuevamente en el bíceps femoral izquierdo. Y su último gol terminó siendo contra Libertad el 21/8 en la vuelta de los octavos de final de la Copa Libertadores.
El caso de Driussi no es aislado. Su situación se ata a un síntoma general de los atacantes del equipo. Porque más allá del gol del extremo Ian Subiabre contra Racing del 24 de noviembre, en la caída 3-2 por los octavos de final del Torneo Clausura 2025, ya son 124 días sin gritos para los tres atacantes en los que recae el peso ofensivo del equipo: el último fue de Maxi Salas el 2 de octubre, en el 1-0 a Racing por los cuartos de final de la Copa Argentina en Rosario. Para el zurdo de 28 años son 10 encuentros en fila sin festejar, mientras que Facundo Colidio tiene la sequía más extensa: lleva 21 partidos. Su último grito fue el 19 de julio frente a Instituto (4-0), en Córdoba, por la segunda fecha del pasado Clausura.
De acuerdo con los números de estas tres primeras fechas, Driussi sumó 211 minutos y remató siete veces (dos a puerta); Colidio jugó 206′ y disparó en dos ocasiones (uno a puerta); mientras que Salas tiene únicamente 74′ con tres ingresos en los que generó tres remates (uno a puerta). “Nosotros no solemos jugar con un número 9 de referencia. Entramos y salimos. Es el sistema que tenemos para jugar. Muy pocas veces, salvo casos puntuales, lo hemos hecho en mi gestión. Siempre ha sido con jugadores que se mueven y no dan referencia. El año pasado Driussi no hacía goles y empezó a hacerlos… ellos tienen gol. Ahora se va a hablar que no hacen goles. Lo típico. Pero con el funcionamiento van a convertir. Yo estoy tranquilo porque veo evolución en el juego”, agregó el Muñeco, intentando ponerle paños fríos a una situación que genera la primera alarma de la temporada.
Todo indica que el mercado de pases de River está atado únicamente a una oportunidad irresistible, sin acelerar por un centrodelantero en una decisión que fue tomada en diciembre. Gallardo apostó por dos volantes centrales, un lateral izquierdo y un volante ofensivo para completar un plantel renovado con jóvenes de las divisiones inferiores. En ese contexto, y tras la lesión de Driussi, el sábado frente a Tigre en el Monumental habrá un nuevo examen para Salas y Colidio.




