Saviola y Lucho González volvieron a jugar en River, que sólo empató 0-0 ante Tigre

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En Victoria, no hubo y los millonarios no pudieron alcanzar a San Lorenzo en la punta; el sábado juega ante Temperley y el martes, la semifinal de ida de la Copa Libertadores ante Guaraní
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9 de julio de 2015  • 11:02

Fuente: LA NACION - Crédito: Daniel Jayo

Nada cuesta reconocerlos. Son ellos. Allí están: nostálgicos y competitivos como siempre. Entran cada uno en un tiempo, arropados otra vez por la camiseta de River. El primero es Lucho González , a quien la molestia de Pisculichi le abrió el camino. Detrás queda el Conejo Saviola , por quien Gallardo apostó en busca de un cambio ofensivo frente al perseverante Tigre. Hacía mucho que no se los veía. De ellos fue el protagonismo en una noche en la que el 0-0 privó a los millonarios de alcanzar la cima del torneo local . Ahora, dos puntos los separan de San Lorenzo.

El último encuentro de Luis González en River había sido el 3 de julio de 2005, en la victoria ante Huracán, de Tres Arroyos, por 1-0. Saviola estuvo más tiempo afuera: no se ponía la banda roja desde el 5 de junio de 2001, en el 2-3 ante Huracán. Ambos, con diferentes resultados, mostraron los rasgos distintivos de su juego.

Para entender el otro contexto habrá que saber que River pondrá todo en un tubo de ensayo hasta que lleguen las semifinales de la Copa Libertadores frente a Guaraní, cuyo primer partido será el martes próximo, en el Monumental. No es que menosprecie los partidos por el campeonato local ni que no lo haya inquietado la rápida eliminación en la Copa Argentina, pero el verdadero desvelo está más allá de la frontera. Y, así, en plena preparación, se encontró con Tigre, moldeado por Gustavo Alfaro como siempre: listo para complicarle la vida a cualquiera y, si es poderoso, mucho mejor.

Fuente: LA NACION - Crédito: Daniel Jayo

Gallardo sacó conclusiones para lo que vendrá en un partido que había quedado pendiente por la muerte del futbolista Cristian Gómez, de Atlético Paraná, el 24 de mayo pasado. La primera fue una inquietud: la lesión de Pisculichi. La segunda tuvo un signo positivo: el debut de Lucho González, que desplegó técnica y un buen panorama, y que también se perdió un gol increíble en la segunda parte. Se nota la calidad de siempre, pese a que la mejor forma física llegará con el transcurrir de los partidos.

La tercera: sin Teo Gutiérrez costó encontrar una referencia ofensiva, pese a los intentos de Mora. El uruguayo quedó demasiado solo porque Pity Martínez y Driussi pocas veces llegaron a conectarse. La propuesta ofensiva mejoró en el segundo tiempo, cuando los millonarios fueron más profundos. Carlos Sánchez, solo y adentro del área, falló frente a García . Saviola entró por Driussi y jugó 25 minutos. El atacante estuvo movedizo, pero no entró tanto en juego como hubiera querido. También había ingresado Cavenaghi (por Mora ), pero casi ni se encontraron en el área.

A favor de River habrá que decir que Tigre fue un conjunto dinámico y pegajoso que no sólo se limitó a bloquearle el camino. Se animó cuando pudo y así Garate -tapó Barovero - y Luna -salvó Álvarez Balanta - estuvieron cerca de la apertura. También Barovero debió esforzarse ante Galmarini en un veloz contraataque y, más tarde, otra vez Menossi definió desviado en un inmejorable mano a mano.

La gran alegría de la noche fueron las vueltas de Lucho González y de Saviola. Porque River se pone a punto en plena competencia.

ph/fc

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