Roberto Saporiti: "Sigo en el fútbol para demorar un poco la muerte"

El DT, que mañana cumplirá 77 años, renueva su pasión por el balón en la UAI Urquiza, un humilde club de la Primera B; "el desafío de la vida es seguir aprendiendo", asegura
Roberto Saporiti de 76 anos es tecnico de la UAI Urquiza en un partido contra Deportivo Riestra.
Roberto Saporiti de 76 anos es tecnico de la UAI Urquiza en un partido contra Deportivo Riestra. Fuente: LA NACION - Crédito: Hernán Zenteno
El DT, que mañana cumplirá 77 años, renueva su pasión por el balón en la UAI Urquiza, un humilde club de la Primera B; "el desafío de la vida es seguir aprendiendo", asegura
Ariel Ruya
(0)
14 de abril de 2016  • 23:59

Roberto Saporiti de 76 anos es tecnico de la UAI Urquiza en un partido contra Deportivo Riestra.
Roberto Saporiti de 76 anos es tecnico de la UAI Urquiza en un partido contra Deportivo Riestra. Fuente: LA NACION - Crédito: Hernán Zenteno

Una fotografía perfecta. Arboleda, barro, caballos y verde en todos los rincones: el predio Rancho Taxco, en Tristán Suárez, representa la frescura natural del campo. UAI Urquiza, un entusiasta equipo de la Primera B, se entrena entre otras canchas que respiran deporte: rugby, hockey, handball. Los jóvenes aprenden viejas tácticas y renovados conceptos de una voz experimentada, académica. Roberto Marcos Saporiti les enseña a jugar. En el fútbol y en la vida. "Lo mío es una mezcla de pasión, de locura y también, de docencia y aprendizaje. Yo sigo aprendiendo todos los días, eso es un elemento muy valioso en la última etapa de la vida. Leo mucho, siempre lo hago. Y una vez me quedó una frase que es de cabecera. ?El hombre sin desafíos se va muriendo de a poco'. Este es un desafío muy importante para mí y para la institución. Sigo en el fútbol para demorar un poco la muerte. El fútbol no es de viejos ni de jóvenes, es para todos, como la vida", reflexiona el conductor, lúcido y vigente. Cumplirá mañana 77 años, siempre rodeado de balones, el oxígeno de sus venas.

"Todo esto me hace revivir, me renueva la energía. Estar en contacto con la juventud, manejar otro idioma, aunque manteniendo la esencia, lo que yo creo. A través de eso, me veo muy bien. Me levanto con ganas, con una fuerza increíble. Viajo de casa, que es en Martínez, hasta acá, todos los días, casi dos horas... El objetivo número uno es mantener al equipo en la categoría", cuenta el hombre, sentado bajo un árbol, un escondite ideal para la charla distendida.

Roberto descansa poco, se levanta todos los días a las 6.15. Una ducha fugaz y a las 7 sale para la cancha. Un rato antes, desayuna con Liliana, un amor de cincuenta años. "Ella me dice que me cambió la cara, que estoy más juvenil... Me siento vivo, con ganas", se apasiona, prólogo de una travesía futbolera, nostálgica y vigente.

-¿Entendés a los que a tu edad juegan a las cartas en la plaza o se quedan en casa viendo la vida pasar?

-Los entiendo, pero yo les diría que la vida se trata de encontrar nuevos desafíos. No hay que quedarse viendo la televisión, hay que estar en la sociedad, hay que participar. Hay que darle fuerza, por ejemplo, a crear un verdadero ministerio de deportes y que se ocupen desde ese lugar de la tercera edad y de la juventud. El resto, se defiende solo. El deporte es fundamental.

-¿Cómo estás de salud?

-Muy bien. El Flaco Menotti y el Coco Basile me dicen que lo único que me falta es que quiera jugar de nuevo... (se ríe). Mirá, cuatro veces a la semana me muevo durante una hora, hora y media. Corro por San Isidro, ando en bicicleta, un poco de musculación, todo controlado.

-¿El deporte genera energía, le da otro impulso a los días?

-Exacto. El otro día, en la charla con los jugadores, les hablaba de dónde estamos y hacia dónde vamos. Les contaba que yo me animé a esto porque creo que se puede salir, hay que creer. Me siento igual que cuando estuve en Talleres, Argentinos, Boca, San Lorenzo, en México, en Colombia... Estoy con las mismas ganas que cuando estuve en la selección con el Flaco Menotti. Yo me ocupaba del calendario internacional, con Rodolfo Kralj, ahí empezó todo. Se mantiene la pasión. El aprendizaje es el mismo a esos ocho años que estuve al lado del Flaco, que fue mi maestro.

-¿Y por qué elegiste la UAI Urquiza?

-Entrenar acá es un placer: tengo todo lo que necesito. Es raro verme en la tercera división del fútbol argentino, pero la UAI Urquiza tiene un proyecto en serio, en siete años cambió nada más que tres técnicos y esos hombres se fueron porque así lo quisieron. Yo hacía casi seis meses que coordinaba las divisiones menores, veía los partidos; miraba, estudiaba, hasta que me llamaron por la salida de Germán Portanova.... Quiero seguir siendo útil.

-¿Afecta en algo la diferencia generacional? ¿Los jóvenes te escuchan?

-El mundo cambió en todo sentido. No sé si el ser humano está preparado para todo lo que cambió; es increíble. Es una moda que haya entrenadores de 40 años en primera, pero yo me pregunto: ¿a los que no les va bien, se les acaba la carrera? No. Todos aprendemos todo el tiempo. En Europa hay entrenadores grandes. De joven, cuando estuve con los juveniles, trabajaba con Ernesto Ducchini, que en esa época tenía casi 70 años. Hay que aprovechar la experiencia. Fijate España: su mejor etapa empezó con Aragonés, una persona mayor. Dejó un mensaje, que después fue captado por el mundo.

-¿No se valora la experiencia en nuestro medio?

-Nunca. Acá tuvimos dos campeones del mundo, con dos miradas opuestas: Menotti y Bilardo. No me meto en la disputa, pero Bilardo tuvo siete, ocho años en las selecciones nacionales..., ¿no será el tiempo de Menotti? Alguien lo tiene que escuchar, hay que aprovecharlo. Es la voz de la experiencia.

-¿Crees que a Menotti lo dejaron a un costado?

-No sé, pero está afuera. Si yo fuera el futuro presidente de la AFA, lo convoco. A Bielsa, a Basile, a Griguol (aunque está un poco apartado), no hay que dejar de escucharlos. El futuro está basado en los jóvenes, pero la experiencia debe respaldar ese camino. Mi cuerpo técnico tiene un promedio de 35 años. Hace falta sapiencia y energía.

Si no patea pelotas sobre el césped, lee historias sobre el diván. Vargas Llosa, Borges, hasta Ardizzone, si se inclina por el balón. De joven, cuando anduvo por Europa, -Portugal, Francia y Bélgica- en un principio se sintió como "un analfabeto". Allí, se hizo hombre y se recibió de entrenador. En ese tiempo, descubrió a Ajax: iba a ver los entrenamientos de esa revolución con una libreta y un bolígrafo. Anotaba todo. Curioso, también recorría los museos. Y ahora, para gambetear la incertidumbre existencial tan nuestra, ahorra y se arriesga en emprendimientos en la construcción. "Pero siempre fui austero. Todo para mis dos hijas y mis nietos", advierte, amable.

-Este desafío no pasa por lo económico, evidentemente.

-Gracias a Dios, no. Lo que me queda de vida, no necesito nada. Esto es por pasión, lo saben todos acá, hasta el rector de la Universidad. Pasión pura. En las charlas con los jugadores -que son cortas, porque si no, se cansan rápido-, les digo que hay que cuidar el prestigio. Y nadie mejor que cada uno de ellos para cuidarlo. Eso se enseña. Para cuidarme a mí, tengo que protegerlos a ellos. Es parte de la docencia.

-¿Vas a dirigir hasta el último día?

-El jugador no muere nunca: yo sigo pensando como un futbolista. Si sigo metido en el fútbol, no voy a morir nunca.

Sonríe Saporiti, con la energía de un pibe, rodeado de naturaleza, deporte y porvenir. "El desafío de la vida es seguir aprendiendo", asume. Y en eso anda, todos los días.

Roberto Saporiti de 76 anos es tecnico de la UAI Urquiza en un partido contra Deportivo Riestra.
Roberto Saporiti de 76 anos es tecnico de la UAI Urquiza en un partido contra Deportivo Riestra. Fuente: LA NACION - Crédito: Hernán Zenteno

Por: Ariel Ruya
ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Deportes

ENVÍA TU COMENTARIO

Ver legales

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.