

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.

Muchos le dicen aún "El Pibe". Quizá porque llegó hace poco a Boca; tal vez porque tiene cara, y carácter, de chico. Acaso por cariño. Pero Rodrigo Sebastián Palacio es ya un adulto, y no le quedan vestigios físicos de adolescente más que esa coleta que le cuelga de la nuca. Incluso, asoma cierta tonsura entre su corto cabello. Su documento, cuenta mediante, informa desde ayer que el muchacho tiene 24 años. O sea que de pibe viene quedándole el apodo, nomás.
En realidad, conserva también la frescura en el juego. Ese entusiasmo que nace de las ganas en la cabeza y de la energía en el cuerpo. Esa virtud que lo llevó a ser premiado ayer con los aplausos nutridos de una hinchada que casi lo entroniza, porque además de que juega bien y hace goles, pone voluntad para correr, defender la pelota cuando la posee y recobrarla cuando es propiedad de la defensa ajena.
Es lo que hizo en el cómodo 3-0 a Lanús. Supo resistir al recibir atosigado la pelota; supo arrancar con esos piques siempre entusiasmantes; supo ir a correr al lejano Bossio cuando éste estaba obligado a jugar con los pies, forzando, aunque fuera indirectamente, la recuperación de la esfera. Y la gente se lo reconoció, acicateada, por supuesto, por el estimulante triunfo parcial.
Su protagonismo creció con el de Boca en la cancha, y se hizo sobresaliente en el segundo tiempo. Definió muy bien frente a Chiquito, cruzadamente al palo derecho del arco granate, pero se le cobró fuera de juego. Más tarde, cuando parecía otra vez adelantado, miró al asistente Abraham Serrano, con su visto bueno corrió por el centro de la cancha y, ante la salida del arquero, disparó a sus piernas. Al rato, tuvo desquite: en idéntica situación, remató al pecho de Bossio.
Facilidades de la retaguardia visitante por medio, Palacio contó con una tercera oportunidad. Era la vencida o no había dos sin tres. Y fue la vencida, nomás: ya resignada a mirarlo la zaga de Lanús, Rodrigo encaró al guardameta de casi dos metros, lo eludió por la derecha y quebró su resistencia con velocidad, hasta definir con el arco al sesgo pero libre. Gol, 3-0. Por fin: Rodrigo liberó su contrariedad con un puntapié a un cartel de publicidad. Extraño festejo, justo cuando celebraba otro aniversario de su nacimiento. Pero festejo al fin...
"¡Que los cumplas/Palacio/que los cumplas/feliz!", le cantó La Bombonera. "¡Para Palacio, la selección!", bramó en seguida con destino a José Pekerman, apenas antes de batir palmas a rabiar cuando el bahiense dejó el campo para que ingresara Barros Schelotto.
"Más allá de ser un gran jugador, Rodrigo es una gran persona. Merecía hacer el gol; le viene bien para festejar su cumpleaños", lo elogió Daniel Cata Díaz. Palacio estuvo casi en el nivel de su amigo Gago, la figura. Y agradeció, brazo en alto, el afecto de La 12, que lo venera a menos de un año de su debut oficial en Boca (3-1 a Olimpo; faltan hoy tres semanas). En medio hubo 24 goles en 55 actuaciones. Palacio cumple con Boca. Y cumple feliz.
A causa de los incidentes producidos ante Independiente, en la segunda fecha, Instituto recibiría a Boca en el estadio mundialista Ciudad de Córdoba, el domingo próximo. Con vistas a ese encuentro, el plantel xeneize volverá a las prácticas esta tarde, en Casa Amarilla.
El posible alejamiento de Carlos Bianchi de la dirección técnica repercutió con fuerza en los pasillos de la Bombonera. El presidente del club, Mauricio Macri, opinó: "No lo creo, pero Boca siempre será su casa. Yo no lo tomo como algo definitivo, el no dijo nada".
Fue la primera vez en sus cuatro partidos en la primera de Boca que a Ezequiel Medrán no le convirtieron goles. Había jugado en la victoria 4-1 ante Inter, de Porto Alegre, y en las derrotas ante Colón (0-1) y Arsenal (1-4). "Me voy conforme, me sentí bien", dijo anoche el arquero.
Además de Rodrigo Palacio, ayer cumplieron años el máximo goleador del club, Francisco "Pancho" Varallo (96), y Carlos Tevez (22). Desde la tribuna, también le cantaron al supuesto líder de la barra, Rafael Di Zeo, aunque eso no forma parte de la historia de Boca.
Se habilitaron ayer en los accesos al estadio mesas para que los hinchas de Boca firmaran un petitorio en defensa de los intereses del club. El motivo del plebiscito fueron las diveregencias planteadas por el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, que solicitó la apertura de tres calles.



