La vida del ídolo después de 20 años de carrera: Romagnoli, de la artrosis a un probable implante de rodilla

Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro Alfieri
Cristian Grosso
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13 de diciembre de 2018  • 23:59

Aarón se distingue entre tanta tinta negra. Es el nombre del perro, un integrante más de la familia Romagnoli . Se reconoce fanático, decenas de tatuajes tapizan su cuerpo. Atilio y Rita, sus padres; su esposa Celeste, sus hijas Martina y Mía, su hermana Natalia, los sobrinos, la silueta de piscis porque es su signo zodiacal, la figura de un futbolista y el 13 de agosto de 2014, una fecha clavada para siempre en el corazón azulgrana porque ese día el Ciclón selló la deuda interna con la Copa Libertadores. Y mil arabescos más que no encierran explicación.

‘Pipi, mi autobiografía’, editó este año Planeta. Un apodo para toda la vida, todo el mundo sabe de quién se trata. "Nadie me dice Leandro…, solo algunas veces mi tía Ana", acepta, antes de contar que el bautismo eterno se lo debe a una ocurrencia infantil de su hermana Natalia, dos años mayor. A Romagnoli no le encontrarán poses de divo. "Saqué mi libro y ni lo leí… ¡si es mi vida, no me iba a enterar de nada nuevo! En realidad, nunca leí libros, pero como tampoco me llama la atención ir al cine o al teatro", confiesa.

El fútbol lo apasiona y en la revisión de su carrera todavía no cicatriza la final del Mundial de Clubes que San Lorenzo perdió 2-0 con Real Madrid, en Marruecos 2014. "Nunca más lo pude ver al partido, pero estoy seguro de que si jugábamos 10 veces les ganábamos tres, por ahí empatábamos dos y ya no había una diferencia tan grande como instalaron. Decían que nos iban a bailar y perdimos por dos errores nuestros, no fueron grandes jugadas de ellos". Gareth Bale, Cristiano Ronaldo, Benzemá, Casillas, Sergio Ramos y Toni Kroos atraparon el título que impidió el año inolvidable para el Ciclón.

Antes y después la carrera de Romagnoli estuvo atravesada por las lesiones. Ocho. Ocho veces lo operaron. Dos roturas de los ligamentos cruzados de la rodilla derecha, más cuatro intervenciones de limpieza. Las toilette. Otra operación por los cruzados de la rodilla izquierda. Y una hernia inguinal. "Soy creyente… Las veces que he mirado para arriba y pregunté por qué, por qué… Bueno, me tenía que pasar a mí", acepta, como buscando algún consuelo.

–Te lesionaste y volviste varias veces. ¿Sos así de perseverante en todos los aspectos de tu vida?

–No. No creo que esa obstinación que tuve una y otra vez para recuperarme la hubiese trasladado a otra faceta de mi vida. Acá fui perseverante porque se trataba de mi pasión, el fútbol. Entonces siempre saqué fuerzas de donde ni me imaginaba que tenía. Y cabeza, mucha cabeza.

–¿Vivís con dolor?

–Sí, duele. Cada vez que te operás la rodilla, se va deformando. Se deforman los huesos, los cartílagos…, un poco de todo. Te aparece osteocondritis, las ‘ratitas articulares’, que son cuerpos extraños que se van desprendiendo. Eso ya aparece después de una operación, imaginate en mi caso. Tengo artrosis, tengo que tomar a diario una pastilla… Sí, tengo dolores, claro.

–Cuando seas grande…

–Seré un abuelo con las rodillas muy doloridas. O quizá, tal vez pueda hacerme un implante de rodilla. Ya fui a ver a algunos médicos que me han dicho que tendré que ocuparme de mi calidad de vida de acá en adelante. En la izquierda solo sufrí con un cruzado y la tengo bien, pero la derecha está más complicada y tengo que tener un poquito más de cuidado.

–¿Nunca hiciste terapia?

–No, no. Yo no fui, ni voy, pero no digo que no sirve. Sí sirve, va mi señora, fueron mis hijas. Yo no necesito contarle un problema a un profesional, pero no quiere decir que mañana cambie de opinión. Lo que nunca dejé de hacer fue mi rutina de pesas. Si no la hubiese seguido, no sé que hubiera sido de mi carera. Esa constancia me mantuvo, me extendió la vida deportiva. Y la sigo haciendo.

–¿Qué te han prohibido hacer los médicos?

–Totalmente prohibido no tengo nada, pero debo evitar jugar en pisos duros, en sintético y cuidarme de los rebotes. Tampoco debo hacer sentadilla, entonces hago cuádriceps sentado. Nada de impacto. Y cuidar el peso, por son las rodillas las que aguantan todo el peso. Pero nunca tuve problemas con eso.

–¿Qué te enseñaron las lesiones?

–Que en los malos momentos no están todos. Muchos desaparecen.

"Tinelli es lo mejor que le pasó al club"

Después de seis títulos y 392 partidos, Leandro Romagnoli se despedirá mañana de los hinchas de San Lorenzo. La fiesta en el Nuevo Gasómetro, con figuras invitadas y sorpresas, comenzará a las 14.30. El amistoso, con futbolistas de los distintos planteles campeones que integro 'Pipi', está previsto a partir de las 17. El ídolo del Ciclón le pone la firma a once apellidos que atravesaron su trayectoria.

Edgardo Bauza

"Es una gran persona el ‘Patón’, pero también uno de los mejores entrenadores que me dirigieron"

Manuel Pellegrini

"Tenía 19/20 años, era y chico, y cuando indicaba los trabajos y daba una charla yo estaba mirado el techo, propio de esa edad. Boludeaba. Pero me dio libertad y confianza, y coincidió con uno de los mejores años de mi vida deportiva, que fue el 2001. Me marcó, pero viéndolo ahora me hubiese gustado tenerlo de más grande para aprovecharlo mejor".

Ricardo Caruso Lombardi

"Ehhh, bien, muy bien. Tenía otra imagen de él antes de que llegara a San Lorenzo por todo lo que se decía de él, quizá tenía un prejuicio. Y todo lo contrario: es un tipo que sabe muchísimo. Te decía: ‘Vamos a jugar con Unión y va a pasar esto, esto, esto’. Y pasaba. Estuvo en un momento muy especial, como fue la Promoción, y eso no se olvida".

Fernando Miele

"Lo tuve poco como presidente, y él me dio la posibilidad de firmar mi primer contrato. Salimos campeones en 2001 con él. Tengo los mejores recuerdos, después no sé qué hizo con San Lorenzo y todo eso… Conmigo se portó muy bien"

Marcelo Tinelli

"Marcelo fue lo mejor que le pasó al club, él lo revolucionó. Con Matias, los dos. Yo volví en 2009 y el club estaba devastado, había problemas en todos lados, en la pensión, en el fútbol profesional, en el polideportivo… El equipo era un desastre, no le ganaba a nadie. Y después de todo eso llegamos a jugar la final del Mundial de Clubes"

Oscar Ruggeri

"Me puso en primera. Fue el que apostó por mi cuando yo no era nadie. Tenía 17 años y creyó en mí, cuando estaba entrenando con el selectivo. Y eso no lo olvido"

José Pekerman

"Fue importante, pero lo tuve poco, solo dos meses para el Mundial juvenil de 2001.Una buena persona, respetuoso con todos, un hombre que lleva bien al grupo, que no es sencillo. Me dio confianza, dentro del campo me dejaba jugar y me respaldaba"

Alberto Acosta

"Es un amigo. Tuve la oportunidad de jugar con él y salimos campeones en la Mercosur y en la Sudamericana. Un jugador bárbaro, pero a mí me llenó especialmente como persona"

Néstor Gorosito

"Recuerdo que en su última etapa, cuando los titulares elongaban, lo hacíamos juntos, y en un momento me dijo: ´Vas a empezar a jugar porque me voy, me retiro’. No me olvidé nunca, fue en la cancha de Vélez. Un ídolo"

Juan Antonio Pizzi

"Lo tuve poco. Antes de que llegue me rompí el cruzado, entonces en sus comienzos yo me estaba recuperando. Pero cuando me notó mejor, me puso. Él tenía el equipo y, aún así, buscó hacerme un lugar como volante por la derecha. Un hombre serio, muy capacitado"

Marcelo Bielsa

"Lo tuve apenas un mes, en una convocatoria de jugadores locales para hacer una gira de tres partidos. Y jugué 5 minutos. Con él hice trabajos que nunca había hecho en mi vida. Ortega, Gallardo, Riquelme, Verón, Aimar, D’Alessandro, Montenegro, Insua…, había muchos, en esa posición de enganche era difícil afirmarse. Al principio estaba atento a las convocatorias, después me dejo de interesar".

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