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Ya desde 2015, Rosario Central es uno de los equipos que mejor intenta jugar al fútbol. ¿Qué se entiende por jugar bien? Tener un plan definido de juego, armar un once titular con elecciones balanceadas en función de lo que se pretende imponer, adaptar el esquema a las características del plantel con el que cuenta el DT, generar "entendimiento" en sus intérpretes. Y, los domingos, mostrarse con un equipo corto para atacar y defender, tener varias formas de generar peligro, desde el circuito creativo y las estrategias; y elaborar más chances de gol que el rival. Eso, desde lo genérico, aunque la Academia rosarina cumple con todos esos requisitos planteados. Primero fabricó el funcionamiento y luego los resultados en este arranque de 2016, en donde ganó en sus dos presentaciones (ante Godoy Cruz y Newell’s) sumando 18 situaciones de gol y sin recibir ninguna. A Central, hasta ahora, no le patearon al arco. Y esa estadística está apoyada desde el rendimiento, claro.
En lo estratégico, Central desequilibró con cualquier sistema táctico diseñado por Eduardo Coudet . Porque el Chacho arrancó su ciclo con el 4-1-4-1, luego pasó al 4-4-2, pero también probó el 4-2-3-1, y en la actualidad, eligió el 4-3-1-2, en función de las características de los jugadores que merecen ser titulares o lo que observe y pueda condicionar del rival. También busca la simetría desde las características, para que el equipo pueda atacar tanto por la derecha como por la izquierda, no darle referencias fijas al adversario. Las luces se las llevan Marco Ruben y Marcelo Larrondo , pero lo que más resalta de su juego es el equipo.
Hasta puede darse el lujo de enrocar posiciones en la defensa sin que esto baje el promedio de las proyecciones de los laterales o de los anticipos y recuperaciones de los centrales. Ante Newell’s, modificó la línea de 4 sin problemas: arrancó con Alvarez, Donatti, Pinola y Villagra; luego, a los diez minutos, la cambió a Villagra, Alvarez, Donatti y Pinola, para que los laterales suban, ayuden a Montoya y Fernández, y le den más pelea a la superpoblación de volantes de Newell’s. Y cuando debió salir Pinola, finalizó con Salazar, Donatti, Alvarez y Villagra. Pinola , ya sea como central o lateral, es un jugador que llegó para jerarquizar el fútbol argentino, uno de esos líderes positivos que aportan soluciones y un gran recorrido (en el gráfico, su mapa de calor en el clásico, de la empresa opta, y sus estadísticas).

¿Cuál es el primer requisito para establecer las bases de un buen funcionamiento en un equipo? Que el liderazgo de conducción y futbolístico lo ejerza el entrenador, como lo tiene Coudet. El Chacho propone un estilo ofensivo, pero cuando él entiende que el partido lo lleva a defenderse cerca de su arquero, lo hace. Le imprimió al equipo su personalidad, protagonismo, se queda afónico pidiéndole a sus jugadores que presionen en campo rival, lo más arriba posible, para generar ataques respaldados recuperando más cerca del arquero rival.
En la semana trabaja con intensidad, nadie queda al margen del sacrificio ni puede volver al trote para defender un contraataque adversario. Ni Giovanni Lo Celso (ni Franco Cervi) los más habilidosos, quedan exentos. Por eso, como se ve en el cuadro estadístico de la empresa opta, el jugador con más recuperaciones en el clásico fue Lo Celso, con 8, seguido por Colman (6), Alvarez (6), Larrondo (4), Pinola (3) y Fernández (3).

En el torneo local de 2015 tuvo a diez jugadores que anotaron goles y a 14 que aportaron asistencias. Además, conoce varios caminos para llegar al gol: convirtió 18 de jugada colectiva (5 de ellos de cabeza), 9 de contraataque, 7 de pelota parada (4 de ellos de cabeza), 6 de penal, 5 con remates desde afuera del área y 2 de tiro libre. Te puede hacer un gol de lateral/centro (como Delgado ante Godoy Cruz, en el arranque oficial de 2016), y también con jugadas preparadas (como la acción ante Newell’s en donde el zurdazo de Fernández dio en el palo).
Lo único en que debería seguir trabajando Coudet es en su comportamiento. Es el primero en reconocer que debe estar más tranquilo porque lo expulsan bastante. No es algo sencillo de lograr teniendo en cuenta su personalidad y la pasión que se vive en un estadio como el Gigante de Arroyito. Pero eso es más fácil si el DT levanta la cabeza y ve que su equipo lo representa.



