Rudi Völler, el entrenador

El DT alemán le respondió a sus detractores sin perder la sonrisa; dijo que no siempre gana el mejor, que ni él esperaba llegar tan lejos y que su equipo es más que Kahn
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27 de junio de 2002  

SEUL, Corea del Sur.- El, que dentro de poco será nombrado ciudadano de honor de Hanau (al oeste de Francfort), su lugar de nacimiento, con una sonrisa se sentó en la sala de convenciones del hotel Sheraton, en Gwangnaru. Frente a él, unos 40 periodistas alemanes y otros tantos extranjeros esperaban las reflexiones del entrenador que llevó al seleccionado germano a la séptima final de una Copa del Mundo. Allí estaba Rudi Völler, respetuoso, confiado y preparado para escuchar las preguntas de quienes tanto lo criticaron desde que asumió la dirección técnica de Alemania, en julio de 2000.

-Alemania llegó a la final sin ser favorita. ¿Cuál es su opinión al respecto?

-Debo reconocer que el superfavorito de la final es Brasil. Nosotros hace algunos meses no esperábamos llegar a la final, especialmente después del empate con Finlandia y la derrota por 5 a 1 con Inglaterra, en las eliminatorias, y durante el repechaje que jugamos con Ucrania. Cualquiera que haya estado cerca de mí en los dos últimos años sabe que las cosas no fueron fáciles. Con todo lo que logró la selección alemana en los últimos 30 o 40 años, estaba claro que teníamos que clasificarnos, primero, y llegar lo más lejos posible, después, para evitar las críticas... que igualmente se escucharon.

-Pese a que Alemania accedió a la final, todavía hay quienes no están conformes con el rendimiento del equipo...

-Es que no siempre gana el mejor equipo. Si fuera así, Brasil hubiese sido campeón catorce veces.

-¿Ya eligió al reemplazante de Ballack en la final?

-Es imposible sustituir a Ballack completamente, aunque tenemos un par de días para decidirlo. A mí, igual, lo que más me sorprende es que llegamos a la final tras haber perdido a toda nuestra defensa: Nowotny, Worns y también a Marko Rehmer, que se lesionó durante el Mundial. Ellos fueron nuestros pilares en las eliminatorias; por suerte, con el tiempo, tapamos los agujeros como pudimos y todo fue una revelación.

-¿Qué comparación se puede hacer con los seleccionados del 86 y del 90, que usted integró y que llegaron a la final de un Campeonato Mundial?

-No me gustan las comparaciones, pero es lógico que pregunten por ello. Creo que este seleccionado está conformado por jugadores muy jóvenes, mientras que aquellos tenían futbolistas con mucha experiencia. Pero más allá de esta diferencia, creo que este equipo responde a la historia de Alemania, que se caracteriza por el poderío físico y la solidez en todas las líneas.

-¿Está conforme con el rendimiento del equipo?

-Tras el arranque arrollador que tuvimos frente a Arabia Saudita (Alemania ganó 8 a 0) sufrimos un bajón ante Irlanda y Camerún, pero creo que a partir de la segunda rueda, con el partido frente a Paraguay por los octavos, el equipo mostró una mejoría que se acentuó ante los Estados Unidos y Corea.

-¿Lo sorprende que entre los nombres que conformarán el equipo del Mundial no haya varios jugadores alemanes?

-¿Quién eligió a esos jugadores? ¿La FIFA, los periodistas o una empresa?

-Es una propuesta de una tarjeta de crédito, con la anuencia de la FIFA.

-Si para ellos Alemania es sólo Kahn, allá ellos, aunque debo reconocer que este equipo no tiene grandes individualidades y que su poderío está en el juego colectivo.

Tras media hora de charla, Ballack llegó a la sala y Völler lo recibió con una palmada en la pierna derecha. Después respondió un par de preguntas más y se marchó con la misma sonrisa con la que había llegado, dejando a sus detractores sentados en la sala.

Los números de un grande

SEUL (De un enviado especial).- Rudi Völler, aquel goleador que emocionó a los alemanes con sus festejos en los mundiales de 1986 y 1990, se sentará en el banco de los suplentes como entrenador y, desde allí, con sus 42 años, intentará dirigir a Alemania hacia su cuarto Mundial.

Seguramente, revivirá las imágenes de aquel cotejo decisivo que Alemania perdió con la Argentina por 3 a 2 en México 86 y en la que él ingresó en el segundo período. También recordará la jugada que el árbitro mexicano Edgardo Codesal vio como penal (de Sensini a él) en la final de Italia 90.

En 1982 debutó en la primera división de Werder Bremen y al año siguiente, tras ser el goleador de la Bundesliga, fue elegido el mejor futbolista del torneo. Esto le permitió ganarse un lugar en el seleccionado con el que jugó los mundiales 86, 90 y 94, y las Eurocopas 84, 88 y 92. En total, vistió 90 veces la camiseta alemana y marcó 47 goles.

El punto más alto a nivel clubes lo obtuvo en 1993, cuando ganó la Liga de Campeones y el campeonato francés con Olympique Marseille. Italia fue testigo de su romance con la red y Roma lo disfrutó como nadie en 1991, cuando se consagró campeón de la Copa Italia.

En 1996 se despidió de los campos de juego, pero no del fútbol, porque en julio de 2000 asumió como entrenador de Alemania.

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